Se muestran los artículos pertenecientes a Enero de 2009.
NECESITAMOS UN PLAN PARA EL PLAN GENERAL II


Me incita el infatigable Jesús Ruiz a que escriba algo o que lo haga más a menudo, lo que agradezco, aunque no sé si el resto de lectores hará lo mismo. Aprovechando este periodo de fiestas que ralentiza la disputa política insisto en el tema, que debería estar resuelto, del plan general. Apuntaba en el anterior la necesidad urgente de un debate colectivo sobre qué debemos hacer los próximos años con nuestro municipio. Mi criterio, humildemente, iba dirigido a lo conveniente que sería redactar un documento previo de necesidades, de objetivos a conseguir y sobre ese estudio, suscrito por especialistas, confeccionar el nuevo plan urbanístico.
No creo que sea especialmente difícil entender que un plan general es mucho más que pintar en papel donde se puede y donde no hacer casas. Orihuela tiene un término muy complejo, la propia ciudad presenta una trama rara y descompensada: un casco histórico mal conservado y en vías de desintegrarse definitivamente; un río que dificulta la comunicación intraurbana, que afea en lugar de embellecer y al que hemos de dar algún tipo de solución; el monte de San Miguel, donde se halla el Seminario, que obstaculiza el desarrollo, aunque como hito geográfico sea muy aprovechable para mejorar los atractivos arquitectónicos si sabemos utilizarlo; una huerta en retroceso carcomida por miles de casas legales e ilegales con el problema de la inundabilidad y por donde deben ir futuros desarrollos, tanto de la ciudad como de las pedanías, además de las rondas periurbanas, que por costumbre solemos hacer insuficientes y demasiado próximas, sin olvidar su uso como ejes de comunicación con la costa – pedanías y el resto de poblaciones.
En ese documento hemos de decidir cuánta huerta queremos proteger y cómo darle valor añadido; debemos tomar una postura valiente e ingeniosa sobre el río para hacerlo un espacio habitable y que deje de ser una cicatriz maloliente, ello conlleva contemplar toda la fachada al mismo a ambos lados para dotarla de belleza, funcionalidad y coherencia paisajística. En las grades ciudades los ríos ayudan a crear espacios hermosos y las postales se ceban en las fachadas que dan a sus márgenes.
Debemos replantearnos el sistema de circulación o flujos de tráfico que soporta la ciudad y potenciar la peatonalización, equilibrando en cada sector y en función de sus características los equipamientos públicos, plazas, jardines, colegios, centros de salud, deportivos o sociales, más los grandes equipamientos: plaza de toros, campo nuevo o centro ferial. Asimismo organizar un plan de promoción de ocupación de casas con valor arquitectónico por empresas poderosas, de modo que la rehabilitación vaya de la mano de un uso permanente.
El documento a redactar antes del plan general debe contemplar un cambio de paradigma y analizar dónde sí y dónde no debe haber polígonos industriales, qué zonas pueden ser mejores para establecer vías parque que unan nuestras partidas rurales. Hemos de apostar también por un gran parque tecnológico y logístico, y eso supone buenas comunicaciones, mejores servicios y un respeto por el medio ambiente y el medio urbano que hasta ahora no hemos ni contemplado. El actual polígono es justo lo contrario de lo que propongo.
Por último, tenemos que lograr que se reflejen qué zonas requieren actuaciones en alcantarillado, conducciones eléctricas, telefónicas, de gas o del tipo que sea y acometer un proyecto de plazos que lo resuelva de una vez o lo deje pre- instalado, de manera que acabemos con esa vergüenza de cables colgando, postes de madera en medio de cualquier sitio y la rutina de abrir las calles cada dos por tres. Todos los equipamientos deben ir por debajo, con trampillas de acometida que faciliten las obras sin romper las calles y de modo que las conexiones con las casas se haga sin afectar a la imagen urbana general.
Hay tanto que prever antes de encargar un plan general que no sé a qué dedica el tiempo el grupo de gobierno. Como con el AVE nos pillará el tren.
AVE PENÚLTIMA ESTACIÓN


Diga lo que diga ahora el alcalde de Callosa los políticos en general no han hecho los deberes. Han sido malos alumnos y han dejado el trabajo para el final... y claro, como supongo que él les explicará a sus hijos, no da tiempo. Te pilla el tren.
