MÁS ALLÁ DE CLEPTOPÍA


El periodista Matt Taibbi ha escrito un demoledor libro de muy agradable lectura si no fuese porque te pone de mala leche lo que cuenta, se titula Cleptopía. Nos narra, documentada y entretenidamente, cómo la política y las finanzas han convertido la economía en un gran casino y explica con datos incontestables los motivos por los que las rentas más altas no paran de crecer y las demás no dejan de bajar. Explica que las tropelías cometidas en nombre del mercado, pero hechas contra este y pervirtiendo el mismo, no solo merman el bienestar general de modo inaceptable, sino que también llevan el hambre a millones de personas sin causas atribuibles al normal ajuste de precios. Los que ahora nos exigen sacrificios son los que por activa o por pasiva nos han llevado al desastre, a cambio ellos siguen en sus puestos de privilegio, se aumentan las primas, aunque su entidad haya sido intervenida, o se financian los I-pad con los restos de nuestro dinero una vez enjugados los enormes desfalcos cometidos con nuestros ahorros.
La economía, mundial y local, está dirigida por inútiles (en su mayoría políticos) y sinvergüenzas, cuando no ladrones sin más (financieros e inversores de toda laya), o por una mezcla explosiva de ambos. Ellos han entretejido este enorme desastre, nos han hecho pagar la factura de su insolvencia o su trinque y ahora nos piden ajustes y sacrificios para llevar a cabo medidas que pueden, como las sangrías medievales, debilitarnos más.
El cáustico reportero desmenuza las encadenadas burbujas, bursátil, punto com, financiera, inmobiliaria o de materias primas. En todas los mismos agentes, con la complicidad de los políticos - tácita o explícita- juegan con el bienestar y nos dan el timo del tocomocho en inmensas pirámides Ponzi, un fraude que sigue vendiendo bien. Apelan al mercado, pero desde una posición de ventaja: la información privilegiada y el amaño de las normas, que ellos llaman desregulación. ¡Claro que les molestan los controles! con ellos no podrían hacer las enormes tropelías que hacen.
Este fenómeno, que no es mundial, pero que afecta a casi todos, ha llevado a España al desastre presente. Y qué proponen al enfermo de desnutrición, pues ayuno, recortes y más ejercicio (horas de trabajo a menor precio) para los que aun se tengan de pie, o sea, que todavía tengan trabajo.
Paul Krugman y los datos llevan dándole la razón a Keynes mucho tiempo en esta crisis que no cesa, como el rayo hernandiano, pero no nos rendimos ni ante la evidencia. El problema no es el déficit, ni en España la deuda pública - salvo alguna comunidad-, el verdadero problema es el paro, la falta de empleo que aumenta las necesidades y reduce las cotizaciones. También el crédito, que los bancos niegan después de habernos entrampado deliberadamente con toda clase de trucos por los que se llevaban enormes comisiones. Y la gestión absurdamente faraónica de una clase política desmesurada e imbécil. Claro, y la corrupción, que afecta desde la Corona hasta los municipios más recónditos. Esa corrupción que hemos tolerado, alentado incluso, o participado de ella mientras estábamos en la subida de la montaña rusa, esa corrupción que no penalizamos en las urnas y que nos hace cómplices, esa corrupción que nos resta capacidad moral para criticar a nuestros representantes. Nosotros también somos culpables, claro que sí.
¡Es el empleo estúpido! se precisan inversiones en infraestructura básica, una reestructuración valiente del Estado y una auténtica reforma laboral que recoja los cambios vitales que hemos, afortunadamente, tenido: la vida útil es ahora casi 20 años más larga, el estado de salud es mejor y la formación mayor; además las condiciones de trabajo se han hecho más confortables. Los científicos nos animan a pensar un futuro inmediato con jornadas laborales más cortas, que permitan un trabajo verdaderamente productivo, conciliando vida personal y familiar, condiciones flexibles y con jubilaciones, salvo trabajos extenuantes físicamente, postergadas casi a voluntad. Dejar a un hombre de sesenta en la cuneta es un drama, un despilfarro y una crueldad.
Las medidas del PP demuestran poca imaginación, un seguir en la misma línea y muestran a un partido que no ha asimilado la nueva sociedad. La economía no pude seguir el rumbo de aumentar la productividad ilimitadamente, hay que apostar por la calidad de vida y negarse a perder aquellas conquistas que nos hacen más humanos, más justos y socialmente mejores. Si dejamos que la crisis nos arrebate lo mejor de cientos de años de aprendizaje político habremos apostado, de nuevo, por un sálvese quien pueda incompatible con el progreso al que todos aspiramos. No les hagamos caso, no previeron las crisis, no han sabido solucionarla y son los principales culpables. Si alguien debe rectificar son ellos que han destrozado el modelo.
HOMENAJE AL BARÇA

Soy madridista de toda la vida. Los reyes me trajeron mi primer equipo de fútbol con seis años. Era del Barça, precioso, pensaron que esos colores llenarían mi ánimo mejor que el de su eterno rival, que más bien parecía como ir a jugar en ropa interior. Pero no, sólo nos lo poníamos para disputar los partidos de monaguillos que organizaba don Emilio, por imperativo legal, como unos abertzales del balón. Un año después, sus majestades me trajeron el traje de García Remón, no se resignaban a verme corretear por el pueblo como si me hubiese escapado a medio vestir, pero fue suficiente para colmar mi alegría y bien de mañana posé con mis amigos para una foto inolvidable, con mi primo Manuel, mi compadre Enrique y Tarsi, que debajo de la camiseta llevaba corbata, por algo era un año mayor.
