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a vueltas con los pedáneos
m: A VUELTAS CON LOS PEDÁNEOS
No entiendo la denuncia por la no elección de pedáneos que han llevado los partidos contrarios al grupo de gobierno salvo que lo quieran erosionar aprovechando cualquier resquicio. Para la oposición que no haya designado Mónica todos los pedáneos debería ser una grata noticia. ¡Tantos años quejándonos de una elección antidemocrática, que sólo sirve al gobierno de turno y que ayuda a cohesionar al partido en el poder dotando de atribuciones de dudosa legalidad a personas para las que no se puede habilitar una plaza de concejal y ahora se critica su falta! Me parece más coherente y práctico que cada partido elija su propia banda de pedáneos y que actúen como tales pues su representatividad es similar legalmente hablando y su capacidad de obrar, en estricto sentido, la misma. Tal y como los conocemos en Orihuela no son más que agentes electorales del alcalde, personas empleadas para extender su poder, en algunos casos hasta comisarios políticos, al margen de que muchos cumplan, por propia voluntad y compromiso, labores de colaboración en el buen gobierno del municipio. Que tengan un lugar de honor en actos institucionales cuando su designación es a dedo y solo representan al alcalde y no a los ciudadanos es, como mínimo, discutible, lo cual no oculta que los vecinos, por una aceptación tradicional les asignen una legitimidad de la que en puridad carecen.
Sean buenos o malos servidores del bien común, en realidad son una forma caciquil de poder que carece de legitimidad para tomar las decisiones que sabemos toman en demasiadas ocasiones. La gente cree que tienen verdadero poder ejecutivo cuando es falso, más cuando la mayoría ni siquiera se ha presentado a las elecciones. Y casa mal su supuesta representatividad vecinal con el papel de activistas en las elecciones cuando, insisto, su elección es personal y su mayor capacidad para captar votos es uno de los argumentos que la alcaldesa utiliza para justificar su elección. Por eso que la oposición reclame como falta su ausencia es un contradios o ganas de enredar. Es más, en numerosas ocasiones su osadía les lleva a suplantar o desautorizar a los concejales democráticamente elegidos, cuando no al propio alcalde, sometiéndole a compromisos que unas veces son buenos para la partida rural y otras simples apaños que favorecen sus propios intereses o los de sus allegados.
Tal y como se entiende ahora es una figura a extinguir, al margen de los servicios que hayan prestado, o al menos se debería redefinir su función y representatividad para evitar el uso partidista, cuando no personal, de estos servidores públicos con recursos de todos. Esa es la batalla de la oposición, clarificar y, si lo consideran oportuno, democratizar la figura confusa del pedáneo. Criticar a la alcaldesa por no elegir su propios representantes personales en cada pedanía es una estupidez que sólo busca minar el poder, ahora hegemónico, ganado en las urnas con triquiñuelas sin futuro. De hecho tal postura lo que hace es rebajar las funciones de los concejales, les resta representatividad y les marca como incapaces de atender las funciones para las que han sido designados. Si cada partido tiene sus enlaces en barrios y partidas rurales y no hace un nombramiento oficial ni les pone medallas ni los anima a presidir procesiones, por qué los elegidos por la alcaldesa han de tener mayores atribuciones. ¿ No les basta saber que sus peticiones tienen más posibilidades de ver la luz que las de los demás?
No son necesarios aunque pueden ser convenientes, no son representativos y no deben gozar de poder ejecutivo alguno mientras no se modifique su elección, y no es el camino para desgastar a una alcaldesa que de tonta tiene muy poco. Por cierto, no me extraña que se lo piense después de los disgustos que le dieron, es una elección delicada, pero sólo para ella, no para el futuro de Orihuela. O sí, pues hasta ahora han evitado un vuelco electoral, las pedanías son las que mantienen en el poder con mayoría absuluta al PP, para lo bueno y lo malo.
Miguel Ángel Robles Martínezla renovación del PP
Por ser breve; simplemente he querido mostrar algunos aspectos en los que se pierde un tiempo precioso, que son erróneos y que no se corresponden con la Constitución, los derechos universales ni con el ideario del partido, no al menos con el de muchos. El PP debe centrarse en su idea de España evitando la exclusión, las reformas económicas y la lucha contra el crecimiento del Estado que en sus ámbitos de gobierno también se está propiciando y dejarse de batallas inútiles, equivocadas y retrógradas. Y un último apunte, el liberalismo, además de proponer que la mayoría de las cuestiones queden en manos de los propios ciudadanos, apuesta por la descentralización y esa es una asignatura pendiente y con debates estériles e interminables. España no se rompe porque se gobierne desde instituciones más reducidas si el Estado tiene claro algunos deberes como la política internacional, la seguridad o la justicia, por ello debería apostarse por resolver el estado autonómico y profundizar en la segunda descentralización, la local, siempre desde un plano de partido nacional que cree en España pero que no recela de que los españoles se gobiernen conforme a sus criterios en los ámbitos que les son factibles. Estado más pequeño y fuerte.
