Se muestran los artículos pertenecientes a Abril de 2008.
MAS CLASES DE EDUCACIÓN FÍSICA
Voces especializadas alertan sobre algunas iniciativas que pretenden reducir el número de horas de clase dedicadas al deporte y la actividad física. Si esto prospera estaremos contribuyendo de modo reflexivo, supongo que las autoridades habrán pensado algo antes de tomar las decisiones, premeditado e irresponsable a aumentar los alarmantes índices de obesidad que padecen nuestros jóvenes y niños, sin contar otros problemas asociados como la falta de estima, los complejos, la exclusión social derivada y la infelicidad que puede producir el estar gordo.
Limitar el problema de la obesidad a una cuestión sanitaria (colesterol, diabetes tipo II, cardiopatías, impotencia funcional, etc) es no querer ver el drama que subyace tras estos síntomas objetivos. El gordo es un niño que no se integra bien, por torpeza de movimientos fundamentalmente, en los juegos infantiles; es un candidato a la mofa hiriente, cruel y despiadada de compañeros y mayores; es un prototipo de perdedor en muchos aspectos vitales en las primeras edades: no puede ir a la moda, liga menos, tiene dificultades para seguir el ritmo de vida de sus colegas, fracasa en los deportes, y como defensa tiende a refugiarse en actividades pasivas y en la comida pues sus gratificaciones se ven seriamente restringidas. Que esto sea injusto, intolerable, perseguible, no lo hace menos real y es el individuo el que vive en soledad su desgraciada circunstancia. Quitar el componente psicológico es no querer ver la verdad: los niños gruesos tienen menos posibilidades de ser felices y menos posibilidades de proyección vital, y esta se reduce proporcionalmente al aumento de sus kilos.
Pero la falta de actividad física no conlleva sólo obesidad, el 30% de los jóvenes y niños tienen sobrepeso u obesidad seria, sino que al eliminar el juego tradicional impide a los menores iniciarse en la socialización de un modo eficaz, haciéndolos menos comunicativos, más introvertidos, más frágiles ante la frustración o el dolor, menos capaces para lograr empatía con el otro y de algún modo los despersonaliza y aísla. La tecnología con su panoplia de I-pods, consolas, móviles, etc., nos oculta que si estos desde pequeños tienen espacios libres y amigos para jugar limitaran su uso en gran medida ante la satisfacción, casi telúrica, que proporciona el juego en la naturaleza con los amigos. Hemos de luchar por aumentar las oportunidades de juego al aire libre de nuestros hijos y el deporte y la actividad física están cumpliendo, insuficientemente, las funciones que el juego tradicional representó en los que pasamos de los cuarenta. Si recortamos más el horario de educación física muchos alumnos pasarán la semana sin haber realizado ningún esfuerzo físico ( a clase los llevan los papás o el autobús, pobrecito, luego siete horas sentado, vuelve igual o en moto, sube y baja en ascensor y termina el día encerrado en su habitación oyendo música o jugando con las maquinitas y chateando).
Muchos profesionales de la salud y el deporte, incluso con iniciativas del parlamento Europeo, alertan del problema y proponen justo lo contrario, más clases de educación física, más duración de las mismas y más intensidad de las sesiones. Hemos de ofrecer en el sistema educativo una alternativa al estilo de vida urbano que anula el natural desenvolvimiento de nuestros cachorros convirtiéndolos en poco menos que animales enjaulados. Los chicos han de quemar en clase las calorías que no gastan fuera y han de aprender las destrezas (correr, saltar, lanzar, trepar, ...) que les veda una vida cada vez más artificial. Es su salud y su felicidad lo que ponemos en riesgo, cosas casi tan importantes como el inglés, las matemáticas o educación para la ciudadanía.
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LA REPROBACIÓN
Con el poco tiempo que llevamos de mandato municipal es meritorio lograr tal unanimidad en la consideración de la oposición. Pepa Ferrando se ha ganado la antipatía sin fisuras de los contrarios, más que por sus errores, que los tiene, por su carácter de señorita Rotenmeyer, la de Heidi, que tan malos momentos nos hizo pasar. Es o parece una mandona de probada locuacidad con un tonillo entre profesoral y repipi que no siempre se digiere bien, más propio de niña marisabidilla que de concejal de cultura, de quien se espera un alegre desenfado de cómico ambulante, cierta lejanía ideológica contraria a la demagogia partidista y mucho espíritu integrador hijo del escepticismo creativo.