Pirri, Del Bosque, Velazquez, Amancio, Juanito y toda la quinta del Bruite llenaron de ilusión mi vida. Zidane y Raul la colmaron. Pero he de ser sincero, ningún equipo llegó a jugar tan bien tantas veces como este Barça, capaz de ganar una final usando diez canteranos. Quizá me guste tanto este Guardiola Team porque soy "gutista" por un lado y fiero defensor del esfuerzo por otro. Amo el entrenamiento, pero disfruto con el talento, y estos tipos, estos neutrinos que dice Paco González, están sobrados de arte y ahítos de trabajo sin florituras ni aspavientos.
Siento envidia de ellos y sólo me consuela que el mamón de mi hijo es culé, pero este contratiempo ha restado sabor a los clásicos, si ganamos, cosa improbable, no disfruto como antes viendo la cara de desolación de Miguel y, si perdemos, lo habitual, la mala follá se multiplica cuando enfocan al tonto de Mou. Este irritante cantamañanas cobra un pastón por hacer que los jugadores más dotados penen -perdón- en el banquillo o huyan del balón como de la peste. Eso, claro, cuando juegas contra un rival menor te sirve para meter dos o tres chicharros y decir memeces como el "triángulo de presión ofensiva", cuando el único que ofende es él con sus gilipoyeces. A la hora de la verdad, una copa del Rey, que habrá pagado el yerno, del Rey, claro, no el del mister, y varias goleadas sin paliativos contra esos locos bajitos que se dedican a jugar bien en lugar de echarle la culpa a todos de la propia estupidez. Seamos sinceros, lo poco que ha jugado el Madrí a lo grande estos dos años ha sido cuando no ha podido alinear a los que Mou quería o cuando le han enseñado las uñas algunos pesos pesados del vestuario, el resto racanería, aburrimiento y palabrería. Soy tan del Madrí, que mi homenaje al Barça me lleva a Chamartín una y otra vez.
Son los dos mejores equipos del mundo en estos momentos, uno dirigido por un señor y el otro por un cantamañanas. Uno borda el fútbol y cuida a los chicos de la cantera, el otro lo destroza y humilla a los talentos por venir en decisiones -Mendes- que llevan el signo del Euro más que el sello de un entrenador. Uno saca lo mejor de cada uno en favor del equipo y el otro pone lo más rancio para mayor gloria de sí mismo. Uno se rodea de genios y el otro nos agria el nuestro dejando sentados a los mejores. Xavi se la puede echar a Iniesta o Cesc, Alonso sólo ve a Kedira o Lass; Granero, Kaka o cualquiera con criterio está de espectador y si lo saca, como a Ozil lo quema haciendo kilómetros en misión imposible. Uno bebe el elixir del triunfo y el otro nos empacha de Coentrao con hielo a precio de Vega Sicilia.
No dudo que pronto cambiará el Madrí y espero que el Barça actual dure mucho para poder ganarles a lo grande, jugando al fútbol. Un macarra no debe dirigir a mi equipo y, si viese alguna bandera española en los triunfos culés, quizá mi admiración fuese mayor. Es la principal pega de un club enorme, su servidumbre al nacionalismo, esa enfermedad infantil que aqueja a algunos mayores. Por cierto, qué bien sin el bobo de Laporta, ¿no?
LA EDUCACIÓN SEGÚN ESPERANZA AGUIRRE

Comparto con tan singular presidenta muchos conceptos e ideas liberales, pero me parece que disiento de otros. El otro día nos sorprendió a todos afirmando que la labor de la escuela y de los institutos se debe limitar a "instruir", que según el diccionario significa: " Comunicar sistemáticamente [conocimientos o doctrinas]; enseñar, adoctrinar". Por lo que declaro mi ignorancia hacia qué parte de la instrucción debemos volcar nuestra tarea. Me imagino que se refería a comunicar sistemáticamente conocimientos, pues lo de adoctrinar es más propio de ideologías totalitarias y de religiones excluyentes que de liberales de pro como ella. Pero hago esta reflexión, diccionario en mano, para que vea lo riesgoso que es hacer afirmaciones para llenar titulares que aplauda el personal afín. Por cierto, un sinónimo es adiestrar.
Como sé que es muy inteligente y dado que van a gobernar los suyos con un poder casi desconocido en nuestra democracia, me permito compartir con ella algunas ideas, para que nos aclare realmente qué persiguen verdaderamente. Muchas de la ideas liberales que defiende, sin matices, nos llevarían a una sociedad completamente insolidaria donde los desfavorecidos tendrían pocas oportunidades, una especie de: que cada cual se las apañe como pueda. Y ello no es justo, por tanto la sociedad no sería buena. Afirmar que los profesores debemos limitarnos a instruir, entendiendo impartir solo conocimientos de modo neutral, significa desconocer qué sociedad tenemos. Basa su eslogan en una familia genuinamente perfecta, con padres comprensivos y preocupados por sus hijos, integrados social y económicamente, pero eso no es así en muchos casos, en el mío sí, seguramente en el de usted también. Su criterio precisa de un entorno estable, homogéneo y favorable. No valdría para una zona marginal donde el niño crezca rodeado de miseria, violencia y desórdenes de conducta como las drogas, las bandas o el integrismo. Y eso, desgraciadamente, se da más a menudo de lo deseable. Las sociedades son cada vez más complejas y la educación también. Los viejos principios liberales hay que actualizarlos. Señora Aguirre, la familia no siempre es lo mejor que tiene uno.
Su titular, no es más que eso, pero es tan peligroso como eso si conlleva un programa detrás, pretende indicarnos que la crianza es un cometido de los padres principalmente, y no le quito razón, pero también, inevitablemente. Es decir, un niño puede nacer en una familia desestructurada, con graves problemas económicos, ayuna de estímulos culturales y afectivos. En una familia integrista que margina a las niñas o incluso las mutila. En una familia, donde la educación principal es ser famosa al modo de Salvamé. Y en ese ambiente, con esos problemas, con tales ideas, al niño difícilmente le van a interesar los conocimientos que le queramos impartir, contando con que sean del agrado de sus padres, pues, entre muchas familias, se está dando un auge anti - científico y se plantean problemas a la enseñanza de la evolución (que contradice la patraña creacionista, tan del gusto del Tea Party), de la educación sexual, y a la educación conjunta de chicos y chicas, a la educación física igualitaria, en fin, a cualquier cosa. Hoy educar es más difícil que hace 50 años y la mera instrucción imposible.