Ser de derechas no significa ser clerical ni antiguo, hoy por hoy quizá sea rompedor si aplicamos algunos presupuestos y abandonamos la manía paternalista que guía al socialismo o a la derecha más cavernícola. No meternos en donde no nos llaman puede ser radicalmente innovador.
MIGUEL ANGEL ROBLES MARTINEZ-
21989206-Xel campo de Los Arcos: ideas para el buen gobierno.
Planteaba el grupo de los verdes con escaso eco dejar sin construir este entorno (campo de los Arcos) y transformarlo en zona polideportiva. En primera instancia parece un despropósito, pero analizado a la luz de los acontecimientos cambia la percepción y puede tratarse de una buena idea.
Hace años, cuando se proyectó la nunca realizada ciudad deportiva, un estudio previo indicaba que, de las instalaciones existentes en Orihuela por aquel entonces, lo único que tenía valor era el suelo, y el del campo de los Arcos de modo particular. Pero por intereses ajenos al bien común y próximos al particular, este proyecto no llegó a ser una realidad como deseaban los oriolanos. Ahora, con unas construcciones deportivas hechas más con fines electoralistas que prácticos y de vertebración social, cambiar el destino del suelo, unos doce a catorce mil metros cuadrados, para componer un gran centro cívico, deportivo y lúdico puede ser loable.
La ciudad sigue sin plan, sin una idea de qué queremos ser. Nos pasa como Alicante, estamos urbanísticamente mal gobernados, sin ideas sobre lo que precisa Orihuela para ser próspera, habitable y bella. Por el contrario, Elche, desde una posición peor, ha logrado concebirse en gran urbe y ha mejorado su imagen a la vez que diversificado su economía, antes exclusivamente industrial y ahora con un fuerte impulso cultural y de servicios. Tomemos ejemplo, El Corte Inglés no se pone en cualquier lugar.
El permanentemente aplazado plan general debe contemplar un modelo, abierto y flexible pero claro de desarrollo urbano, aunque no podemos esperar indefinidamente a su elaboración y algunos hitos deben surgir antes de su pospuesta elaboración. Los oriolanos parecen de acuerdo en la necesidad de restaurar la plaza de toros y convertirla en un foro multiusos. Hoy es inviable, pero aprovechando este espacio colindante que ofrece el municipal de los Arcos sí tenemos las condiciones. ¿Cómo?
El primer obstáculo para un lugar de masas es el acceso y la posterior evacuación. La zona es actualmente un cuello de botella retorcido. El segundo es contar con sitio suficiente para aparcar y este brilla por su ausencia. Ambos retos se logran con un planteamiento integrador, que podría no excluir la construcción de viviendas.
Mi propuesta sería diseñar un centro deportivo de calidad, sin aprovechar oficinas ni nada de lo actual que no vale en absoluto, dentro de una zona entendida como un parque, plena de árboles de gran porte, efectivamente conectada al río y que contase en el subsuelo con un gran parking para atender a la restaurada y ampliada plaza de toros y al centro médico, así como a los vecinos y visitantes diarios. Las infraestructuras deportivas deben tener servicios de restauración y guardería, y las instalaciones deben ser tecnológicamente punteras, atractivas y gestionadas con criterios comerciales en régimen de concesión para fomentar su uso masivo. La nueva plaza de toros debería desplazar su ubicación sin salir del entorno, pues su lugar debe servir para dar circulación y solucionar el problema de la rotonda que obliga a entrar hacia Obispo Rocamora. Tampoco estaría mal que, a cambio de los espacios cedidos para uso público, se proyectase algún edificio de gran altura y diseño singular que fuese un punto de referencia urbanístico.
Pienso en Benalmádena y veo unas instalaciones principalmente dedicadas al tenis y el padel, que, plenamente integradas en la ciudad, se han convertido en un centro de reunión ciudadano potentísimo, que rentan unos buenos dividendos al ayuntamiento en concepto de concesión y que lucran a los gestores privados que las mantienen vivas y plenas de gente a todas horas. En verano hasta la una de la madrugada hay partidos y funciona la cantina perfectamente atendida por unos magníficos profesionales.
