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EL URBANISMO DE TORREVIEJA

Se ha comentado con escándalo la modificación tipológica que propone el alcalde de Torrevieja, cuando a mi me parece simplemente que llega tarde. Cualquiera que visite la ciudad verá que está muy desaprovechada y que han dejado pasar los mejores años para promover un urbanismo lucrativo para todos, no solo para el promotor, a la vez que sostenible y adecuado para la creación de empleo estable. La apuesta por la construcción horizontal, de baja calidad en muchos casos, ha conducido a una ocupación masiva del espacio y a un turismo de reducido poder adquisitivo. Hasta ahora todo bien, pero el colapso del modelo es evidente.
No olvido el descuido en equipamientos y servicios, aunque eso parece un mal endémico. La vaca no das más leche porque no hay pasto donde alimentarla, por eso hay que empezar a construir hacia arriba. Bueno, y qué.
El modelo Benidorm se ha demostrado mucho mejor que el que tenemos por aquí, y su mayor densidad, la apuesta por los servicios y la rotación genera, son estudios de la universidad, hasta ocho veces más empleo que el de la Vega Baja.
Desde mi punto de vista el problema es que se usa un instrumento tramposo, inadecuado e insuficiente. No es una modificación lo que precisa la salinera urbe, sino un nuevo plan general, consensuado si es posible, donde la apuesta por la edificabilidad vertical se complemente con una reordenación de servicios básicos, vías de comunicación, jardines, infraestructuras vecinales y, como se ha realizado en otros lugares similares, un plan de esponjamiento que ponga en valor la primera línea de playa, los límites de las salinas y lagunas y comience a eliminar edificaciones perniciosas, feas y poco rentables. Ya sé que no es fácil lograr tirar una casa, pero esa es la función del político, ofrecer alternativas que convenzan a los propietarios, dar incentivos que animen a seguir el proyecto explicando las ventajas generales que se pueden obtener. Quizá la situación de crisis pueda otorgar un tiempo para la reflexión y la tranquilidad necesaria para desarrollar la pedagogía que estas grades transformaciones exigen. Estamos hablando de cambiar la ciudad, de apostar por un modelo diametralmente opuesto al actual, que en absoluto comparto.
Si el equipo de gobierno cree en la bondad de la edificación en altura debe abandonar las modificaciones del plan general, que conllevan un grado de arbitrariedad y oportunismo evidente, y apostar fuerte por un nuevo paradigma con datos socio – económicos rigurosos que ilusionen a la gente y que sirvan para revitalizar la economía local. Un nuevo documento urbanístico sitúa a todo el mundo en las mismas condiciones, lo otro huele a improvisación o apañijo, que es peor. No sé a ustedes, pero a mí me gusta más la primera línea de Miami, que la de Torrevieja. Tienen mayoría absoluta, la oposición está dividida, pueden hacer lo que quieran y hacerlo bien y con el visto bueno de sus ciudadanos. Yo apuesto por darle la vuelta, si es posible, claro.
VERDADES Y MENTIRAS DE MEDINA

El ex – alcalde tiene razón en algunas cosas y en otras no. Tiene razón en que a él se le condenó cuando se produjo la segunda denuncia, quizá porque el ambiente de corrupción que se respiraba en el ayuntamiento invitaba a ello , esa era la impresión ciudadana y del propio partido popular. Por eso la justicia tiene una responsabilidad enorme cuando dilata casos de tanta trascendencia pública, pues permite que el posible culpable siga delinquiendo y tapando pruebas, como ocurre con demasiados alcaldes y concejales, o, peor aún, favorece la condena popular de quien, a lo mejor, no es culpable.
Tiene razón en que sí se ha investigado, pero no en que se haya hecho adecuadamente. Se ha ido por la línea política marcada por García Ortuño con el aparente beneplácito y la ayuda de algunos miembros del PP, como se intuye por el comportamiento del inefable ex – concejal y las consecuencias posteriores. Pero en fin, esto es la fontanería política, o mejor dicho, las alcantarillas que llevan al poder o las prebendas. Quizá hubiese sido más sensato dirigir la instrucción a partir de un documento que presenté mediante registro, dirigido al señor alcalde, informándole de que se estaban realizando reformas que superaban lo permitido por la ley de contratos del Estado, que no se encontraban suficientemente justificadas, que no se seguían los procedimientos correctos y que ello pudiera derivar en sobrecostes lesivos para el municipio y en irregularidades administrativas o penales, como la prevaricación. Esto es más aburrido que especular con que si los excesos presupuestados fueron a parar a Zaplana o a bolsillos particulares, pero se ajusta más al funcionamiento legal y administrativo.
Tiene razón Medina en que es llamativo que el anterior interventor declare como testigo en lugar de imputado. Es cierto, cualquier irregularidad tuvo que ser avalada por este y por el secretario, de cuyo historial mejor no hablar. No tiene razón cuando dice que tras el archivo de la denuncia presentada por Centro Liberal, de la que no formé parte ni sé bien cuándo se presentó pues ya me había ido por razones que luego conoció toda España en boca de sus protagonistas, se reabre el caso sin que haya nada nuevo. ¿ Cómo que no? ¿Que el interventor, responsable de parte del proceso, declare públicamente que todo se hizo de modo irregular no supone un hecho nuevo y relevante? ¿Qué en un caso archivado por falta de pruebas alguien se declare partícipe y aporte pruebas y explique el procedimiento, no añade nada?¿Qué más razones que una confesión de parte?
Tiene razón José Manuel en que el informe del titulado medio aportado por Ortuño pueda ser chapucero, pero no en que sea fiable el suyo, pues no es imparcial. La Justicia no ha investigado debidamente la justificación de sobrecostes, que a todo Orihuela alarmó aunque ya estemos aburridos de esto, reconoce en su archivo la posibilidad de irregularidades administrativas, pero se tapa los ojos ante estas escudándose en la endeblez de las pruebas que sugieren enriquecimientos penales. No es eso lo primero, eso es espectáculo político, antes hay que ver si se ha cometido irregularidad, si esta es casual o premeditada, puntual o continua y sí las cifras sugieren o no aprovechamientos ilícitos, y en ese caso perseguirlos.
En fin, para concluir, el proyecto originario no se parece en nada al final, los cambios superan en mucho lo permitido por la ley, las decisiones se tomaron conscientemente de que ello era así, se saltaron todos los controles con la ayuda de los técnicos municipales, según desveló uno de ellos, y el resultado fue escandalosamente caro. No sé, ustedes juzguen. Orihuela está a la cabeza de municipios opacos y hostiles, triste liderazgo propio de consistorios corruptos o sospechosos de serlo; lo mejor, por tanto, es dar carpetazo.
GORRONEARTE