¿O quiere que no intervengamos cuando se produce un acoso cruel contra los discapacitados, los tímidos, los raros, los empollones, ...limitándonos a simples amonestaciones disciplinarias si ha habido violencia punible?¿No debemos alentar el respeto al otro, a los mayores, a las normas, al centro, a los bienes comunes, aunque en su casa no lo hagan?¿Debemos abstenernos de orientar en la higiene, el orden, el uso correcto del lenguaje, el trabajo honrado y bien hecho, aunque en casa eso no se trate?¿O cree que en todos los hogares cuidan a los niños con cariño, con respeto, con consideración?¿Piensa que llegan todos limpitos, disciplinados, ordenados, atentos, deseosos de aprender, dispuestos a compartir y ayudarse, inquietos intelectualmente, hablando el mismo idioma, con valores semejantes? Mire señora presidenta, en muchos centros mantener un orden elemental y frustrante es más de lo que se puede pedir. Yo no sé si instruir o educar conlleva llamar la atención cuando tiran papeles al suelo o comen en clase y la biblioteca o hablan a gritos y se insultan, pero normalmente lo hago, aunque a mí eso me lo enseñaron en casa, como a usted, pero a otros no.
Uno de mis alumnos más inteligentes me dijo una vez que lo que más le gustó de mi y de mi compañero Rafa, es que no nos limitábamos a darles clase, sino que procurábamos enseñarles valores para ser mejores. Mejores que nosotros. Y termino, en esto, el ejemplo es lo principal, nosotros como ustedes somos referentes, repase la conducta que ha tenido la clase política y dígame si ha ayudado mucho a la educación de nuestros hijos, porque instruirles sí que les ha instruido. Enhorabuena y ojalá que esta mayoría sirva para que cuando un cargo caiga en la corrupción el partido lo aparte sin contemplaciones, sería muy educativo.
Por cierto, suscribo totalmente el eslogan de la camiseta que porta tan valientemente la presidenta de Madrid.
YO NO VOTARÉ AL P. P.

Mi vocación de minoría me lo impide, pero sobre todo un mínimo de coherencia. Este partido nos pide el voto para lograr el CAMBIO, pero nos presenta a Trillo una vez más, ¿y van...?; un diputado que no ha hecho nada por estas tierras salvo intentar camuflar los casos de corrupción cuando llegaba el olor a Madrid; un político quemado que no supo asumir sus responsabilidades cuando murieron los militares del Yak; un tipo que nada más viene a por votos y a comer con los barones locales que le aseguran el poder...el poder presentarse sin haber hecho nada por nosotros.
No votaré al PP aunque esté convencido, como he dicho otras veces, de que Rajoy puede ser un buen presidente del mismo modo que resulta un mediocre candidato. No votaré al PP a pesar de que deseo su triunfo. Defiendo cada vez con mayor convencimiento que en cada elección el ciudadano debe plantearse el voto de modo específico; hemos de evitar la rutina de echar la papeleta por inercia. Unas elecciones municipales son cosa muy diferente de unas europeas y unas generales de las autonómicas, no obstante, tenemos que pensar qué es lo que va a ocurrir, pues ello puede matizar nuestra decisión.
Veamos, si el 20 - N el resultado se presumiese ajustado o incierto, ningún votante afín debe dudar su voto en favor de la opción favorita, salvo que tenga razones muy poderosas, pero si no es el caso, como ocurre ahora, podemos permitirnos un comportamiento electoral más sutil. Yo, si viviese en Andalucía, votaría al PP, apartar un tiempo al PSOE de las instituciones se hace ineludible. Como vivo en la Comunidad Valenciana y van a arrasar los populares, animo a que ese triunfo sea menor por el bien de España, de la Democracia y del propio partido.
Existen suficientes motivos para castigar al partido de la gaviota. En primer lugar porque su gestión en muchos ayuntamientos y, de modo singular, en la Generalidad ha sido un paradigma del despilfarro, los gastos suntuarios no productivos, el enchufismo, el clientelismo, el nepotismo y el sectarismo más descarado. Decir que ellos van a solucionar el problema del déficit y la deuda cuando han generado la mayor de las 17 autonomías en términos relativos, resulta grotesco. Decir que apuestan por mantener la sanidad y la educación cuando lideramos la escuela en barracones y estamos convirtiendo algunos hospitales en vertederos de crónicos y ancianos en favor del modelo de gestión privada, anulando la verdadera competencia, con dinero público, por supuesto, parece vergonzoso. Y por no seguir, sin acordarme del Gurtel o el Brugal, de Emarsa o de La Ciudad de la Luz, me basta con mirar a Canal 9:" Valencia cuenta con 125.000 funcionarios y una televisión que sangra por su ruina"(El economista), con 1200 millones de euros de deuda (200.000millones de pesetas y más empleados que Antena3, Telecinco y la Sexta juntas. ¿llaman a esto gestionar bien nuestros impuestos?) y concebida al chavista modo para airear las virtudes del que manda y ocultar, salvo para denigrar, al resto. Nuestros dirigentes han sido los más ávidos a la hora de inflar la burbuja inmobiliaria y los mejores creando fundaciones, empresas públicas y otros instrumentos de colocación de amiguetes y de camuflaje del fraude, político y económico. Básicamente nuestra comunidad ha sido un ejemplo de lo que no había que hacer y un patio de monipodio donde abundaban los robaperas, correlindes, tiralevitas y arrebatacapas de toda laya. Y nadie los ha criticado en el partido, que los usó como ariete a sabiendas de lo que ocurría hasta que las evidencias judiciales hicieron tóxica la presencia de algunos. Cuando Rajoy dice que no se puede gastar lo que no se tiene debería mirar para aquí y señalar a sus conmilitones. Cuando habla de transparencia, debería mirar hacia aquí y señalar a sus adláteres. Cuando habla de generar empleo con políticas activas, debería mirar, con vergüenza, hacia aquí y señalar a los que han destruido más puestos de trabajo que nadie, con una tasa de parados por encima de la media nacional, a la vez que se sitúa entre las tres autonomías que menos invierten en educación, siendo de los primeros, eso sí, en fracaso escolar.
