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miguelangelrobles

¿GRAN CIUDAD O GRAN FRACASO?

 

Avergonzado

 

Hace unos días nos presentaban desde el ayuntamiento el final de los trabajos para hacer de Orihuela una gran ciudad, posibilidad a la que optamos por haber superado los 75.000 habitantes y que comportará una serie de mejoras administrativas, hace tiempo solicitadas, y una mayor financiación. ¿ Es de verdad Orihuela una gran ciudad?

No, así de tajante. Pero puede serlo. No porque el dato de población se refiere a todo el municipio, uno de los más grandes de España y que distribuye más de la mitad de sus vecinos fuera del casco, siendo este muy pequeño, con servicios insuficientes, con una vida económica reducida y con una influencia decreciente. Nos falta potencia urbana, capacidad demográfica y poder de atracción.

Pero igual que afirmo que podemos serlo, aviso de que podemos no llegar nunca a conseguirlo. Son muchas las razones y somos culpables todos:

En primer término los propios oriolanos, tan despegados de sus vecinos de pedanías, a los que parece no les afecta en absoluto sus problemas como si fuesen de lugares recónditos. En contrapartida, estos no sienten a la ciudad como propia y apenas participan de sus fiestas, inquietudes e instituciones. Carecemos de sentido patriótico respecto del municipio, salvo para las declaraciones grandilocuentes.

En segundo lugar, el desfase político. Los parámetros de decisión política son muy distintos, se aprecia una disparidad en el nivel de información, la influencia de ciertos personajes casi caciquiles y un inmovilismo insatisfecho que molesta a la ciudad y desactiva las posibilidades de cambio a la vez que aumenta el sentimiento de separación. Mientras Orihuela apuesta por privar de mayorías absolutas, las pedanías descontentas afirman las políticas que las discriminan, con lo cual nadie se explica que protesten tan airadamente por la falta de servicios o la ubicación de los vertederos y se aumenta la distancia entre ambos. La incomprensión es mutua y las contradicciones enormes.

En tercero, la mala atención, cuando no abandono o enconamiento, de muchas partidas rurales o la costa ha reverdecido y exasperado los movimientos segregacionistas, lo que en un territorio tan extenso, con fracturas en la continuidad del término, unido a los datos objetivos de atraso en infraestructuras y servicios responsabilidad directa del ayuntamiento, puede provocar una sangría que nos deje solos y, en ese caso, poco más que Almoradí o Callosa seremos.

En cuarto, la falta de una planificación estratégica que apueste por potenciar el núcleo urbano, densificando la población desde dentro y que requiere un esfuerzo por reordenar, mejorar, embellecer y equipar toda la margen izquierda, así como las grandes bolsas de infravivienda y casas abandonadas que distorsionan la trama y ayudan a la marginalidad.

En un quinto aspecto, la ausencia de tejido empresarial hace que seamos donantes en lugar de receptores absolutos de trabajadores y ello deja a Orihuela sin verdadera actividad durante muchos días al año y muchas horas al día, una ciudad tristona que desaprovecha las enormes potencialidades que atesora, además de recibir, por el monocultivo del ladrillo, inmigración de escasa cualificación.

En sexto, la insuficiente, equivocada y superficial actuación sobre el casco histórico tan rico y poco explotado, así como la falta de asimilación e integración  de instituciones como las universidades, que en otras poblaciones son motores de vertebración social y económica, sin contar la falta de centralidad en otros servicios como la seguridad, judicatura, sanidad o educación.

Ser una gran ciudad es algo más que colorín y lugares comunes; al menos ahora tenemos la esperanza de que la alcaldesa tiene una idea, algo que representa una novedad en la política orcelitana. Esperemos que no se quede en la superficie y acometamos las profundas políticas que precisa este maltratado municipio.

 

MIGUEL ANGEL ROBLES MARTÍNEZ

DNI: 21989206-X

 

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