POCAS BICICLETAS
El pasado sábado poco más de cuarenta personas se atrevieron a desafiar el frío y la lluvia para protestar por la ubicación absurda de la Ciudad Deportiva en los aledaños de Benferri. Como se dice en la huerta, los de PSOE se dieron un “panchaso”. Me pregunto si el resto de vecinos están a favor de tan descabellada alternativa. Me pregunto si han analizado las consecuencias.
De hecho, yo que sí asistí eché en falta a algún comerciante. No sé si han calibrado en su justa medida lo que significa tal decisión para ellos, siempre quejosos de la fuerte competencia externa y permanentemente dispuestos a probar medidas poco efectivas que animen a los potenciales clientes a pasear por Orihuela. Llevar a varios kilómetros las instalaciones significa que los usuarios y sus familias, si desean hacer deporte o contemplarlo, tendrán que salir de aquí en lugar de venir.
También noté la falta de algún representante del equipo amarillo. El estadio de más de 25.000 almas que nos prometen y que se supone servirá como lugar de grandes eventos verá como muchos jubilados no se animan a ir, como muchos niños no convencerán a sus padres para que los lleven y como los jóvenes que acudan a los conciertos lo harán sin pasar por nuestros pubs ni por OCIOPIA. Si el Orihuela C.F. sigue su impresionante trayectoria los equipos podrán jugar contra nosotros, en segunda A, sin acercarse a nuestros bares, comercios ni centros de ocio. Sus aficiones y los seguidores de fuera del equipo escorpión no verán ni de lejos la catedral ni el rincón hernandiano o el bar de la Manolea.
Me sorprendió, asimismo, la nula presencia de padres y entrenadores. Nuestros hijos solo podrán hacer deporte a las horas que marquen los autobuses que paguemos todos, nada de ir voluntariamente a practicar actividad física libremente. Atascos, esperas, horarios imposibles, difícil acceso, uso restringido, costes elevados, incomodidad, todo nos vale.
No me pasó por alto la ausencia de representantes políticos de la oposición, quizá exhaustos por la noche previa en la que todos cenaron juntos y que seguramente se alargó hasta altas horas; ni se me escapó la falta de ediles del PP molestos con este proyecto, algunos de los cuales me felicitan por mis artículos. Este es un asunto capital a la hora de definir el diseño de ciudad al que vamos, mucho más que un asunto deportivo, es un tema estrictamente de modelo urbano y económico. La Cámara de Comercio debería pensarlo.
Hay soluciones mejores. La primera, no ver esto como una bandera propia de una formación, de hecho la idea de situar la ciudad deportiva en el casco urbano fue del PP, pues yo era de ese partido cuando la propuse, y hubo un acuerdo unánime.
La segunda, es analizar si hace falta o debemos completar racionalmente las instalaciones disgregadas que se han construido. Insisto en que hoy, la Ciudad Deportiva, es un proyecto vacio e inútil, además de caro y contraproducente.
A vuelapluma yo apostaría por ubicar el nuevo estadio donde hoy está el campo de las Espeñetas, junto a la piscina cubierta, y dotarlo de zonas de ocio que dinamicen el centro comercial, como una bolera o una pista de hielo. Este campo debe ser de hierba artificial y servir para las escuelas y equipos inferiores. Debe tener mucho uso, por tanto muchos visitantes. Cabe una mini-ciudad del fútbol.
El terreno del actual campo, según el concejal Barberá, puede ser utilizado como nuevo espacio lúdico y deportivo: efectivamente, yo apuesto por una Ciudad de la Raqueta (padel y tenis, con algunas pistas cubiertas, squash) y un gran pabellón que una la utilidad máxima junto a un diseño atrevido que dé un punto futurista a esa zona nueva de Orihuela. Nuestros chicos pueden ir solos a entrenar y los días de partido será fácil acudir a apoyarlos. Si hacemos bien los deberes, muchos deportistas querrán venir entrenar aquí en periodos invernales, o sea, turismo de calidad.
El palmeral, si el picudo lo permite, debe ser el centro abierto para atletismo y deporte salud. Hay que eliminar construcciones a medio plazo, recuperar las aguas y los baños, sin olvidar que la pared negra de la muela nos permite crear un club de escalada con atractivo nacional e internacional. Si lo unimos a la recuperación de la cantera de San Antón y la transformamos en un club de golf municipal nos consolidaríamos como una potencia comarcal indiscutible y tendríamos un producto original con fuerte tirón turístico más allá del sol y playa. Complementariedad y diversificación para los de fuera, calidad de vida y puestos de trabajo para los de aquí.
Por favor imagínenlo y compárenlo con la butifarra que nos quieren endosar. Nos gobiernan unos tipos mucho más mediocres que corruptos, aunque no lo parezca, bueno o por lo menos tanto.
La foto es de una cantera transformada en campo de prácticas en Benalmadena, Málaga.¿No podemos hacer lo mismo?
0 comentarios