El Partido Popular en la Comunidad Valenciana representa lo contrario de lo que se supone esperamos de Rajoy, y debemos hacérselo notar. Creo que hay dos opciones muy valiosas, por un lado la coalición Equo, los ecologistas, que en cualquier parlamento moderno europeo tienen su sitio; por otro UPyD, que puede ser un partido de consenso en temas capitales y cuya representación está lastrada por un sistema que sigue primando el nacionalismo periférico. Algunas de las ideas que lleva esta formación las suscribirían la mayoría de votantes del los dos grandes partidos, del mismo modo que una mayor concienciación verde ayudaría a poner en valor una tierra en riesgo de ser sepultada por el asfalto y el ladrillo.
Por cierto, las candidatas ecologistas son super-GASP: guapas, aunque suficientemente preparadas, en fin rompiendo tópicos, que ya era hora.
UN MAESTRO, UN PROFESOR...UN AMIGO

No sería del agrado de las nuevas tendencias educativas, pero sus alumnos le queríamos. No sería del gusto de los inspectores, pero sus compañeros le queríamos. No sería promovido a ningún grupo de excelencia por Lucía Fígar, pero sus alumnos aprendíamos. Se ha muerto Iñaki, el profe de ciencias. Así, como hacía él las cosas, sin avisar.
Todos tenemos docenas de anécdotas, miles de instantes que pueblan nuestro recuerdo, aunque ahora sólo nos quede pena. Era un tipo especial, ajeno a todo lo superficial; sus alumnos del Gabriel Miró no acertábamos a explicarnos que no oliese mal cuando llevaba la misma camisa toda la semana; al final, con su sonrisa pícara y ese balanceo de cabeza tan suyo nos aclaró que en un mercadillo de Londres se compro 10 iguales porque eran muy baratas. Como dicen sus chicos del IES Vega Baja, mis alumnos del alma, olía a incienso y celtas cortos sin boquilla. ¡Cómo los blandeaba antes de ofrecerte uno!, todo un ritual en sus manos, esos cigarros eran el homenaje que nos brindaba cuando la conversación se hacía íntima, personal, de colegas que nada más buscaban estar juntos echando unas risas. Iñaki te escuchaba con atención siempre, sus preguntas eran pertinentes y hacía que tu opinión pareciese importante, aunque no tanto como tú mismo. Era un ser despiadadamente personal en su rabiosa independencia.
Entiendo las lágrimas de Charo, se ha ido un ser único, el premio naranja por excelencia. Un tipo al que el tren, en estos tiempos, esperaba porque ir a Callosa sin Iñaki era un viaje vacío. Un tipo que no tenía carnet ni coche o, al menos, no los usaba. Un tipo desprendido, nunca rellenó un papel y dejó la enseñanza con 70 años por imperativo legal, siendo más joven y valioso que muchos novatos, sin haber cobrado un sexenio y sin normalizarse en valenciano. Ni falta que le hacía, que era murciano, pijo.
Como dicen sus alumnos en el Facebook, tenía un ángel que le guiaba hasta la estación mientras leía el periódico, porque la hidrólisis no es más que agua rota, que explicaba las cosas como son, sin palabrejas ni rodeos, sin darse importancia.. Amaba el fútbol, que practicó de mozo, y todo el deporte. Sabía más de ciclismo que Rajoy. Y como a mí, le gustaban las señoras por encima de todo lo demás, por eso era imposible no ser su amigo y abandonarlo en una comida o en la fiesta del instituto. Aun recuerdan Garri y el Fu las cervezas en Los Telesforos, cuando los profes podíamos beber y fumar con los alumnos sin que la Inquisición nos condenara al infierno de los políticamente incorrectos, sus comidas en el Manolín y esa fiesta de la Inmaculada en la que nos derrotó a todos y que casi me cuesta un divorcio. Y se lo podía permitir porque el esófago mide 25 centímetros, o sea," cuartometro", si no que se lo pregunten a Pablo. Sencillo, humano, siempre intercedía por sus chicos sin quitar la razón a ningún compañero.
En su jubilación el restaurante se quedó pequeño, ninguno fue por cumplir, y desde ese día buscamos excusas para hacer comidas con sobremesas infinitas en las que presumíamos de gourmets, de los platos, los lugares o los vinos ante él, que siempre nos reconocía nuestro sibaritismo con esa cortesía nada impostada que le hacía mostrarse sorprendido ante las maravillas gastronómicas que elegíamos, cuando era el más exquisito de todos. ¡Y cómo zampaba cuando estaba a gusto!, con lo frugal que era el resto del tiempo, en una de esas podía comerse al manso y beberse el Nilo...y al final, dos huevos fritos.
Estoy triste, como todos los que te conocieron, pero te prometo que dentro de nada nos juntaremos unos cuantos alrededor de una buena mesa, con el mejor vino para brindar por ti y por esas maestras que tanto nos gustaban y que nunca se dejaron más que invitar, al menos conmigo, que seguro a ti te permitieron mayores confianzas. Un reproche, te has ido sin venirte a esquiar con tus amigos y eso no se hace.