Creo que la oposición exagera en el tono sobre la gravedad de lo sucedido, esos tirones de pelo, esas voces desgarradas no se compadecen con los problemas reales señalados y estimo que el malestar viene de la mano de esa sensación de estar tratando con alguien que aun no conoce la diferencia entre lo privado y lo público y te da en la cara una bofetada de mayoría absoluta en cuanto te descuidas.
Un ayuntamiento no se puede dirigir como una empresa por varios motivos. Uno, porque el dinero que expones no es tuyo. Dos, porque puedes dar pérdidas sin que eso signifique necesariamente un error de gestión ni que tu patrimonio se vea comprometido. Tres, porque existe una exigencia de transparencia que va más allá de cumplir la ley y que responde al interés de los vecinos que te colocan por saber cómo se gestionan sus intereses. Cuatro, porque no hay un fin empresarial único motivo por el que se crea la sociedad, sino que se han de armonizar las necesidades, muchas veces contrapuestas, de miles de personas. Quinto, porque no sólo defiendes los intereses de tus accionistas, los que te votaron, sino de los que no desean que seas tú quien dirija su vida pública, y a ambos te debes por igual.
Pepa adolece de un deficiente sentido de lo público, intenta convencer adormeciendo al contrario con palabrería hueca y se muestra autoritaria y poco humilde. Su actitud es hiriente en el tono y desvirtúa su aptitud, de la que no dudamos pues inteligencia y desparpajo le sobran, armas con las que podrá triunfar si deja de actuar como si el ayuntamiento fuera suyo. Debería de copiar de otro compañero al que se le acumulan las desgracias, Antonio Ortiz, el cual, al menos, exhibe una sencillez agradable, reconoce sus errores, admite que hay cosas que van mal, se suma a los que se quejan si ve que llevan la mayor carga de razón y se niega a dar datos y fechas de modo precipitado a favor de una moderación realista y dialogante. Aunque algo falto de carisma, contemplamos un raro espécimen, elegante y calmado, que difiere del tono prepotente, desafiante y arrogante que caracteriza a muchos políticos del grupo de gobierno. Mandar obliga a una templanza mayor y deseamos que cunda el ejemplo; mejor si además se avanza en la solución de los problemas, como el de la perrera municipal, auténtica vergüenza que lleva años lastrando la vida municipal.
sanidad privada, la gran estafa
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La crisis que atraviesa el hospital de Orihuela tiene en el fondo el debate sobre qué modelo de sanidad queremos. El PP apuesta cada vez más abiertamente por la opción privada en diferentes formas. El PSOE hace lo propio con la pública. ¿ Cuál es la mejor y la más barata para el contribuyente?
Veamos lo que nos dice uno de los economistas más influyentes, Tim Harford: según un sondeo reciente sólo el 17% de los estadounidenses está satisfecho con su modelo privado de seguro médico. En cualquier caso el porcentaje de satisfacción en los lugares con cobertura universal pública como Gran Bretaña , aun siendo superior, no suele pasar del 25% debido a la masificación. Pero lo más significativo es que EEUU es el país del mundo que más gasta en sanidad por persona, o sea que la sanidad basada en el seguro privado es la más cara para el estado, a la vez que la que menos satisfacción da al ciudadano. Hay otros modelos, pero he querido utilizar los más significativos.
Según el autor, los modelos de varios premios Nóbel, como J. Stigliz, Akerlof y Spence, predicen que esa oferta sanitaria sólo puede ser cara, burocrática(más de 1000 dólares por persona y año gasta el gobierno americano en cuestiones administrativas vinculadas a la salud frente a los 300 de Inglaterra) e irregular ( el 15% carece de cualquier tipo de cobertura ). Y los datos, como vemos, así lo ratifican respondiendo fielmente a las intuiciones de los economistas.
Si esto es lo que corroboran apasionados defensores del libre mercado como Harford, en qué falla la oferta privada. Pues básicamente en un problema de información privilegiada; en el contrato de seguros la empresa tiene pocos medios de saber cómo está su cliente, pero este conoce bien si va a utilizar o no esas coberturas, con lo cual las aseguradoras establecen leoninos contratos con minuciosas excepciones. La opción pública por el contrario provoca masificación, ya que al ser gratis..., aumentando el riesgo moral, o sea el que nos hagamos descuidados o abusemos del sistema colapsándolo.
Con estos farragosos comentarios extraídos de un delicioso libro, El economista camuflado, pretendo apartar ese debate de donde no debe estar. Con los números en la mano, la sanidad privada no tiene necesariamente que ser más barata. Por tanto no es esa la cuestión sobre el hospital de Orihuela, sobre el que se plantearía exclusivamente una gestión privada de un servicio público, universal y gratuito sobre el criterio de su idoneidad y menor coste. No desaparece la sanidad pública, sino que busca fórmulas más eficientes de ofrecerse; con éxito o no, ya veremos.
