CONTRA LOS TÓPICOS DE MILAGROSA MARTÍNEZ
Es propio de toda institución cerrar un ciclo con unas reflexiones preñadas de elogios a la labor realizada, algo así como los discursos de jubilación. Ninguno ha sido un vago, un impresentable, un mal compañero; al menos yo no he tenido esa suerte, acudir a un homenaje en el que se diga la verdad, y espero que en el mío siga imperando la hipocresía, una expresión exquisita de refinamiento social. El artículo que nos ha endosado Milagrosa Martínez es un ejemplo de ello. Todo es vacuo, impostado, artificial y valdría igual para el periodo de sesiones de hace cuatro años como para el siguiente.
“Nos hemos de felicitar por la excelente labor que cada uno de los diputados y diputadas han hecho a lo largo de la legislatura, un trabajo amplio, minucioso y riguroso”. Esto dice en su artículo sin que se le caiga la cara de vergüenza. Los ciudadanos han manifestado en cuanta encuesta se les hace que uno de los graves problemas de este país son los políticos; su absentismo, el sectarismo, la falta de respeto por las minorías o la ausencia de ética en el gobierno. Eso sin entrar en la simple delincuencia, donde docenas de implicados, imputados y condenados, nos remiten a un paisaje desolador, con la Comunidad Valenciana destacada en la difícil carrera por conseguir el mayor número de políticos envueltos en el escándalo. A ello hemos de unir la opacidad, las preguntas no contestadas, las ausencias clamorosas, las respuestas deliberadamente insuficientes, las negativas por cuestiones reglamentarias ridículas. No señora Milagrosa, no ha sido ejemplar, ha sido todo lo contrario. Además han conseguido que lo que sucede en las cortes no le interese a nadie. ¿Ejemplar?
“Durante la misma se celebró el 25 aniversario de Les Corts, un hecho histórico que supuso la recuperación de las instituciones de autogobierno de nuestra Comunitat, casi 300 años después de los acontecimientos que supusieron, en 1707, la definitiva pérdida dels Furs y de nuestras instituciones”. Lo de los 25 años está bien, lo de la pérdida de los fueros o Furs es una tontería con balcones a la calle. Casi ningún valenciano conoce ese episodio, a los que lo conocen les importa más bien poco y a quienes lo recuerdan, como usted, con añoranza fingida, habría que decirles que, afortunadamente. Los fueros son privilegios, o sea concesiones, son negociables y varían en función de alianzas, filias o fobias, intereses o compromisos. Por el contrario, los derechos, que es lo que tenemos, son universales, consustanciales al hombre por el hecho de serlo, al margen del territorio o cualquier vicisitud. La Constitución, estableció un orden más justo, mejor y deseable que el que perdimos en el siglo dieciocho, donde éramos sólo súbditos o siervos, ahora somos ciudadanos con plenos derechos y nos concedió una autonomía que las ansias megalómanas de los gobernantes han llevado al límite, trastocando su eficacia en una elefantiasis estatista que las ha puesto en cuestión y en la ruina. Valencia entre las primeras.
Este lenguaje historicista es falso, sólo sirve para darse una pátina de valencianismo de salón, trasnochado, absurdo y que busca, en el fondo, apelar a lo más primitivo de las emociones cívicas para socavar mayores competencias, no porque sean necesarias para el buen gobierno, sino para aumentar el poder; como esas pseudo – embajadas que tanto dinero cuestan y que son atributo exclusivo del gobierno central, tan disminuido. El órgano que preside es incompatible con los fueros que añora y que nada añaden a la identidad de los valencianos actuales.
Cuide sus devaneos identitarios, no son propios de su electorado y los carga el diablo. Hay municipios que tienen más personas nacidas fuera que dentro; ¿somos valencianos de segunda? ¿Qué debemos sentir, saber, comer o querer para ser valencianos de primera? Mire, son los derechos humanos lo que hay que reivindicar y perseguir no los fueros, y las constituciones emanadas tras su declaración en 1948 aseguran que nadie puede ser discriminado por cuestiones de identidad, sexual, de origen o de la clase que sea, algo que no garantizaban esas instituciones que falsamente añoran. ¿Apela a alguna identidad en particular por algún motivo político concreto? ¡Nuestras señas de identidad!, ¿qué es eso? ¿Tenemos la misma identidad usted y yo que nací en el Reino de León? ¿Es compatible nuestra identidad valenciana con que usted vaya a las Hogueras o las Fallas y juegue a la pelota y yo pueda prescindir de tan magníficas expresiones de valencianidad? Mire, por concluir, las identidades políticas, con la lengua como gran señuelo, son el germen de la xenofobia, del odio al otro, al de fuera, son la antesala de los Balcanes, el preludio de la causa aria. Cambie de discurso, usted y los demás. Está bien recordar el pasado, conservar paisajes o arquitecturas, incluso costumbres, pero hacer de ello un tótem no. Mi identidad está más cercana a Mandela que a usted; ¿Será valenciano Morgan Freeman?
9 comentarios
Manuel -
Respecto al post, ¿por qué no dejan a cada uno sentirse libre? Apliquen el sentido común, que no nos impongan nada que no va con esta tierra. Que tampoco se disfracen estos políticos de algo que no sienten para lograr el voto. Que hipocresía.
miguel angel -
Gracias.
Pepe Lòpez -
miguel angel -
Y no había tantas diferencias, has leído el Mundo de Ayer de Stefan Zweig, la Alemania de esa época estaba convulsa y España en los 80 también, con paro, terrorismo y sin práctica democrática, todo era nuevo e incierto.
Y no me comparo, claro que no, lo que tu haces es polemizar desvirtuando el significado de lo que digo, como si estuviésemos hablando de fútbol.Tú eres un hincha, yo pretendo ser honesto.
P'a ti el balón, de niño estaba en FN, y qué.Tus sigues con el camarada Fidel, y eso sí que tiene cojones...y años.
Martillo y Hoz -
miguel angel -
Con 15 ó 16 años uno debe estar en un lado o en otro,nunca en medio, eso viene después, con la experiencia, las lecturas y el sentido común.Tu parece que sigues en la adolescencia, o en la vejez más obtusa.Tu mundo es Corea del Norte, pues que te aproveche.
Karl Popper, el autor de "La Sociedad Abierta", por si no lo sabes, coqueteó algunos meses con el nazismo, cuando era un joven inquieto e inmaduro; al poco los abandonó porque comprendió el mecanismo perverso del totalitarismo y fue uno de los pensadores y activistas liberales más influyentes y comprometidos.Es un buen ejemplo que deberías seguir y abandonar el estado larvario ideológico en que te encuentras y despojarte un poco de la furia que destilan tus palabras.¿O es una impostura hecha sólo por molestar?
Y gracias por leer mi artículo, sinceramente.
Martillo y Hoz -
Que sera lo próximo..............
miguel angel -
Gracias por tu comentario
José María -