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miguelangelrobles

REFUNDACIÓN DEMOCRÁTICA Y CONTRA LA INDEPENDENCIA

REFUNDACIÓN DEMOCRÁTICA Y CONTRA LA INDEPENDENCIA

 

El españolito medio anda atónito con la desvergüenza que exhibe la mayor parte de la clase política. Se percibe como una sordera generalizada a las demandas ciudadanas y un autismo que acelera la desafección hacia el sistema y quienes lo representan. Y esto no es bueno, la democracia se funda en el prestigio de sus instituciones que ahora se perciben como un problema. El peor mal de España actualmente es su clase política, mediocre, corrupta en porcentajes inadmisibles, acomodada y absolutamente desligada de la realidad. ¿Pero y si tiene razón Bernard Shaw, que dijo:" La democracia es el proceso que garantiza que no seamos gobernados mejor de lo que nos merecemos"?

La última astracanada es la impostura del nacionalismo depredador que lidera Artur Mas, sin respuesta válida en ninguno de los dos grandes partidos. La voz más clara en contra ha sido ese vídeo genial de UPyD, que con ácido humor los desnuda y los deja en el más absoluto de los ridículos. Han tenido que ser eurodiputados y periodistas de fuera los que pongan en evidencia la indecencia intelectual del líder convergente, del mismo modo que las declaraciones vagas o comprensivas, edulcoradas o retóricas, retratan a unos dirigentes pendientes de no ir más allá de lo políticamente correcto cuando en estos momentos es, precisamente, la peor de las posturas.

Tenemos que refundar la democracia en España porque entre todos la hemos dejado inservible para vos y para mí. El sistema autonómico ha devenido en mini - estados dentro de un estado insuficiente para tanto sátrapa. No somos Estados Unidos, ni por población ni por extensión tiene sentido la proliferación de taifas, califatos ni sultanatos que padecemos; hay que reordenar y fijar el límite de competencias sin posible discusión. Se ha hecho así a sabiendas, pues desde el año 81 existe un informe, encargado por Suarez, que alertaba de los males que uno a uno se han ido cerniendo sobre nuestro vapuleado país. Proponía tal documento, como recordaba uno de sus redactores, evitar la duplicidad de funciones y órganos, pero la voracidad de la casta política necesitaba de esas prebendas para colocar amigos, colaboradores, buscavidas y a cuantos el partido gobernante hubiera prometido algo. Destacaba el documento la necesidad de evitar la profesionalización de los miembros de las asambleas autonómicas, estos deberían cobrar sólo por su asistencia a las sesiones, a modo de indemnización. Insistía en que el periodo de sesiones fuese corto, pues no debían legislar demasiado, justo lo contrario de lo que tenemos ahora, una diarrea normativa que usurpa espacios, complica al ciudadano, dificulta la radicación de empresas, discrimina a los mejores con la estúpida excusa de las lenguas propias, aumenta la burocracia y su gasto e impide la correcta aplicación y  persecución de delitos o abusos. Como advirtió Montesquieu, y si no debió hacerlo, el exceso de leyes hace mal derecho. Las autonomías son un problema por culpa de los partidos que las han transformado en su fondo de reptiles y en el blindaje de su cuota de poder, plantando cara a un gobierno central cada vez más inoperante, pobre y desvaído. Los casos de corrupción, el despilfarro de nuevo rico y el nepotismo caracterizan la gestión de nuestros políticos periféricos.

Pero dentro de sus propias estructuras está la serpiente, por un lado el PSOE que no se llama así en casi ningún sitio y que ha renunciado a sus convicciones históricas de internacionalismo e igualdad y se ha transformado en un guirigay de nacionalistas vergonzantes, regionalistas paletos y funcionarios del aparato, sea en el poder o en la oposición, como en Valencia. Un partido sin siglas que lo identifiquen de verdad, con un mensaje diferente en cada autonomía y el mejor aliado del separatismo disolvente y usurero. Por otro el PP, que llegó con el marchamo de la buena gestión que caracteriza a la derecha, nada veleidosa con los dineros públicos, y que ha dado ejemplo al mundo de megalomanía con obras que ruboriza solo recordar, como el famoso aeropuerto de Fabra, el malo. Y además imitando en su deriva al desfalleciente socialismo son sobretítulos que apuntan también a su falta de coherencia, sentido nacional y verdadero liderazgo, o qué significa eso de PPCV, ¿no es el mismo que el PP? La guerra del agua o los presupuestos de ahora contestan claramente.

Los ciudadanos lo están pasando mal y es peligroso persistir en estos hábitos que incitan a la desobediencia civil y a refugiarse en mesiánicos profetas de inciertas intenciones Los partidos nacionales deben poner proa al independentismo insaciable y desacreditarle día sí y día también con propuestas e ideas claras; deben adelgazar toda la grasa que les sobra; cambiar algunas reglas del sistema electoral; reducir subvenciones y exigir cuotas a sus militantes para evitar lo que pasa en muchos lugares, donde nadie aporta nada y siguen gozando de unos lujos orientales; evitar duplicidades de cargos públicos y orgánicos; poner límites a los mandatos; ser inflexibles con la corrupción; fomentar los congresos libres y participativos, las primarias y el funcionamiento democrático de las organizaciones. Deben aprender a no respetar la única regla que todo político cumple a rajatabla: no decir nunca lo mismo en el gobierno que en la oposición.

 

4 comentarios

miguel angel -

No sé, parece más signo de educación no hacer comentarios como este.

Manolo -

¿No era usted el que decía que escribir una cita sin nombrar al autor era signo de educación? Pues ahí tiene a su amigo Bernard Shaw.

miguel angel -

No hemos sido conscientes del daño que produce la corrupción, que es algo más que llevárselas calentitas, hasta que ha explotado todo.
Gracias por tu participación.

Pépe Lopez -

Excelente análisis a posteriori de las causas del hecho dañoso infringido al ciudadano.
En referencia a la corrupción, es uno de los delitos que más medios debería tener para su investigación, pero, cunde la frase "no hay que morder la mano del amo" en las unidades policiales. Ya que estoy refranero le digo Miguel que es el amo el que no deja crecer la hierba. Considero la cultura política como la mano derecha de la democracia y en el Reino de España asusta por su ausencia. Por eso cunde el expolio.
Saludos