DESMONTANDO LOS PLANES DE ESPERANZA AGUIRRE

Recibí por Facebook un aviso de mi primo, se trataba de un entrevista a la consejera Figar de Madrid, posible ministra de educación con Rajoy. El programa lo dirigía Losantos, lo que ya es bastante, y ,entre otros, estaba el periodista Cuesta, Carlos de nombre, creo, haciendo gala de disparates Tea Party cada vez que hablaba. Ante tan complaciente cohorte, la consejera, nuevamente embarazada e igualmente bella, resultaba moderada. Pero allí se repitieron algunos errores graves o malintencionados que trataban de indisponer a la opinión pública con los profesores.
Destacaban que los docentes se negaban a realizar dos horas más de trabajo, a pesar del horario cuasi de rentista del que gozan, pasando de 18 a 20 horas de clase con alumnos, como si ese fuera el asunto principal de la protesta. Ninguno reparó en que muchos hacen más sin cobrar por ello porque dedican horas extras, a parte las de obligado cumplimiento, a labores de dirección, fomento de lectura o teatro, recuperación de clases, ayuda a alumnos con problemas, actividades extraescolares, cursos de reciclaje, etc. Insisto, además de las que les corresponden se esfuerzan fuera de su horario en mejorar la educación de nuestros hijos por simple vocación, pero sólo nos acordamos de sus vacaciones interminables, nunca de cuando tenemos a los de tecnología reparando averías, colocando proyectores fijos o mejorando, por la cara, el sonido de los medios audiovisuales. Y sí, hay, como en todos los sitios, vagos, amargados, de vuelta e incompetentes, pero faltan menos a clase que sus señorías al Congreso o el Senado y van a los centros sin escolta ni chofer ni coche blindado, aunque a muchos les pinchen las ruedas o les amenacen padres e hijos, cuando no les zurran directamente.
Decía la consejera Figar, con absoluta impropiedad y altanería, que esa medida pretende ahorrar interinos, entendiendo por ello aquellos profesores que no han aprobado la oposición, que por tanto no son funcionarios y que no han demostrado un nivel de capacitación suficiente. Bien, o usted miente o usted ignora. La gran mayoría de los "interinos" son profesores que han aprobado varias veces la oposición, pero no han obtenido plaza en propiedad, debiendo seguir en la incertidumbre año tras año y compaginando la inestabilidad profesional con la vida familiar y la preparación crónica de oposiciones. Por seguir con mi primo, profesor de educación física: ha aprobado cinco veces las susodichas, una de ellas con una nota de 9´375 y sigue de interino, porque no da la talla. Un respeto.
También nos habla de los colegios concertados, que salen mucho más baratos que los públicos, como si con ello quisiese demostrar la eficiencia de la iniciativa privada frente a la ineficacia pública. Oiga, pues no. Si uno lleva a los niños a un colegio concertado verá con pasmo la cantidad de derramas, gabelas y corretajes que se le exigen con cualquier pretexto, muchos de los cuales son para servicios que una vez pagados por cada familia valdrían para todos, pero que se cobran por cada niño, y a precios en absoluto de mercado. Eso sin olvidar que el concierto es una medida para salvar a los colegios "eficientes" de una muerte segura y con un coste enmascarado con todo tipo de artificios. Sumando todo los números son otros y pocos resisten la prueba del algodón del mercado al que ustedes apelan siempre como un mantra.
Tras los concertados, los privados modélicos y la libertad de elección, se esconde una apuesta decidida por una enseñanza con fuerte tendencia religiosa, con educación para la ciudadanía desde infantil en forma de adoctrinamiento y se camufla con el disfraz de la excelencia, cuando los profesores de la privada, en muchos casos, cuentan con menos currículo que los de la pública y no pasan, en su mayoría, oposiciones año tras año sin encontrar plaza a pesar de haber logrado calificaciones casi de 10.¿Esa nota no es excelencia? Es responsabilidad suya que jóvenes con semejante preparación tengan que estar de la Ceca a la Meca con el despilfarro de talento que ello supone. Sin entrar en la discriminación, denunciada muchas veces, que supone el rechazo que en los centros concertados se practica con los niños inmigrantes, marginales o con problemas de aprendizaje, que derivan en su mayoría a la pública creando problemas de disciplina, integración y organización, lo que supone un menor rendimiento general y un sobreesfuerzo para los docentes. Comparemos en igualdad de medios, con ventaja no, salvo que reconozcamos que apostamos por la selva y renunciemos al principio, que creía sagrado, de igualdad de oportunidades.
Y esto lo dicen con retintín y desvergüenza unos tertulianos y una consejera que desconocen que en Educación Física utilizamos libros, si lo considera el profesor, porque los contenidos van más allá de la gimnasia sueca que a alguno le impartió un antiguo mando de falange al grito de un - dos , un -dos. Aunque se llenan la boca hablando de la necesidad de aumentar el respeto por el profesor, son los primeros que destilan un profundo desprecio por su labor y estatus. Olvidan que Aznar nos congeló los sueldos y no tomó medidas en época de bonanza para equipararnos al resto de la sociedad, que el año pasado nos rebajaron el sueldo y ahora deciden recortar recursos (más niños en clase, menos profesores, más horas, menos material, más barracones...) y aumentar horarios para dejar tirados a muchos profesores con oposiciones aprobadas con notas de excelencia que, encima, llaman interinos porque no han acreditado su competencia según Aguirre a través de Figar. No quiero recordar, que antes de cualquier recorte cobrábamos menos de lo que por titulación nos corresponde en el cuerpo de funcionarios. O sea, que todo no son ventajas.