No oculto que el no haber sido invitado lastre mis palabras, pero no por ello voy a dejar de expresar mi opinión. Al igual que defendí que la cena del inicio de actos del centenario Hernandiano no podía hacerse sino como se hizo, lo que disgustó a la leal oposición, ahora he de darles la razón y reconocer que las comidas de Saborearte eran un dispendio injustificado, inútil y exclusivo para el autobombo del PP gobernante.
Se supone que el objetivo no era pagarle a tres destacados cocineros una pasta para su lucimiento personal, sino buscar un atractivo más que mejorase la oferta de servicios de Orihuela de modo que atraigamos más visitas. Pues no sé de nadie que vaya a venir porque aquí un día estuviese un chef reputado, así sin más, ni que ningún operador se vaya a molestar en organizar viajes por la sencilla razón de que muchos alcaldes de la comarca se pegaran un homenaje a costa de los impuestos de los oriolanos.
Si efectivamente había un proyecto, este debía enmarcarse dentro de unas fechas significativas, usando un pretexto válido y simbólico. Nada de eso he percibido, por pura torpeza o por mala comunicación; en el segundo caso error grave que malbarata el objetivo.
Si es la repostería donde tenemos la singularidad y la Semana Santa cuando aflora su máximo esplendor, a qué hacerlo en un octubre deslucido y en plena crisis. Mejor documentar la figura del patiser , o pastelero municipal, y preparar unas jornadas como aperitivo, nunca mejor dicho, que publiciten nuestras tradiciones y las fusionen, palabra clave en gastronomía, con las tendencias más modernas alrededor de un congreso o de un proyecto coherente con los fines turísticos y comerciales, que seguro son los que animan el origen de esta francachela. Esa figura, igual que el síndico, puede ser endulzada como premio o distinción a recaer en preeminentes figuras del arte de cocinar y lograr así unas jornadas gastronómicas de calidad, de carácter internacional, como queremos que sea nuestra semana de pasión. Todo volcado a conseguir una gran difusión nacional e internacional, que sirva para exportar a las grandes ferias turísticas como reclamo y dotado de un sentido del que ahora carece. Tal y como ha sido concebida, parece un capricho.
No menos grave parece el hecho de contar con una especialidad en enología y que la presencia de la universidad haya pasado inadvertida, en lugar de haber buscado un escenario para ponerla en valor, como gustan decir, y de promover la dimensión científica, empresarial y económica que esta modalidad puede tener para nuestra comarca. O yo no me entero o en lo realizado, de esto, poco se ha tratado. Más parecía un cursillo elitista para privilegiados o afines a las mamandurrias del poder de modo que puedan comentar en las mesas la bondad de los caldos con soltura y cosmopolitismo propio de gentes leídas y viajadas. Supongo que ningún concejal echará gaseosa al vino caro después de contar con los consejos de la mejor nariz de España, aunque sea por no estropear el retrogusto a frutas del bosque con aromas de vainilla y ese toque final a maderas exóticas. Sin olvidarme de los taninos, esa banda que unas veces ahorma el sabor y otras lo jeringa.
Es una lástima que una idea potencialmente valiosa, apoyada por personas conocedoras del asunto pase sin pena ni gloria y vuelva a dejar la ciudad sin referentes que eviten esa fuga de millones que deja de ingresar el comercio local según reconocen desde el ayuntamiento. Improvisación, activismo descabezado, descoordinación y pocos escrúpulos a la hora de gastar el dinero, en definitiva, una mala gestión.
Orihuela es la ciudad que más sufre la fuga de compradores, según publicidad institucional del consistorio, ¿es casual o la política del gobierno del PP, que está desde el 86 tiene algo que ver? Una ciudad sucia, mal urbanizada, con el centro histórico degradado, con la costa sin luz o con fecales inundando las calles, mal comunicada, con ajardinamientos deficientes, pésimamente señalizada, conocida por los casos de corrupción permanentes y enfrentada a la familia del poeta a un año del centenario del que nada sabemos. ¡ Cuántas oportunidades perdidas!