ORIHUELA Y EL DEPORTE DE ENHORABUENA

El municipio perdió el tren del deporte hace muchos años, cuando el empecinamiento de Medina arruinó la decisión de ubicar, donde hoy está la mortecina OCIOPIA, la llamada Ciudad Deportiva. Era un proyecto pionero que tuvo el beneplácito del gobierno valenciano, en manos del PP, y la promesa del propio Zaplana de gestionar una ayuda de no menos de 5oo millones de pesetas. Se expuso en el claustro de Santo Domingo junto a otros hitos urbanísticos que debían cambiar la imagen de la ciudad hacia una modernidad tanto tiempo demorada. De aquellas ilusiones solo quedan algunos restos de imágenes arrinconadas en los trasteros del ayuntamiento. De todos los proyectos que el grupo de gobierno presentó la Ciudad Deportiva acaparó los mayores elogios y reclamó por parte de los agentes sociales su inmediata ejecución. Aun recuerdo al presidente de la Cámara de Comercio don Antonio Sánchez fotografiándose delante de los paneles explicativos y el revuelo al ver un detallado informe en el MARCA, periódico de referencia para muchos que no vamos de intelectuales... Y gratis, a pesar que los de Torrevieja reían diciendo que nos habíamos gastado todo el presupuesto en publicidad.
No había argumentos en contra, solo propuestas de mejora, todas viables, incluso Valencia apostaba con enriquecerla con un velódromo. Cuando todo estaba listo para echar a andar alguien empezó a pisar los tomates que sembrábamos por el día y sucedieron cosas inexplicables. Al final una sospechosa permuta cambiaba por nada el proyecto más emblemático después del encauzamiento del río y el PP se pegaba un tiro en el pie. La presión ciudadana y la extrema necesidad logró que se construyese el Palacio del Agua y las instalaciones anexas, pero era como un quiero y no puedo o mejor aún, un no quiero aunque puedo. Un complejo excelente se trocó, tarde y a desgana, en una infraestructura conveniente pero desligada del resto, cara de mantener y sin el impacto suficiente. Las razones que se han dado para justificar la ubicación del resto en las proximidades de Benferri, en zona altamente inundable, insalubre y rodeada de cables de alta tensión entra dentro de la astracanada. Hoy Valencia nos dice que el lugar era, como defendíamos, absolutamente inapropiado. Ya no hay razones para defender lo indefendible, es el momento de rectificar y colaborar con el equipo de gobierno, aun verde en muchas cosas, para hacer realidad la Ciudad Deportiva en Orihuela, como debe ser, y el papel del PP debe ser protagonista, porque conoce cómo gestionar, porque tiene influencias y porque tiene políticos valiosos en puestos destacados que siempre apoyaron esta iniciativa.
El proyecto del grupo de gobierno debe ser defendido, con todas la modificaciones, mejoras y observaciones que procedan por la oposición. Mi propuesta es que se cree un comisión o un grupo de trabajo donde todos, en paridad, trabajen por sacar este ilusionante proyecto adelante. No sabemos quién lo inaugurará, si algún día ve la luz, pero debe ser empeño de todos y hay que hacer que todo el municipio sepa que es así.
Recuerdo que el proyecto original llevaba incorporada una memoria para convertir en puntos - deporte a los colegios e institutos, ahorrando suelo, mejorando instalaciones, rebajando costes de mantenimiento y dotando de lugares de referencia familiares a los jóvenes, fácilmente accesibles, donde practicar actividad física... ¿o preferimos que sigan apostando por el botellón como única salida?. De hecho me consta que la idea de aprovechar el PAU anexo al IES Thader para mejorar sus instalaciones deportivas se está estudiando en serio. Sería un triunfo de la racionalidad y un regalo para cientos de muchachos. Aquí, promotores y políticos deben barajar soluciones beneficiosas para todos. Y reconocerlo así, ¿tanto cuesta poner una placa de agradecimiento o un homenaje del tipo que sea cuando los emprendedores hermanan el beneficio propio con mejoras sociales? El Thader espera para ser un referente de como se puede hacer política de otra manera. Y yo confío en que el PP esta vez estará a la altura, lo tiene a huevo.
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