Y les apoya usted querido padre o madre que añora el colegio porque no sabe qué hacer con su hijo y quiere que me ocupe yo de 35, alguno de los cuales desconoce por completo la menor norma de urbanidad, cortesía o educación porque han sido incapaces de trasmitírsela. Con ello apoya las tesis de unos políticos, como Esperanza, que estudiaron en colegios de élite gracias a su fortuna y que hacen lo mismo con sus cachorros agrandando la frontera entre unos y otros. Reflexionen, que no es por trabajar dos horas más. Quizá con unos planes educativos más sensatos, sin tanta opcional ni tanta gaita, estaríamos hablando de otra cosa¿ Si Europa es el espejo, por qué esta apuesta por la enseñanza pública y el PP no?
COSAS QUE NO IMPORTAN DEMASIADO


En la última campaña electoral fui a bastantes mítines de diferentes partidos y pude constatar con pesadumbre que algunas de las causas que debían galvanizar a las gentes realmente preocupadas con la realidad social de Orihuela a penas conmovían a nadie y se aplaudía su reivindicación con desgana en el mejor de los casos. Casi treinta años de ocultación de la realidad tienen su precio y esto pudiera ser una explicación, pero no me basta y pienso que algo hay de idiosincrasia particular en ello.
Cuando un mitinero en plena euforia apelaba a la recuperación de la universidad de Alicante o a la necesidad de poner en valor el patrimonio monumental y arquitectónico, casi nadie reaccionaba instintivamente. Cuando un político falto de aplausos, llamaba la atención sobre los desaires a la figura, grandiosa, de Miguel Hernández o pedía una urgente actuación sobre el palmeral, pocos abandonaban el sopor e irrumpían en apasionadas ovaciones. Cuando un aspirante a edil o alcalde lamentaba el estado del río y recordaba el robo del agua o ponía su mirada en el hospital, apenas unos cuantos saltaban genuinamente de sus sillas. Cuando un meritorio se escandalizaba por la degradación de muchos barrios o hacía ver la importancia de la costa y su abandono, los menos expresaban sinceramente su indignación. Era necesario forzar el aplauso, repetir la frase, gritar voz en cuello. Esto mismo vale para la distancia que nos separa de las pedanías y muchos otros asuntos capitales. Si no estamos concernidos directamente parece que no va con nosotros, no somos capaces de ver el alcance del mal y la pérdida que significa para todos como municipio. De hecho, da la sensación que tenemos un sentido muy fragmentario de nuestro territorio y de nuestras prioridades.
Hago estas reflexiones ante el estupor que me produce el poco cabreo que genera noticias como la que muestra las miserias de la Calle Arriba y aledaños. Situación extensible a gran parte del cordón de la sierra o al despoblamiento que sufren lugares paradigmáticos como la Calle Mayor.
Nos hemos acostumbrado al deterioro pertinaz de la ciudad, el municipio entero, y no creemos posible su revitalización. En muchos lugares se han acometido empresas más audaces y difíciles. Nos conformamos con criticar en privado o con afirmar que no hay arreglo posible, instalados en una fatalidad que nos inutiliza y que logra algo peor, anula el simple deseo y nos ubica en la más paralizante de las desesperanzas. No somos capaces ni de imaginar qué podría ser de Orihuela si nos pusiésemos todos a trabajar verdaderamente en favor de ella.
Tiene razón Antonia, la Moreno, somos un pueblo donde se imponen los tristes y hay que acabar con eso. Sí se puede mejorar la situación de marginalidad de muchas zonas del municipio. Sí se puede mejorar la economía local. Sí se puede hacer de Orihuela un referente ejemplar y atractivo. Y sí se puede realizar algunos proyectos emblemáticos, no todos, pero sí algunos. Tenemos el patrimonio cultural, natural e histórico, capital humano, gentes generosas y capaces con ganas de colaborar, pero debemos dejar de mirarnos el ombligo y de frotarlo hasta la irritación con pregones plagados de ditirambos para autoconsumo, para implicarnos sinceramente en fomentar políticas de solidaridad social, reconstrucción de entornos, embellecimiento de barrios y desarrollo de un urbanismo ecológico, sostenible, compacto y eficiente.
Hay un modelo, la ciudad mediterránea que hemos abandonado y unos referentes, construir pensando en los más débiles: los niños, las mamás embarazadas, los ancianos, los minusválidos, los marginados. Si trabajamos para hacer una ciudad, un municipio, a su medida pronto veremos cuál es el camino. Seguir en el fatalismo es apostar por el fracaso de este pueblo que lo tiene todo para prosperar.
PLAZA DE LA OCARASA
Bertrand Russell, en su tratado sobre la búsqueda de la felicidad, afirma que la mitad del trabajo que se realiza se hace para arreglar lo que se ha hecho mal. En general la clase política ha estado afectada de un activismo sin dirección favorecido por los numerosos ingresos que dejaba la burbuja inmobiliaria. Se gastaba porque algo había que hacer, pero pocas veces se hacía conforme a una necesidad verdadera o de un modo racional, planificado y coherente con los fines y el lugar. Prueba de lo que digo es la dificultad para invertir los fondos que desde Madrid o Valencia, por centrarnos aquí, enviaron; a pesar de que la boca se les llenaba con frases huecas del estilo: son tantas las necesidades...,bueno, pues cuando les dieron los fondos para fomentar empleo en obras se comprobó que, aparte de cambiar acerados o hacer pistas deportivas, poco se les ocurrió.
El problema de hacer las cosas sin pensar en qué fin perseguimos, su función y la duración que esperamos, es que se recurre a la rutina y se escatima en el diseño, la calidad y la funcionalidad. Y los ciudadanos caemos fácilmente en la complacencia que se refleja en la repetida expresión: “al menos han hecho algo”. La plaza de la Ocarasa es un ejemplo que ya denuncié en su día, pero que como no se hace nada y vivo al lado, pues insisto a ver si el nuevo equipo de gobierno es más sensible. No reclamo grandes inversiones, nada más un poco de sentido común.
