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miguelangelrobles

COSAS QUE NO IMPORTAN DEMASIADO

COSAS QUE NO IMPORTAN DEMASIADO

Sorprendido

 

En la última campaña electoral fui a bastantes mítines de diferentes partidos y pude constatar con pesadumbre que algunas de las causas que debían galvanizar a las gentes realmente preocupadas con la realidad social de Orihuela a penas conmovían a nadie y se aplaudía su reivindicación con desgana en el mejor de los casos. Casi treinta años de ocultación de la realidad tienen su precio y esto pudiera ser una explicación, pero no me basta y pienso que algo hay de idiosincrasia particular en ello.

Cuando un mitinero en plena euforia apelaba a la recuperación de la universidad de Alicante o a la necesidad de poner en valor el patrimonio monumental y arquitectónico, casi nadie reaccionaba instintivamente. Cuando un político falto de aplausos, llamaba la atención sobre los desaires a la figura, grandiosa, de Miguel Hernández o pedía una urgente actuación sobre el palmeral, pocos abandonaban el sopor e irrumpían en apasionadas ovaciones. Cuando un aspirante a edil o alcalde lamentaba el estado del río y recordaba el robo del agua o ponía su mirada en el hospital, apenas unos cuantos saltaban genuinamente de sus sillas. Cuando un meritorio se escandalizaba por la degradación de muchos barrios o hacía ver la importancia de la costa y su abandono, los menos expresaban sinceramente su indignación. Era necesario forzar el aplauso, repetir la frase, gritar voz en cuello. Esto mismo vale para la distancia que nos separa de las pedanías y muchos otros asuntos capitales. Si no estamos concernidos directamente parece que no va con nosotros, no somos capaces de ver el alcance del mal y la pérdida que significa para todos como municipio. De hecho, da la sensación que tenemos un sentido muy fragmentario de nuestro territorio y de nuestras prioridades.

Hago estas reflexiones ante el estupor que me produce el poco cabreo que genera noticias como la  que muestra las miserias de la Calle Arriba y aledaños. Situación extensible a gran parte del cordón de la sierra o al despoblamiento que sufren lugares paradigmáticos como la Calle Mayor.

Nos hemos acostumbrado al deterioro pertinaz de la ciudad, el municipio entero, y no creemos posible su revitalización. En muchos lugares se han acometido empresas más audaces y difíciles. Nos conformamos con criticar en privado o con afirmar que no hay arreglo posible, instalados en una fatalidad que nos inutiliza y que logra algo peor, anula el simple deseo y nos ubica en la más paralizante de las desesperanzas. No somos capaces ni de imaginar qué podría ser de Orihuela si nos pusiésemos todos a trabajar verdaderamente en favor de ella.

Tiene razón Antonia, la Moreno, somos un pueblo donde se imponen los tristes y hay que acabar con eso. Sí se puede mejorar la situación de marginalidad de muchas zonas del municipio. Sí se puede mejorar la economía local. Sí se puede hacer de Orihuela un referente ejemplar y atractivo. Y sí se puede realizar algunos proyectos emblemáticos, no todos, pero sí algunos. Tenemos el patrimonio cultural, natural e histórico, capital humano, gentes generosas y capaces con ganas de colaborar, pero debemos dejar de mirarnos el ombligo y de frotarlo hasta la irritación con pregones plagados de ditirambos para autoconsumo, para implicarnos sinceramente en fomentar políticas de solidaridad social, reconstrucción de entornos, embellecimiento de barrios y desarrollo de un urbanismo ecológico, sostenible, compacto y eficiente.

Hay un modelo, la ciudad mediterránea que hemos abandonado y unos referentes, construir pensando en los más débiles: los niños, las mamás embarazadas, los ancianos, los minusválidos, los marginados. Si trabajamos para hacer una ciudad, un municipio, a su medida pronto veremos cuál es el camino. Seguir en el fatalismo es apostar por el fracaso de este pueblo que lo tiene todo para prosperar.

