el campo de Los Arcos: ideas para el buen gobierno.
Planteaba el grupo de los verdes con escaso eco dejar sin construir este entorno (campo de los Arcos) y transformarlo en zona polideportiva. En primera instancia parece un despropósito, pero analizado a la luz de los acontecimientos cambia la percepción y puede tratarse de una buena idea.
Hace años, cuando se proyectó la nunca realizada ciudad deportiva, un estudio previo indicaba que, de las instalaciones existentes en Orihuela por aquel entonces, lo único que tenía valor era el suelo, y el del campo de los Arcos de modo particular. Pero por intereses ajenos al bien común y próximos al particular, este proyecto no llegó a ser una realidad como deseaban los oriolanos. Ahora, con unas construcciones deportivas hechas más con fines electoralistas que prácticos y de vertebración social, cambiar el destino del suelo, unos doce a catorce mil metros cuadrados, para componer un gran centro cívico, deportivo y lúdico puede ser loable.
La ciudad sigue sin plan, sin una idea de qué queremos ser. Nos pasa como Alicante, estamos urbanísticamente mal gobernados, sin ideas sobre lo que precisa Orihuela para ser próspera, habitable y bella. Por el contrario, Elche, desde una posición peor, ha logrado concebirse en gran urbe y ha mejorado su imagen a la vez que diversificado su economía, antes exclusivamente industrial y ahora con un fuerte impulso cultural y de servicios. Tomemos ejemplo, El Corte Inglés no se pone en cualquier lugar.
El permanentemente aplazado plan general debe contemplar un modelo, abierto y flexible pero claro de desarrollo urbano, aunque no podemos esperar indefinidamente a su elaboración y algunos hitos deben surgir antes de su pospuesta elaboración. Los oriolanos parecen de acuerdo en la necesidad de restaurar la plaza de toros y convertirla en un foro multiusos. Hoy es inviable, pero aprovechando este espacio colindante que ofrece el municipal de los Arcos sí tenemos las condiciones. ¿Cómo?
El primer obstáculo para un lugar de masas es el acceso y la posterior evacuación. La zona es actualmente un cuello de botella retorcido. El segundo es contar con sitio suficiente para aparcar y este brilla por su ausencia. Ambos retos se logran con un planteamiento integrador, que podría no excluir la construcción de viviendas.
Mi propuesta sería diseñar un centro deportivo de calidad, sin aprovechar oficinas ni nada de lo actual que no vale en absoluto, dentro de una zona entendida como un parque, plena de árboles de gran porte, efectivamente conectada al río y que contase en el subsuelo con un gran parking para atender a la restaurada y ampliada plaza de toros y al centro médico, así como a los vecinos y visitantes diarios. Las infraestructuras deportivas deben tener servicios de restauración y guardería, y las instalaciones deben ser tecnológicamente punteras, atractivas y gestionadas con criterios comerciales en régimen de concesión para fomentar su uso masivo. La nueva plaza de toros debería desplazar su ubicación sin salir del entorno, pues su lugar debe servir para dar circulación y solucionar el problema de la rotonda que obliga a entrar hacia Obispo Rocamora. Tampoco estaría mal que, a cambio de los espacios cedidos para uso público, se proyectase algún edificio de gran altura y diseño singular que fuese un punto de referencia urbanístico.
Pienso en Benalmádena y veo unas instalaciones principalmente dedicadas al tenis y el padel, que, plenamente integradas en la ciudad, se han convertido en un centro de reunión ciudadano potentísimo, que rentan unos buenos dividendos al ayuntamiento en concepto de concesión y que lucran a los gestores privados que las mantienen vivas y plenas de gente a todas horas. En verano hasta la una de la madrugada hay partidos y funciona la cantina perfectamente atendida por unos magníficos profesionales.
Tendríamos plaza de toros, jardín, zona deportiva y un foco de encuentro ciudadano donde ahora se prodiga la suciedad, el desorden y el gamberrismo.
MIGUEL ANGEL ROBLES. DNI: 21989206
0 comentarios