Parte de la culpa es de los técnicos, que influidos por la desidia política y otras cosas, se preocupan más de la burocracia que de realizar proyectos innovadores, funcionales, bellos y originales, tanto cuando les toca a ellos la labor como cuando les toca la supervisión. Si me reclaman una zona de juego, pues me voy a los manuales y hago una reglamentaria. Nada de interesarse por otras experiencias o posibilidades. Y esto es lo que han hecho con el parque que nos ocupa, un lugar sin personalidad, de difícil uso en los meses de calor- la vegetación apenas cubre- con una pista de futbito donde los niños y mayores chocan permanentemente por el espacio y, como no, con una dotación de juegos para la tercera edad realmente peligrosos si pasas de los cincuenta años.
Aunque sólo sea eso, debería replantearse el espacio de juego deportivo para que niños y jóvenes puedan compartirlo sin riesgos ni exclusiones, siempre de los más pequeños, claro. Al ser una sola pista se juntan los que usan las canastas de baloncesto con los que juegan al fútbol, con el peligro que conlleva de choques y riñas; además, si hay un partido a todo el campo, muchos chicos se quedan apartados cuando hay un enorme espacio sin equipación que podría adecuarse. Las pistas no deben ser reglamentarias, sino aptas para los usos recreativos de niños de muy diversas edades y se debe evitar que su utilización favorezca los accidentes; casi cambiando la orientación se ganarían varias zonas y evitaríamos que muchos niños pasen su tiempo aburridos viendo como no les dejan jugar o arremolinados entre grandotes que no les pasan la pelota, cuando entre ellos podrían organizar su propio juego.
Tampoco estaría mal peatonalizar la calle Aragón y crear un bulevar en la zona donde más actividad económica y social se concentra. No afecta casi nada al tráfico, aumenta mucho la seguridad, fomentaría los negocios, incrementaría el interés del parque y daría nacimiento a un espacio inédito, hoy invadido por los coches.
Nada de lo expuesto supone grandes gastos y su repercusión sería enorme en la utilidad, seguridad y buen uso del espacio público. A veces la mejor idea es escuchar a los demás, lo que yo expongo no es sólo una ocurrencia personal y así lo he manifestado en otros artículos. Espero respuestas.
UNA DIMISIÓN INDIGNANTE


El movimiento 15-m ha surgido por el hastío de unos jóvenes que no entienden cómo pierden derechos y oportunidades teniendo, como tienen, una formación sin parangón: idiomas, informática, grados, másters, etc. Los amos del mundo provocan una crisis, la pagamos a escote sin deducirla de sus beneficios y, ahora, no nos dan crédito para trabajar los mismos a los que les hemos prestado el dinero para que no se hundan. Esos mismos que están obligando a nuestros políticos a adoptar reformas que vuelven a favorecerles, y lo hacen así porque desde hace mucho son conscientes de que nuestra clase dirigente está a otra cosa, que el bien común y el buen gobierno son meras proclamas o trozos de discursos grandilocuentes. Tanto unos como otros se han constituido en casta y, si bien los dueños del mundo desprecian a estos politiquillos, no se les escapa que les son necesarios así, serviles, sin principios, vacios, ignorantes, acomodaticios, amantes de lujos y famas. Su negocio va mejor con estos mierdecillas sin vergüenza aferrados al poder; cómo le vaya a la tropa es lo de menos.
Entre estos politiquillos de tres al cuarto están la mayoría de los implicados en la trama Gurtel, gentes vanidosas, figurones de salón, gualdrapa de partidos sin alma. Camps, el austero, el curita, ha resultado el prototipo. Recibido, por mi también, con la esperanza de que fuese algo diferente de Zaplana y su modo superficial y derrochador de entender el poder, mutó en una especie de visir que no contestaba preguntas -cuando le pagamos por responder-, un pachá que va escoltado de tiralevitas a todas partes, un sátrapa pacífico que se toma medidas en hoteles de cinco estrellas a cuenta del erario y que no tiene reparos en gastar un fortunón en la Fórmula uno o en permitir aeropuertos sin aviones, mientras los niños ven la vida desde barracones o los grandes dependientes la perdían sin que nadie les echara una mano. Su gobierno ha llevado a la Comunidad a unas cifras de deuda que avergonzarían a Zapatero, y su benéfico mandato ha multiplicado el paro mientras el fracaso escolar da números de estados fallidos. Pero esto no es casual, esto ha llegado a ser así por una forma de hacer deliberadamente irresponsable, basada en la imagen y ajena de rigor. La Comunidad Valenciana está y es peor después de su paso por el gobierno.
Camps y su tropa nos han dado un mal ejemplo contagioso de amoralidad cuya primera consecuencia es que los valencianos le hayamos votado masivamente sabiendo que era algo más que sospechoso de haberse beneficiado con regalos y de permitir que una red delictiva actúe dentro del partido y del gobierno; sus amiguitos del alma. Los valencianos sí nos merecemos esta vergüenza, la hemos buscado concienzudamente.
Esto viene de atrás, de la complicidad de años con los promotores sin escrúpulos que inundaron de ladrillo costa e interior a cambio de mordidas para financiar el partido, aunque mi experiencia me dice que a la organización le llegaban las migajas. Esto viene por haber puesto a empresarios facinerosos al frente de contratas dudosas o directamente fraudulentas en servicios básicos como las basuras. Esto viene por haber corrompido a los funcionarios en su afán de obtener mordida de todo, pasando información privilegiada, amañando desarrollos, concesiones y plicas. Esto viene de la impunidad con la que usaban las administraciones para contratar amiguetes que luego les ayudaban a mejorar los rendimientos de la mala práctica administrativa, a crear una red clientelar o a controlar, con el dinero de todos, los medios públicos de información, sumiéndonos en un sopor bobalicón y complaciente. Enemigos de la libertad, de la transparencia, amigos del derroche y la fanfarria.