Tendríamos plaza de toros, jardín, zona deportiva y un foco de encuentro ciudadano donde ahora se prodiga la suciedad, el desorden y el gamberrismo.
MIGUEL ANGEL ROBLES. DNI: 21989206
MONICA : GOLPE MAESTRO
PARQUE DE LA OCARASA
Resulta desolador como caen en el vacío las propuestas que pueden incidir directamente en el bienestar de la gente como si se tratase de algo sin valor o como si no hubiese que utilizar el talento para conseguirlo. Hace poco Los Verdes apuntaban qué hacer con el entorno de Los Arcos y nadie desde el grupo de gobierno pareció tomarse en serio tal iniciativa, ahora, ocurre lo mismo con las denuncias sobre este parque, del que soy vecino, sufridor y usuario resignado.
La anterior gestión, con el prescindible e ineficaz Antonio Franco al frente de parques y jardines, no ha sido mejorada de momento. Durante años algunas farolas mostraban sus cables al aire para que los niños tirasen de ellos, los papeles se acumulaban, los columpios se eternizaban rotos y las deposiciones de los perros se amontonaban en un césped mortecino o adornaban el enlosado ante la pasividad de sus incívicos dueños. Hoy, poco menos que lo mismo.
Las madres que nos juntamos allí, perdón es que uno se mimetiza con el entorno, comentamos estos hechos de vez en cuando y lo primero que nos planteamos es si quienes diseñan los parques saben la utilidad que se les quiere dar. Creo que no. Un parque cumple varias funciones y siempre se apuesta por potenciar unas más que otras según su ubicación y publico al que se dirige mayoritariamente. Entre ellas está la de preservar espacios libres de asfalto y adoquines que recreen la naturaleza perdida, la ornamental, la lúdica o deportiva, etc., y sobre esos criterios se ha de diseñar.
Pero basta de teorías y vayamos a la práctica: en primer lugar el parque está mal concebido y carece de gracia alguna. En segundo, no sirve para el juego por la deficiente distribución de espacios, lo que genera conflictos entre niños y mayores y pone en peligro a los más pequeños que buscan los balones entre coches cuando se les escapan. En tercero, carece de servicios higiénicos para las personas, niños en su mayor parte, ni para las mascotas que lo ponen perdido con sus deyecciones, con riesgo de infecciones y con la seguridad en que la lotería de llevarte una a casa no tardará en tocarte, varias veces.
Soluciones: me permito sugerir que de entrada se reduzca un metro o más el perímetro para favorecer el aparcamiento en batería, aumentándolo, pues no hay sitio y los coches pasan muy ajustados en alguna calle. También rediseñaría la jardinería, utilizando setos para evitar que los niños puedan abandonar el parque directamente con el riesgo que supone de atropello y para preservar las zonas donde se planten flores y césped con una función puramente ornamental; entre las especies habría que plantar árboles de gran porte que den sombra, algo que ahora no tenemos, y especies mediterráneas de escaso mantenimiento. Sería preciso habilitar zonas de aseo para las urgencias mingitorias y de las otras y un pipican para las mascotas que ahora ensucian la calle.
Respecto de los juegos, hemos de diferenciar lo que es una pista de competición de lo que es un espacio recreativo y distinguir entre las necesidades de un niño de cinco años y las de un mozarrón de dieciséis o un adulto de cincuenta que gusta de la petanca o el caliche; las dedicadas a pelota deben tener integradas medidas de protección que eviten los pelotazos indiscriminados y no mezclar juegos de pie con los mano (basket y futbol). Un niño no precisa una pista reglamentaria y hemos de mimar las calidades, los acabados y la integración de espacios. Actualmente no se cumple nada de lo previsto y la zona de columpios es escasa y mal conservada.
No estaría mal cuidar el suelo, desterrando el de chinarro, polvo de mármol y gravilla fina; albero que adorna, tierra buena sin piedra que absorba el agua y parterres para uso de niños y jóvenes que gustan de la hierba y de hacer hoyos y comiditas. Un niño sano debe mancharse las manos, hemos pues de limitar al mínimo las zonas pavimentadas, que darán servicio a las personas mayores y serán un aliviadero en caso de lluvias.
Por último, me permito sugerir también que esto se puede hacer mientras se excava para construir un parking subterráneo que está a pocos minutos del ayuntamiento, la universidad, el conservatorio, el registro, la comisaría y el centro comercial de Orihuela, pudiendo dejar parte del aparcamiento en superficie para zona azul.