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DE VUELTA CON MIGUEL


De esperpento podemos calificar la presentación del centenario del poeta en Madrid. Olvidamos un logotipo, mostrado a bombo y platillo, que sirvió para escenificar la reconciliación con la familia y acto seguido, la concejala de cultura inicia una serie de actos y manifestaciones dirigidas a reabrir heridas, pisar derechos y postergar presencias.
Dos alcaldes del mismo apellido se disputan la medalla del sectarismo anti – Hernandiano: uno dijo que haría un homenaje al poeta cuando en Rusia le hiciesen otro a José Antonio; el otro, ya en democracia, mandó a sus concejales de cultura a poner palos en las ruedas de la fundación Miguel Hernández, al parecer con el beneplácito de su amigo y presidente de la Generalitat, aunque de signo contrario. Ahora rematamos la faena humillando a la familia y teniendo a cambio que renunciar al homenajeado, que no puede ni aparecer en los carteles víctima de la burricie, de un sentido del poder absolutista y de un desprecio por el pueblo, con el que se dijo contar y al que ahora se le hurta hasta los actos más emblemáticos. Casi a escondidas, para el propio autobombo y con mentiras vergonzantes se cambia en FITUR y nos enteramos de que ni sale Miguel, ni su nombre y ello adobado con un logo nada original, nada significativo y perfectamente inútil.
Mientras se gestaba este despropósito, la penúltima patada al más importante hombre que ha dado Orihuela, se humillaba a otro de los grandes, Bernardo Ruiz, denegándole una etapa de la vuelta ciclista a España que sirviese a los intereses promocionales del municipio y del centenario. Les parecía cara (120.000€), y entre tanto preparaban las maletas para irse a Madrid un montón de concejales, que no sabemos bien qué pintan allí, para pasarse unos días de lujo a costa del dinero de los oriolanos, en una cantidad nada despreciable, pues se pueden hacer dos etapas con lo que se van a gastar, y casi seguro otra con los flecos finales.
Que se sepa bien, la mayoría no pinta nada allí, van a pasarlo bien, a comer de gorra y a tomar copas, sin importarles la crisis ni el paro ni los recortes presupuestarios. Pero cómo van a quedarse si aquí les obligan a pagar las mariscadas que se zampan para trepar por el partido y ganar congresos. Estos cortesanos de manga ancha y rostro pétreo, acusan a ZP de no hacer nada para evitar la crisis, y con toda la razón, pues ellos sí que toman medidas ejemplares manteniendo alto el consumo para que no baje la demanda y evitando así el retroceso de la economía, aunque sea sobre nuestras costillas y contra nuestra cartera, pero eso son menudencias técnicas.
En Madrid se han pasado media semana promocionando un municipio que no existe, que tiene abandonado todo lo que de ellos depende y que huele a venganza, cara dura e inoperancia. Si cuela pagamos las gambas del PP, si cuela les pisamos los derechos legales a la familia del poeta, si cuela le chafamos la vuelta para que se enteren de quien manda aquí y que lo que no se nos ocurra a nosotros no se hace y lo que se hace se hace como a nosotros nos de la gana. Y si cuelan, seguimos pagando facturas irregulares o manifiestamente improcedentes, de nuestros amigos claro, por mucho que protesten en intervención.
¡Vaya semanitas que llevan!
FONDOS DE EMPLEO LOCAL Y PARO


En general los ayuntamientos han recibido como agua de mayo los ocho mil millones de euros destinados por el gobierno socialista a infraestructuras municipales que sirvan para mitigar el gran problema de España en este momento: el paro. A él se han sumado algunas autonomías, como la valenciana, con suplementos nada desdeñables, aunque el síndico de cuentas haya reclamado la financiación de los mismos, pues parece que carecen de partida presupuestaria.
Como una voz se insiste desde los ayuntamientos, sea gobierno u oposición, en vigilar que se cumplan las condiciones de rescatar gente del paro y se busca, en lo posible, que se premie a quienes acrediten tal condición como si eso supusiese un mejor instrumento contra el desempleo. ¿Pero es así?
En absoluto, de hecho me parece un error. Primar a empresas con expedientes de regulación de empleo y al obrero en las colas del INEM resulta discriminatorio, ineficaz y demagógico. Como lo es la permanente cantinela sobre los proyectos que mayor mano de obra demanden. ¿ Y por qué?
Porque tanto vale, si no más, conservar un puesto vivo como recuperar uno perdido. Estamos hablando de personas que van a tener o no trabajo.
Porque las empresas que mantienen sus trabajadores, seguramente, lo han hecho por ser más eficientes, por haber capitalizado mejor su rendimientos, por ser mejores en definitiva. Las crisis tienen una función de purga importante aunque dolorosa.
Porque evitamos la picaresca de echar a los trabajadores antes del concurso para recuperarlos después, lo que solo garantiza fraude, gastos y excluye a los empresarios honestos.
Porque muchas empresas que sobreviven tras la debacle están al límite, presionados por la falta de crédito, y precisan de estas obras para consolidarse, pudiendo perder las oportunidades justamente ganadas en manos de unas condiciones que favorecen a los pícaros o ineficaces. Los contratos deben llevárselos las empresas capaces, tengan o no gente que sacar del paro o estén pendientes de concursos de acreedores.
Casi más demagógico y antieconómico resulta el segundo presupuesto: que los proyectos aprobados se dirijan a obras consumidoras de mucha mano obra. Esto solo conduce a plantear ofertas de bajo valor añadido y algo así como talleres de inserción laboral que priman el consumo de mano extensiva, o sea, la baja tecnificación, la menor calidad, la nula cualificación y la trampa; dejando fuera de mercado obras de verdadero interés, despilfarrando el dinero en proyectos ridículos y apartando a las compañías capaces de dar calidad. Si construimos como se hicieron las pirámides acabamos con el paro, pero no creo que sea el objetivo. Además nuestra salida está en buscar la excelencia, el valor añadido y el diseño innovador, incompatible con estos presupuestos. ¿ Por qué la obra pública debe ser ineficaz, ineficiente y despilfarradora?
Reconozco la buena voluntad, pero este dinero sale de cada uno de nosotros, es dinero que se detrae de otros menesteres, que se nos hurta en beneficio de todos, luego debemos tener un criterio claro sobre su utilidad. Las partidas aprobadas deben lograr la eficiencia, acudir a las empresas competitivas y dejar servicios necesarios sobre los que cimentar la escalada que seguirá a la crisis, para que lo hagamos sobre suelo firme.
Más que la demagogia de sacar gente de las listas de desempleo, los ayuntamientos deben ser diligentes en el pago de las deudas con las empresas, que ahora especialmente están hundiendo a muchos pequeños y no tan pequeños emprendedores. Esto seguro que lo agradecen de verdad los interesados. Y sin entrar al detalle, algunos proyectos presentados en esta comarca han salido a nivel nacional como ejemplo de improvisación y apuesta ridícula sobre la que emplear los dineros de todos, como dedicarlos a construir unas pistas de petanca. ¿ No había nada mejor que hacer?
Cómo pude ser que tengan el mismo discurso todos los partidos, salvo la loa al afín o la suspicacia por provenir del contrario. Estamos hablando de una idea de la economía que puede o no justificar el estar en uno u otro lado del espectro político. Pensamiento único, pensamiento débil, falta de pensamiento: Algo pasa con los partidos en España.
Bien por el mercado medieval


