MAL EMPEZAMOS
No parece que el grupo del PP tenga propósito de enmienda, la verdad es que los resultados no les dan motivos para ello, y siguen empecinados en la estratégia de negar la mayor, cambiar de tercio y fomentar el tancredismo político.
Nos quejábamos, con razón, del silencio de su candidata en cuestiones de gran calado, ahora hasta sus segundones hacen lo mismo. Que me preguntan sobre Sierra Escalona... no sé nada; que la cuestión es sobre cómo afecta al ayuntamiento el caso Fenoll and company... no sé de qué me hablas, y así casi cualquier asunto digno de mención. Paradójicamente sobre cualquier tema de escaso fuste o menor trascendencia se produce todo un derroche de opiniones tópicas, declaraciones innecesarias o ruedas de prensa multitudinarias perfectamente prescindibles. Estamos ante unos políticos que asumen o no, según su conveniencia, las servidumbres del cargo y que por lo que leemos ni siquiera consultan el periódico.
He dicho muchas veces que la política se basa en la confianza y que el cargo exige responder por cada una de las acciones que se derivan o afectan al cargo o institución sobre la que se tiene responsabilidad. Todos son muy responsbles y su idea de tan pesado criterio se reduce a decir que asumen la responsabilidad, y ya está. Es decir, para nuestros gobernantes la responsabilidad se limita a decir que la asumen, pero a nada más; o sea, a actuar conforme esa afirmación exige, ni hablar. Es, digamos, una responsabilidad verbal, consistente en aseverar cuando la ocasión lo requiera y con gran pomposidad la manida frase de marras: yo asumo mi responsabilidad... Y ya está resuelto el problema.
No me digan que no es fórmula ingeniosa, de escaso coste y de fácil ejecución. Si nos ponemos pesados, desde los medios, la oposición o los simples ciudadanos, son capaces, tras mucho tira y afloja, después de innumerables mohines de descontento, tras varias apelaciones a que ellos están para trabajar, son capaces,digo, de descolgarse, en el colmo del derroche moral, de decir: yo sé cuál es mi responsabilidad. Lo que debe significar, digo yo, que en su primera intervención no lo sabían, algo que puede quedar corroborado ante el desdén que exhiben a las reclamaciones de oposición y público en general.
Pues no señores, no. Responsabilidad política significa primero responder clara y rotundamente, argumentar la opinión con datos y acciones comprobables y por último, ejercitando las actuaciones que tal asunto demanden, bien sean políticas, administrativas o personales.
Mónica primero y ahora el señor Barberá han hecho un feo a los medios de comunicación, ni ellos ni los demás debemos permitírselo. Se está a las duras y a las maduras, más cuanta mayor responsabilidad se tiene. Un mal comienzo, que espero rectifiquen.![]()
1 comentario
Opina Orihuela -
Un saludo