A los dirigentes no se les elige para hacer lo mismo que los demás, sino para que lo hagan mejor. Se supone que deben tener una visión a largo plazo de lo que necesitan sus pueblos y si no es así, es que no valen para el cargo al que se presentan, por muchas excusas basadas en tecnicismos que se quieran dar ahora .
El AVE no es una infraestructura que se improvise y el gobierno Aznar hizo una apuesta que fue tragada sin más, por pura disciplina de partido y sin mirar de qué modo nos afectaba: era el progreso y oponerse o discutirla propio de ecologistas sandía o renegados. Pues no, era lo más razonable ya que su impacto podía, como así va a ser, dañar la comarca en su totalidad.
Que el alcalde de Callosa, del PP, y creo que ripollista de pro, como Mónica, haya estado haciendo la guerra por su cuenta indica que mínima capacidad estratégica tiene. Las condiciones de la alta velocidad no permiten modificaciones de perfiles ni radios como si estuviésemos construyendo un camino vecinal. Si de verdad pretendía modificar un trazado adverso para su pueblo, debería haber intentado públicamente involucrar a los alcaldes limítrofes (especialmente a los afines) y a su presidente autonómico, de manera que este lo hiciese asunto electoral y eje de su política en la Vega Baja, en lugar de usarnos como tablado donde subirse para reclamar un agua que permite nos robe el gobierno de su amigo Valcarcel.
El caso de nuestra entusiasta alcaldesa, doña Mónica Lorente, es aún peor, pues ha compaginado cargos municipales y autonómicos y desconocemos que haya hecho nada para evitar que lleguemos al fin del viaje sin esperanzas. No tiene excusas sobre que ha sido algo que nos ha cogido a todos por sorpresa. En el año 98 un grupo de concejales que salió de su propia formación hizo un vídeo donde mostraba las ventajas del soterramiento y alertó del riesgo de no actuar. En el PP la respuesta fue el desdén. Unos alarmistas. Diez años después todos están de acuerdo, pero claro han pasado diez años y la administración tiene sus reglas y modificar ahora es costoso en tiempo y dinero y Camps no tiene ganas de enredarse en este lío. Y el pueblo sabía que esto podía ocurrir y siguió apoyando a quienes desde el gobierno dejaban pasar el tiempo o se empeñaban alrededor de oscuras alternativas en turbia connivencia con el excarcelado Moya, como la opción super- sur. Y todos sabían porqué, les movía el dinero del ladrillo.
También los verdes llevan años incidiendo en que lo realmente rentable para nosotros era la modernización de las vía actuales y transformarlas en algo parecido a la velocidad alta, que no es lo mismo que la alta velocidad. Desdoblamiento de vías, electrificación y modernización. Tenían razón, pero el PP tuvo que apoyar el pacto de los tenores: Gallardón, Valcárcel y Zaplana, cuando el trazado resultaba absurdo. Mejor un AVE que llegue a Murcia y Alicante en “Y” desde Albacete y que el corredor mediterráneo, hasta Cádiz, se complete con velocidad alta y buenas condiciones logísticas para las mercancías y lo pasajeros. Ninguno de estos momentos ni ningún otro fue aprovechado por los políticos para hacer un planteamiento riguroso y exponerlo. Si se ahorcaba Orihuela o Callosa, si se destruía la huerta o si nos dejaba aislados de por vida no les afectaba; como hemos visto con las redes de carreteras que se están proyectando (CV-91, CV-95, la autovía del Reguerón).
Incluso los movimientos ciudadanos y asociativos han llegado tarde y en todo momento los veo tentados de aparentar un apoliticismo y una neutralidad que sugiere que esto es nuevo y nadie es responsable y todos estamos en el mismo carro. Y no es así.
Hemos llegado tarde porque los responsables políticos han fallado a conciencia y el pueblo les ha apoyado en su incompetencia. Pero a Mónica esto no le supone problema alguno, se beneficiará en cualquier caso: si no soterran, es cosa de Zapatero, si soterran es cosa suya que encabeza las protestas como si hasta este instante hubiese estado al margen de la política. Una suerte haber nacido con estrella porque, aunque diga esto, a mi me cae bien y la prefiero a otros.
¿ALFONSO VEGARA, POR QUÉ NO?


