UN MAESTRO, UN PROFESOR...UN AMIGO

No sería del agrado de las nuevas tendencias educativas, pero sus alumnos le queríamos. No sería del gusto de los inspectores, pero sus compañeros le queríamos. No sería promovido a ningún grupo de excelencia por Lucía Fígar, pero sus alumnos aprendíamos. Se ha muerto Iñaki, el profe de ciencias. Así, como hacía él las cosas, sin avisar.
Todos tenemos docenas de anécdotas, miles de instantes que pueblan nuestro recuerdo, aunque ahora sólo nos quede pena. Era un tipo especial, ajeno a todo lo superficial; sus alumnos del Gabriel Miró no acertábamos a explicarnos que no oliese mal cuando llevaba la misma camisa toda la semana; al final, con su sonrisa pícara y ese balanceo de cabeza tan suyo nos aclaró que en un mercadillo de Londres se compro 10 iguales porque eran muy baratas. Como dicen sus chicos del IES Vega Baja, mis alumnos del alma, olía a incienso y celtas cortos sin boquilla. ¡Cómo los blandeaba antes de ofrecerte uno!, todo un ritual en sus manos, esos cigarros eran el homenaje que nos brindaba cuando la conversación se hacía íntima, personal, de colegas que nada más buscaban estar juntos echando unas risas. Iñaki te escuchaba con atención siempre, sus preguntas eran pertinentes y hacía que tu opinión pareciese importante, aunque no tanto como tú mismo. Era un ser despiadadamente personal en su rabiosa independencia.
Entiendo las lágrimas de Charo, se ha ido un ser único, el premio naranja por excelencia. Un tipo al que el tren, en estos tiempos, esperaba porque ir a Callosa sin Iñaki era un viaje vacío. Un tipo que no tenía carnet ni coche o, al menos, no los usaba. Un tipo desprendido, nunca rellenó un papel y dejó la enseñanza con 70 años por imperativo legal, siendo más joven y valioso que muchos novatos, sin haber cobrado un sexenio y sin normalizarse en valenciano. Ni falta que le hacía, que era murciano, pijo.
Como dicen sus alumnos en el Facebook, tenía un ángel que le guiaba hasta la estación mientras leía el periódico, porque la hidrólisis no es más que agua rota, que explicaba las cosas como son, sin palabrejas ni rodeos, sin darse importancia.. Amaba el fútbol, que practicó de mozo, y todo el deporte. Sabía más de ciclismo que Rajoy. Y como a mí, le gustaban las señoras por encima de todo lo demás, por eso era imposible no ser su amigo y abandonarlo en una comida o en la fiesta del instituto. Aun recuerdan Garri y el Fu las cervezas en Los Telesforos, cuando los profes podíamos beber y fumar con los alumnos sin que la Inquisición nos condenara al infierno de los políticamente incorrectos, sus comidas en el Manolín y esa fiesta de la Inmaculada en la que nos derrotó a todos y que casi me cuesta un divorcio. Y se lo podía permitir porque el esófago mide 25 centímetros, o sea," cuartometro", si no que se lo pregunten a Pablo. Sencillo, humano, siempre intercedía por sus chicos sin quitar la razón a ningún compañero.
En su jubilación el restaurante se quedó pequeño, ninguno fue por cumplir, y desde ese día buscamos excusas para hacer comidas con sobremesas infinitas en las que presumíamos de gourmets, de los platos, los lugares o los vinos ante él, que siempre nos reconocía nuestro sibaritismo con esa cortesía nada impostada que le hacía mostrarse sorprendido ante las maravillas gastronómicas que elegíamos, cuando era el más exquisito de todos. ¡Y cómo zampaba cuando estaba a gusto!, con lo frugal que era el resto del tiempo, en una de esas podía comerse al manso y beberse el Nilo...y al final, dos huevos fritos.
Estoy triste, como todos los que te conocieron, pero te prometo que dentro de nada nos juntaremos unos cuantos alrededor de una buena mesa, con el mejor vino para brindar por ti y por esas maestras que tanto nos gustaban y que nunca se dejaron más que invitar, al menos conmigo, que seguro a ti te permitieron mayores confianzas. Un reproche, te has ido sin venirte a esquiar con tus amigos y eso no se hace.
3 comentarios
amg -
miguel angel -
Gracias por acordarte tu también de él.
Rastafari -
- Venga "Martínez" vamos a tope!!
Mira que es dificil que a alguien le gusten las diaclasas o si una falla es inversa o directa, pues él hacía que la Geología resultara amena y que la llegada de su clase se tomara con alegria.
Solo lo tuve un año de profe, y ello bastó para que calara bien hondo.
Gracias por el resto de anecdotas Robles, seguro que te guardas las mejores.
Descanse en paz.