Son muchas las ocasiones que escribo para criticar al equipo de gobierno, y lo lamento. Hoy tengo una buena excusa para dar mi enhorabuena a todos, sin excepción. La ciudad ha vivido unos días de abigarrado ajetreo y las gentes de las partidas rurales, pueblos vecinos y la costa han tenido la oportunidad de solazarse en una actividad que sólo Orihuela puede brindar en toda su magnitud, pues además de la potencia como cabecera comarcal, algo que Torrevieja le discute ya, tiene un casco histórico ni de lejos comparable. Y lo hemos gozado y nos hemos sentido orgullosos. Lástima que no tengamos las condiciones para que a la gente le apetezca venir más el resto del año. Nuestra asignatura pendiente.
Al hilo de esta grata noticia, se me ocurren varias reflexiones, algunas de ellas ya comentadas en diversos artículos:
1º- ¿Por qué no hacer coincidir el medio año festero, que muchas veces queda desaborío para los que no participamos directamente, y el mercado medieval, ya fijo en nuestro calendario?. Además, la introducción de la figura de la Armengola, con el pregón, le confiere unidad de acto y, al fin y al cabo, las fiestas de moros y cristianos corresponden a nuestra edad media. Mayor coherencia imposible. Esto mismo se lo comenté a un festero de pro, como es Domingo, mientras imaginaba a las comparsas en medio de esa multitud desfilando entre herreros, mercaderes, bailarinas, tragafuegos, bufones y cómicos.
2º- ¿Qué razón manejan desde el gobierno para no acceder a los consejos del Consell Valenciá de Cultura que nos exhorta a ampliar la protección y catalogación del casco histórico?. Hemos visto que las calles conservan la urdimbre medieval y barroca, que extender el mercado le ha dado magnificencia, añadido atractivo y que en absoluto los nuevos entornos han parecido postizos. Si amamos la ciudad debemos ahormarla a lo que fue y debe ser, dejemos ya el urbanismo desarrollista y recuperemos la urbe antigua transformándola en una ciudad del siglo XXI con todas sus señas de identidad, que conviva sin ruptura con la nueva que se inicia en la margen derecha básicamente.
3º- ¿Por qué no repensar nuestro calendario de actividades, festejos y eventos de manera que les demos significado y dejen de ser simples ocurrencias? Tenemos múltiples razones históricas, culturales y tradicionales para establecer un hilo conductor. Varias fechas de neto contenido cultural deben ligarse a la figura de Miguel Hernández, a su nacimiento y muerte; el mercado medieval y el medio año festero han de ir juntos potenciando el papel de la Armengola, que con una figura nueva o alternando años podía recaer ocasionalmente en mujeres destacadas más allá de la fiesta en sí, aunque no sean de Orihuela, al modo como se hace con el síndico, pero evitando la politización y dando aire cosmopolita a la figura; la feria y fiestas milenaria es una oportunidad especial para unirla a la desangelada patrona y preparar un regreso de vacaciones repleto de acontecimientos festivos, culturales y artísticos, de modo que nuestra patrona sea motivo de orgullo, tanto si somos creyentes como si no. Todo ello supondría tener un proyecto, unificar esfuerzos y aumentaría las ocasiones en las que merece la pena venir a esta ciudad que se dice de servicios, sin olvidar la Semana Santa, cuyo valor no voy a descubrir ahora. Saborearte, con un marcado carácter de repostería conventual puede ser un atractivo más dentro de la semana de pasión y, como antesala o alrededor del mercado medieval, recuperar la semana gastronómica que tan bien llevaba el padre de la actual alcaldesa, con platos tan épicamente sonoros como el hartabellacos, los “cucurrones” (nuestro cuscus particular) y otras delicias que tenemos medio olvidadas. Prácticamente llenamos todo el calendario y dejamos un hueco en verano para las partidas rurales y la costa, donde hemos de ser imaginativos, originales y, por qué no , glamorosos.