La crisis actual es un buen momento para replantearse el modelo de desarrollo. La Vega Baja ha tenido un crecimiento espectacular gracias a la construcción, con un florecimiento de la industria auxiliar que ahora ve con desesperación como las listas de paro se disparan. Durante años las llamadas a la diversificación, a la innovación, a la formación humana, a la protección de los entornos con alto valor estratégico tuvieron mala acogida. De nada vale seguir con la construcción de escaso valor añadido, hemos de reconducir el paradigma de desarrollo, lo que supone repensar el territorio y sus potencialidades.
El perfil de nuestros políticos es bastante bajo en general, pero tenemos gente muy preparada que además es de aquí. Uno de los más cimeros es Alfonso Vegara, que durante unas jornadas, junto a un equipo excelente, explicó el proyecto Alicante – Elche – Santa Pola y las repercusiones que podía tener para la comarca y en especial para Orihuela. De eso hace casi veinte años y poco se tuvo en cuenta.
Alfonso Vegara, arquitecto, economista y sociólogo, y uno de los urbanistas de mayor prestigio en todo el mundo ha sido galardonado con el Premio Jaume I en la categoría de Urbanismo, Paisaje y Sostenibilidad, está considerado uno de los españoles más influyentes en los Estados Unidos de América, es miembro del Comité Internacional de la Fundación Eisenhower (por cierto, para fastidiar a Pedreño, que era mal visto por Zaplana, no fue ningún representante municipal a una cena en Alicante con tan selecto club y dejamos perder un proyecto con la ciudad de Bath que proponía la Universidad de Alicante. Esa es nuestra política de campanario.) y asesor para diferentes ciudades como Singapur, Dublín y Curitiba. Además lleva tiempo trabajando en un estudio para descubrir las excelencias de la provincia y su potencial de desarrollo, en dicho proyecto la Vega Baja puede tener y debe tener un lugar central. ¿ Pero lo vamos a tener?
Por qué hablo de él. Pues porque creo que teniendo el talento tan próximo no entiendo el olvido y que no nos aprovechemos al máximo. Nuestro territorio tiene ante si unos retos formidables: el deterioro de la huerta como economía y paisaje; la degradación urbana y la pérdida de una imagen propia; el agua que nos quitan y la que nos quieren cortar (trasvase Tajo – Segura, acuerdo PP y PSOE sobre su caducidad en el 2015); la degeneración de la línea costera, a lo que se suma un retroceso de la línea litoral brutal denunciado por Manuel Aldeguer, que puede dejarnos sin el principal atractivo turístico; la integración dentro de unos polos de desarrollo de los que podemos quedar excluidos ( el sistema Alicante – Elche y Murcia – Cartagena); la baja cualificación de nuestros trabajadores; la inmigración que se está quedando en paro; el nulo impacto de la universidad, el AVE...
Ante estos formidables problemas, con todos los respetos, la mayoría de los asesores de Mónica tendrían dificultades para entender de qué se trata y por lo que veo el resto de municipios lo mismo. ¿Sería mucho pedir que destinásemos tiempo y dinero a saber cuál es la situación de partida, qué problemas hay y qué soluciones se pueden tomar? Si ciudades tan lejanas como las nombradas arriba confían en este señor, qué nos hace a nosotros distintos para dejar pasar su talento. ¿No sería razonable usar su experiencia en el mismo terreno que le vio nacer? Creo que no le costaría mucho mostrarnos algunos caminos para establecer líneas coherentes de actuación integrada en la comarca, que muy bien pudieran ser lideradas desde Orihuela y establecer, como propone para la provincia, agendas cero, puntos de partida desde los que actuar, así como elementos de excelencia en los planes iniciados o en lo ya realizado.
Debemos entender que algunos saben de esto más que los políticos, que estos deben asesorarse por los mejores, que en ese trabajo tienen sitio los agentes sociales, que sólo desde la excelencia, la innovación, la diversificación y el respeto al medio ambiente podemos recuperar el rumbo del progreso y que eso no se hace desde la improvisación. Si tiramos del talento probado de don Alfonso, seguro que nos sale una agenda de proyectos capaz de galvanizar las enormes energías que nuestros empresarios, jóvenes y hasta políticos tienen. Y nos quedaría un plan general, de paso, de lo más mono.