Por tanto, la verdadera cuestión es qué modelo de hospital comarcal queremos: un moridero de crónicos y terminales como San Vicente o un hospital puntero aprovechando la descongestión que supone el de Torrevieja. Una gestión desganada o ineficaz apunta al primer objetivo, pero debemos reaccionar y luchar por lo segundo. El mismo argumento que sirve al presidente Camps para reclamar mayor financiación me vale para apostar por una sanidad pública de calidad, es irrenunciable si queremos estar en la Europa del siglo XXI, si deseamos dar una atención puntera a los turistas e inversores, si pretendemos cuidar como se merecen a los habitantes de una comarca que no deja de crecer. Esta es la lucha, lograr un hospital con crédito, apetecible para los profesionales, eficiente, innovador, humano, mejor cada día, que resuelva disparates como las urgencias y que recupere el prestigio que tuvo en algunas áreas, ajeno al nepotismo que lo ha lastrado, próximo a las universidades para favorecer la formación y la investigación y que aúne rigor con atención. ¿Una habitación por enfermo es mucho pedir? Un hospital al que no dé miedo ir por culpa de los contagios en quirófano, un centro del que todos estemos orgullosos. Y Orihuela tiene mucho que decir sobre esto, pero, ¿nos importa realmente?
ESQUIZOFRENIA EN TORREMENDO
No sabía bien Ripoll con quién se la jugaba, los vecinos de Torremendo no son muy listos políticamente, pero testarudos más que una mula. Es esquizofrénico el comportamiento pues no se corresponden su aparente unidad contra la instalación de los vertederos y sus decisiones electorales avalando a quienes, esta vez sin mentir, les indicaban que si ganaban llevarían el vertedero al pueblo. Dar su apoyo con los votos al PP significaba, en términos políticos, que estaban de acuerdo con tales determinaciones, que no les fueron ocultadas y que exclusivamente proponían quienes ellos votaron mayoritariamente. Como en todo uno debe ser coherente con sus actos y saber que conllevan consecuencias, si además te han avisado darse por sorprendido es cinismo o estupidez. Votar lo que votaron era apoyar lo que ha sucedido, digan lo que digan.
Llevan razón en la irregularidad del procedimiento y en el inaceptable ocultamiento de documentos. No es de recibo un concurso en donde las condiciones pueden cambiar, entre ellas algo tan sustancial como el lugar de vertido. Esto es de locos y a mi corto entender algo más que irregular. Tampoco se entiende que el anuncio de máxima transparencia de la alcaldesa y del presidente de la Diputación de Alicante tras el acuerdo, aun no sabemos de qué exactamente, se haya trocado en un silencio hostil y, viendo las imágenes de Alicante, un desprecio olímpico. ¿Resuelto el trato da igual el cabreo de unos pocos inconformistas que en nada van a condicionar las elecciones, por otro lado tan lejanas? Discutible sentido de la democracia, de la responsabilidad y del simple respeto humano. La salida de la Diputación de Ripoll ignorando a los manifiestantes fue todo un ejemplo de lo que uno no debe hacer en política, sobretodo si eres el principal responsable de las reivindicaciones y te has comprometido públicamente a dar todo tipo de explicaciones. Soberbia, arrogancia, altanería, desdén, que ha comprobado no le son gravados luego donde verdaderamente le importa, en las urnas. Miren, no se trata de fastidiar ni de estar o no con un partido o con otro, se trata de dignidad y sentido de la decencia. Si me pisan, me humillan y me fastidian, ni a los míos se lo consiento. Nos quejamos de la impostura y desvergüenza de los políticos, pero luego nos manifestamos a favor de alcaldes acusados de robar y les multiplicamos los votos, como ha sucedido en la región de Murcia, por no ir a lugares más conocidos. Los ciudadanos tenemos gran parte de culpa de lo que nos pasa, por ignorantes, acomodaticios, interesados o cómplices.
Y yo me pregunto, ¿ por qué no enseñan la documentación como exige la Constitución? Es increíble que la justicia permita que los alcaldes, de cualquier color, hurten la información, que la Generalitat se niegue a dar datos de sus empresas que gastan dineros públicos o que en Orihuela se siga con la práctica de hacer de las juntas de gobierno, donde se cuecen los panes grandes y pequeños, un misterio cuando lo único secreto es la deliberación. Antes era la leona, ¿ahora qué es? De verdad que tengo ganas de apoyar y felicitar, pero si no se respetan las reglas lo demás sobra.