Se muestran los artículos pertenecientes a Septiembre de 2009.
¿QUÉ LES PASA A ESTOS SOCIALISTAS? MOCIÓN SÍ.

De qué van estos sociatas valencianos, aún no se han enterado de que los simpatizantes lo que no perdonan es que se deje el poder cuando puede alcanzarse. Como lo hizo Zaplana hace casi veinte años. ¿O no nos acordamos ya? Como lo ha hecho últimamente en varios municipios de Alicante el PP, aunque Ripoll diga que son casos diferentes. En Benidorm es transfuguismo y en Denia o La Vall de Laguart, Villajoyosa o Calpe se trata de asegurar la gobernabilidad. ¡Qué jeta, no!
Todavía se puede oír a eximios concejales de principios de los noventa el relato de la moción de Maruja Sánchez pavoneándose de que el supuesto dinero salió de Orihuela, y de cómo la enviaron fuera de la ciudad para tranquilizar ánimos y asegurar el éxito de la operación. Y todavía está fresco el rosario de sinecuras que ella y sus afines han disfrutado desde entonces; algunos cálculos cifran estas en más de 260 millones de pesetas de la administración desde que dio su apoyo al PP, en un caso de transfuguismo de libro, que dicen los populares. Tal robo a la voluntad del pueblo fue premiado con un triunfo en la Generalitat, porque Zaplana tenía instinto y lo utilizó. ¿Qué le pasa al PSOE valenciano, le gusta la oposición perpetua?
El pacto lo ha roto el PP varias veces y me temo, como el diputado Amorós, que el grupo anti- Camps del partido ha trabajado duro para lograr este golpe. El reto de Pérez Fenoll le ha costado la alcaldía, pues la sombra de Eduardo es alargada. Y que no nos venga Costa con que deben dimitir Alarte y Pajín , pues ello conlleva que su jefe, Camps, debe irse primero, ya que ha quedado acreditado que mintió respecto de los regalos y amistad con el bigotes. La democracia exige un mismo rasero y la credibilidad también.
Los socialistas valencianos van a sufrir desgaste por algo que ha venido realizando con naturalidad el PP y encima no podrán rentabilizar los posibles réditos si expulsan a los únicos políticos alicantinos que han hecho algo destacable por minar la hegemonía popular. ¿Qué dirán en las próximas elecciones si ellos no están a favor ni pueden adjudicarse ningún logro en la gestión, además de la inevitable fractura que podría conllevar si siguen con esta ópera bufa de hacerse los puritanos? ¿En la campaña qué criticarán a nivel local, la gestión de Fenoll o la de la señora Iraola, mamá de la planetaria?
Reconozco que el recurso al transfuguismo produce ictericia, pero es práctica común, la mayor de las veces por intereses espurios, si bien, en ocasiones, sirve para desatascar una situación o un gobierno que con los dineros públicos ha llenado las urnas de estómagos agradecidos y voluntades presas. La ley permite los juegos de mayorías, establece límites, es más legal esto que esas contrataciones fraccionadas para dárselo al amigo que tan alegremente practican unos y otros. Aunque las listas son cerradas, cada concejal es dueño de sus actos y de su acta, para todo el mandato; qué se haga con esa responsabilidad es algo que, dentro de la legalidad, cada cual administra como le conviene, después están las urnas para dar el veredicto. Más de un alcalde ha obtenido mayoría tras ser acusado formalmente de corrupción, fenómeno que sí degrada la democracia y sobre el que ambos se pasan la pelota sin rasgarse tanto las vestiduras, lo que acredita que el juicio de los votantes, del pueblo soberano, es muy caprichoso o no es mejor que el de sus representantes.
El PSOE se ha colado gravemente, debió hacer que el PP devolviese aquellas alcaldías adquiridas indebidamente o que expulsase a sus militantes como condición para mantener el pacto anti-trasfuguismo, ahora no tiene los ayuntamientos ni el respeto de nadie. El pacto de marras es una solemne majadería que destila una hipocresía pacata y palurda; lo que de verdad hay que desentrañar es si ha habido recompensa (soborno) en las motivaciones del posible traidor, y por tanto delito, o si simplemente es un acto de buena voluntad política de discutible oportunidad y ética.