Camps es el resultado destilado de un modo de entender y hacer la política sin que importe la coherencia, en el que el honor se cifra en llevar mejor atuendo o más escoltas y cuyo único objetivo reseñable es conservar el poder. Él, como otros antes y ahora, como Rajoy, ha vuelto la cara cuando les llegaban noticias de prácticas corruptas. Él y Rajoy, han justificado a cualquiera que hiciese de su capa un sayo si los votos le acompañaban. Él y Rajoy han permitido la corrupción diciendo que todos tenemos derecho a la presunción de inocencia, que nadie niega, pero pervirtiendo el sentido de la responsabilidad política, incompatible con la sospecha y muchos menos con la mentira, en la que ha caído Camps. Sí conocía al bigotes y no se paga todos sus trajes, eso sólo ya le inhabilita.
Para rematar la dimisión, niega cualquier acusación cuando hasta su defensa las admite ante las pruebas que el auto del juez Flors lanza como una andanada en su línea de flotación; pone a los que trabajan por la justicia (jueces y policías) como una panda de mafiosos urdidores de tramas y, el resto del partido, con Rajoy al frente, le aplaude, lo exonera de culpabilidad, le esperan incluso, y con ello, destruyen cualquier ejemplaridad que su forzada, ineludible dimisión pudiese tener. La sociedad necesitaba esa ejemplaridad de la casta política y, de momento, seguimos en el cinismo, la desvergüenza y la falsedad. No me canso de decirlo, la corrupción es un disolvente para la democracia como los cuernos para el matrimonio, aunque a veces oxigenen la vida.
EL PLENO DE LOCOMÍA

El primer pleno ordinario con el PP de mirón parecía un ensayo de la retreta donde los concejales practicaban con los abanicos en busca de la maestría de aquellos muchachos que cuestionaron en mi mocedad los cánones estéticos del macho ibérico dominante. Pero dio mucho más de si. Vimos que la oposición educa mucho y administra moderación, contención, prudencia y hasta humildad a los otrora prepotentes ediles. Excepción hecha de la simpar Pepa Ferrando, que promete seguir siendo una atracción ¿Nadie le explica a esta chica que el ridículo tiene un límite, sobrepasado el cual lo gracioso pasa a grotesco y raya en lo patético?
Sirvió para dejarle claro a CLr que se encuentra en tierra de nadie, que su apuesta, o la de Pedro Mancebo, sólo ha servido para romper la coalición, para retrasar la acción de gobierno, para dar alas a los recalcitrantes, para disgustar a cuantos les apoyamos (a la mayoría al menos), para cuestionar su liderazgo y para poner en cuarentena sus argumentos. Ni eran creíbles los melindres que le llevaron a poner cara de vinagre en todo acto y rechazar las ofertas muy razonables que tuvo, ni son hoy más apetecibles las razones que le impelen a manifestar que percibe un clima más benigno hacia su formación. Ha echado un órdago al margen de los deseos mayoritarios y contrario al espíritu que le aupó y se ha resbalado, debe corregir de inmediato y dejarse de gilipolleces. Cuanto de culpa tenga Moreno en esto nos trae, de momento, al pairo; además no creo que a ninguno le interese que se sepa toda la verdad de los desplantes que casi han acabado con la credibilidad de este gobierno aun balbuciente.
Siempre he defendido que la oposición es la verdadera escuela política, salvo que se vaya de mala fe desde el principio, los rudimentos del juego democrático, el respeto por los electores, las formas, los procedimientos y los adversarios se aprende mejor en los bancos de la oposición que en los del grupo mayoritario de gobierno, especialmente si se está convencido de que uno va a repetir haga lo que haga. No lamenten los nuevos del PP estar ahí, ninguno tiene experiencia suficiente para decir que venía con muchos proyectos, y son lo suficientemente jóvenes como para curtirse y formarse en estos cuatro años, si no, es que están llamados para otros menesteres. Respecto de los veteranos pues, qué quieren, es un gustazo verlos asumir su poquedad; un placer observar cómo se remueven cuando les dicen que su tiempo se ha acabado o que no tienen más réplicas; un delirio mirar cómo asumen las cifras de su desgobierno, su nepotismo y su ineptitud, en muchos casos, sin casi rechistar ¡En qué poco quedan cuando los despojan del oropel que da el poder!, ahora se verá quién tiene madera y peso específico y quién, la mayoría, no era nada. Humildad, hermosa palabra.
Me gusta como se maneja el alcalde, y le gusta a la gente que lo ve en los actos públicos. A “La Moreno” se la ve sobrada, no debe caer en la complacencia de su inteligencia, y tiene que continuar en esa línea de gestora eficaz y valiente, puede ser una pesadilla para la oposición. Pedro tiene que bajarse del burro, atender los reclamos amorosos, por los que muchos suspiran, si no que se lo digan a los tertulianos que toman café con mi padre, y entrar a demostrar su hasta ahora inédita capacidad de gobierno. Por último, aprecio en Juan Ignacio un valor en alza, la réplica que le dio a Pepa fue brillante, con un final antológico, que no he visto recogido en crónica alguna, y me consta que Orihuela entera sabe de sus esfuerzos por resolver este lío absurdo que él no ha tenido culpa en organizar.
Muchos funcionarios han manifestado su conformidad y alegría con los nuevos dirigentes, formas más templadas, diálogo, ganas de trabajar, realismo, modestia, normalidad, motivación. No defraudemos a Orihuela, no se merece más disgustos, rectificar es de sabios, estamos al principio y se puede recuperar el crédito perdido, el apoyo popular al primer pleno y los comentarios en las calles van en esa dirección. Pedro, no hagas más el capullo, aunque no sea tuya toda la culpa, ver a algunos cuatro años presentando mociones y ruegos no tiene precio y has comprobado que gobernar mejor es fácil cuando el listón está donde está.
PD.Parece que este artículo sólo ha tenido vigencia unas horas, ¡qué bien!



