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miguelangelrobles

ELECCIONES EN EL PP DE ORIHUELA

ELECCIONES EN EL PP DE ORIHUELA

 

Sin paga extraordinaria y muchos sin trabajo es natural que a la mayoría les deje al fresco las trifulcas internas de los populares oriolanos. Y no debería, pues, en estos momentos, es el partido con mayores posibilidades de alcanzar la alcaldía en las próximas elecciones. La causa habría que buscarla por tanto en el descontento generalizado con lo político y en la sensación de que todo va a continuar más o menos igual.

Hace unos días le cuestionaba a varios líderes del PP en la Universidad Miguel Hernández la pertinencia de evitar las elecciones locales y su empeño en que se presente una sola lista. Les insistía en la oportunidad que unas elecciones abiertas podían ofrecer para que los militantes del partido, sus afines y el resto de los ciudadanos tuviésemos la ocasión de conocer qué futuro sueñan sus posibles dirigentes y qué razones hay debajo del tremendo desastre que supuso la derrota electoral

Les recordé que los estudios realizados por esa misma universidad indicaban que la población de Orihuela es mayoritariamente afín al PP y que sólo la mala gestión y las corruptelas les han llevado al fracaso. Han tenido que cometer muchos errores y faltas muy graves para perder el poder, y de eso hay que hablar.

No se puede ir a unas elecciones internas hablando de unir tendencias cuando aquí no se había expresado ninguna hasta que empezaron a salir candidatos. Lo único que se percibía era desafección con lo presente y desencanto, cuando no cierta vergüenza ante determinadas conductas y actitudes.

No sé si es falta de carácter o si es que están conformes, pero creí que había llegado el momento de dar explicaciones a los propios y a los extraños. Ningún candidato ha planteado cuáles son las razones por las que este partido, hasta ahora, hegemónico ha ido sufriendo escisiones gravísimas en sus equipos de gobierno municipal; la ruptura que dio lugar a CL o los bloqueos de algunos concejales dirigidos por Mónica al alcalde Medina, sin contar las denuncias y filtraciones a la oposición y periodistas. Ningún candidato ha planteado con rigor si están dispuestos a seguir de la mano de ciertos empresarios buitres condenando los intereses generales al beneficio de unos pocos. Ningún candidato ha planteado sinceramente la limpieza de estas elecciones, sospechando de entrada de la lista de militantes y exigiendo que cada uno esté al tanto de sus cuotas; hace años que se viene denunciando el incumplimiento de este requisito que, casualmente, se da en Torrevieja según noticias de prensa, ciudad donde el modo patrimonial y caciquil de conducir el partido y el consistorio es gemelo del empleado aquí, y que ya hemos visto que no se ajusta mucho a la legalidad(por cierto, nosotros también tenemos un enredo con las basuras, o ¿ya no nos acordamos?). Ninguno ha dicho abiertamente que se presenta para dirigir el ayuntamiento, pues es la secuela natural, o si sólo desea intervenir en la vida interna del partido, como sí ha hecho lealmente el actual secretario del PSOE oriolano. Ninguno ha explicado si considera mejor fórmula separar el cargo interno de los municipales, o sea, si es preferible tener un presidente local que no vaya a ir en las listas o si esto significa ser el próximo candidato. Nadie en definitiva ha dado razones de peso que justifiquen decisión tan trascendente, parece un simple:" ahora que todo está revuelto a ver si pillo algo". Y tampoco nadie ha cuestionado que en estos momentos de desconcierto los cargos con nómina y peso locales sigan mudos y ajenos tanto a los avatares municipales como internos. ¿Se pueden desentender personas que tienen responsabilidades de relevancia a nivel autonómico o europeo de este debate limitándose a sonreír? No he oído nada de sus bocas, salvo las consignas, más o menos esterilizadas, de Valencia.

Yo creía que había llegado el momento de hablar claro, de decir que antes de unir hay que limpiar, porque el pegamento no junta bien las superficies con mugre; creía que era el momento de la catarsis, de pedir cuentas, de poner el partido al servicio de la política y no de cuatro gorrones, de hacer examen de conciencia, de pedir perdón por el bochorno diario, de reconocer que se ha gobernado mucho tiempo por debajo de la confianza que Orihuela ha dado a esta formación, de decir basta ya a la presencia de sospechosos, de desmarcarse de ciertas personas y usos. Pero no, lo único importante es estar ahí. Y que nadie me conteste que yo qué pinto, pues, entre otras cosas, pago con mis impuestos a este partido, del que desconozco otras fuentes de financiación. Y el que paga, exige.

 

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