«Propuestas para el cambio»
Este es el lema de la convención del PP. ¿Para el cambio de qué?, ¿es necesario algún cambio? La mayoría pensamos que sí, pero no solo del partido popular, sino de la clase política en general. Y de los ciudadanos.
La política se ha convertido en poco más que un espectáculo, los líderes se buscan atractivos, jóvenes, tengan o no trayectoria detrás; importa más un buen traje, una foto, una puesta en escena que el trabajo bien hecho, la preparación intelectual o la acreditada probidad. La política llena los informativos, los debates, en clara contradicción con las conversaciones de la gente, que van por otros derroteros. Cualquier presidente autonómico o consejero viaja con regularidad, rodeado de asesores, empresarios, periodistas y pelotas, por todo el mundo como si las autonomías tuviesen política exterior. Los sueldos son potestativos de quien los va a recibir; alcaldes y concejales fijan sus retribuciones, los parlamentarios regulan sus nóminas y la forma de engrosarlas con dietas, indemnizaciones, gabelas y chollos de todo tipo como la jubilación máxima asegurada. Los restaurantes reciben a diario a cargos que siempre tienen comidas de trabajo con suntuosos menús y caros vinos. En sus desplazamientos por España se hospedan en hoteles de lujo y calzan zapatos de pieles exóticas que la mayoría no conoceríamos si no fuese por los sumarios que apuntan a que esto no es normal. En fin, que parecen pequeños sátrapas adictos al lujo y lo hacen a costa de nuestros impuestos.
Por si esto fuese poco, pasan el día inaugurando obras sin empezar o que terminaron otros, presentando actos, dictando conferencias sobre asuntos que les son ajenos, haciendo declaraciones permanentemente, y, en fin, alejados de su misión principal que es gobernar y hacer leyes en los parlamentos. Algunos nos preguntamos si con semejante ajetreo tienen tiempo de leer las noticias que no hablen de ellos, si se toman un rato para estudiar propuestas estratégicas, si dedican algún instante a su formación política, ética y personal. Algunos nos preguntamos si tienen vida personal o están tan alejados de la realidad y de la gente como parece. Además los partidos nacionales se llaman distinto en los diversos territorios y defienden políticas diferentes sin embargo comprobamos que los delitos no dependen del color ni del territorio ni del código ético, sino de si ostentan el poder: los escándalos urbanísticos son una plaga y lo que conocemos no es más que la punta del iceberg.
Sí hacen falta propuestas para el cambio, como que los partidos dejen de financiarse de modo tan opaco y ello sin parar de sangrar a la hacienda pública: menos espectáculo y más ideas. Los ciudadanos, al menos muchos, esperamos mayor dedicación al cargo, menos presencia en los medios y más en la calle, donde están las actuaciones que deben tomar. Son vergonzosas y rutinarias esas fotos donde un alto cargo va rodeado de docenas de políticos a sueldo que durante ese día no acuden a trabajar y se limitan a hacer de comparsas.
Algunos esperamos que cuando un cargo público es imputado o simplemente denunciado políticamente con cierto fundamento acredite fehacientemente la falsedad y nadie le deje aferrarse al clavo de la presunción de inocencia: papeles, fechas y datos o a la calle. Y no entendemos como los gobiernos pueden negar información a la oposición o a un ciudadano cualquiera bajo excusas absurdas. Transparencia total para evitar razones políticas que la razón no admite.
Sí hace falta un cambio, la corrupción está minando el crédito de las instituciones en manos del amiguismo, del oportunista, del que calla ante lo que por ley tiene la obligación de levantar la voz. Nos estamos cargando la democracia con la falta de mérito y el corporativismo, con la proliferación de manifestaciones inanes o manifiestamente estúpidas que pasan al olvido rápidamente por le emisión de otras más incalificables. La gente no cree en los políticos, ni en la justicia que ellos eligen y que maniatan con la falta abrumadora de medios, ni tampoco en los empresarios convertidos en sospechosos de connivencia con el poder para aliarse en una casta que sangra los recursos públicos y con la que hay que estar a bien si uno quiere evitarse problemas o tener alguna opción de prosperidad.
Mal ejemplo estamos dando a nuestros hijos y encima nos quejamos de la desafección por la política. Por favor un cambio, pero de verdad.
3 comentarios
Rastafari -
Resultado: 1 semana de dolor en la parte exterior del pie que tomaba la curva. Si es que uno ya no es un Gebreselassie.
Los 400 los hacía como un reloj en 2 minutos.
miguel angel -
Gracias por tu colaboración.¿Cómo van los abdominales?
Rastafari -
Y sí, están muy alejados de la realidad, con agendas que impiden sentarte en un despacho a revisar documentación y a mantener conversaciones con los responsables de cada area en aras de un buen conocimiento del estado de la Comunitat.
En las obras, si te dicen que pasado mañana viene Camps, se paraliza todo, los treinta tios se ponen a limpiar, a ordenar, a señalizar, se vierte zahorra, se compacta, se hacen miradores simplemente para que el político de turno se asome a ver la obra. Se montan carpas y caterings que valen una pasta, se necesita dos o tres días para montarlo todo y otro más para desmontarlo.
Un gasto tremendo e innecesario que ocurre cada vez que un politico va a visitar la obra.
Y yo pregunto; para que van? Supongo que para hacerse la foto porque si quieren saber el estado de las obras solo tienen que preguntarle al director de obra o echar un vistazo a las certificaciones. Ah, y otra cosa; ¿Por qué los politicos valencianos (a los otros no los he visto) se quitan el casco en la obra? Sobre todo Camps, siempre lo llevan en la mano... acaso le molesta? ¿Y luego como tratan de vender seguridad laboral si son incapaces de dar ejemplo durante 5 minutos?
Que nadie se engañe, aunque parezca una tontería, esto le llega al trabajador: -"A nosotros nos obligais a llevar el casco 8 horas todos los días y luego vienen estos y no lo llevan ni 5 minutos".
Aunque sólo sea por marketing: DEN EJEMPLO, ES UNA OBLIGACIÓN, muy malos tienen que ser vuestros asesores para hacer lo que haceis y luego ir a conferencias sobre seguridad laboral y bla bla bla.
Alcaldes, tomad nota que eso tambien va por vosotros.