9 comentarios

anonimo2 -

Pués a mí me pareció bochornoso que Guillén con 8 años a la espalda como concejal dijera públicamente que era la primera vez que recorria las calles más pobres de esta ciudad. No me extraña que haya estado a punto de perder el tercer concejal. ( años y no sabia donde estaba El Churripel, calle Triana y las anexas.

Anónimo -

Donn Pepe y don Agustín, vuestras reflexiones son la prueba evidente de que, al menos, parte de lo que digo es cierto: hay mucha gente con ganas de hacer algo...y con talento para ello.

Un abrazo.

Agustín Esquiva -

(Conste que aún queda mucha legislatura y no hemos de perder la esperanza puesta en este equipo de gobierno) Reflexión constructiva ante todo ;)

Agustín Esquiva -

Buenas noches, Miguel. Estoy contigo en que hay que mirar adelante, Orihuela puede aspirar a tener mucho más que una administración local saneada. Esto solo es el punto de partida que nos equipara a muchos pueblos y ciudades españolas y europeas (que son nuestras competidoras, sea o no mucha gente consciente o no de ello). Pero la cultura económica, científica y tecnológica, que también es cultura, merece un impulso mucho mayor. Hay datos de sobra que demuestran que reactivar la economía de una ciudad como Orihuela, muy poco diversificada, pasa por apostar por las PYMES y por evitar la marcha de gente capaz de poner nuevos proyectos en marcha. Hoy veo en muchos muros de Facebook (y se me escapa la explicación, aunque debe ser obvia) el anuncio de una nueva empresa inmobiliaria... En fin, veremos qué es lo que cada grupo del cuatripartito quiere impulsar, qué tiene en mente pensando en el bien de Orihuela. De momento, he visto a Monserrate en la calle de Arriba y me gusta, como la nota de prensa de Pablo Vidal "apagando luces" y ahorrando... Hay buenas perspectivas, pero creo que hay muchas líneas que no se están cubriendo, ni parece que haya visos de que se trabajen en el futuro y que deberían ser clave en un plan estratégico de dinamización de la economía municipal que supere con nuevas alternativas las barreras del pasado (desconexión con núcleos industriales, escasa inversión en i+d+i, aislamiento, concentración del trabajo en sectores muy sensibles a los avatares de la economía), planificando una ciudad que aumente la calidad de vida de los más desfavorecidos, de los parados, de los que tienen menos recursos, en línea con tu excelente conclusión final.

Pepe López -

Miguel, la política es eso mismo que tú haces. Piensan en tu ciudad y lo dices. Eso es política de verdad, el hombre político es eso, es hablar de política y distinto es la manera de llegar a formalizar la política que nace de tu interior como ciudadano, esto es, llegar al partído político como organización de intereses. La esencia está en la comunicación al que quiera leer como antaño cuando teníamos más tiempo, escuchar, las preocupaciones de lo público como hacen sin nada que ganar los blogueros que hablan de política en esta web. Seguid así y usted es ante todo un hombre político, que supo cuando irse, no de la política sino del partído en el que molestaba por ser un hombre político.

miguel -

Gracias

Carlos Larrosa Ruiz -

Miguel Ángel, sin ánimo de hacerte la pelota, decirte que eres una persona sobradamente preparada para volver al mundo de la política. Estoy seguro que algún día recuperaras la actividad política que nunca debiste dejar y tu pueblo, sabrá reconocertelo. un saludo desde la lejanía

miguel -

Creo que la dejé o me dejó cuando mejor estaba yo para hacerlo bien, pero, al tópico de que nadie es imprescindible, hay que añadirle la posibilidad de que no sea mi momento y confío en que los que están lo hagan bien, aunque no todo puede salir como uno espera.También puede ayudar a recuperar al PP eliminando toda la grasa que se le ha ido añadiendo estos años.Aunque lo más importante es que los ciudadanos seamos más críticos, más imparciales y menos egoístas.
Gracias por tu apoyo.

CRZ_33 -

Robles una pena que dejaras la politica....