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miguelangelrobles

PODEMOS VOTAR A UPyD

PODEMOS VOTAR A UPyD

Las últimas semanas se han convertido para los españoles en un calvario, si el prestigio de la clase política estaba por los suelos ahora está black, los infinitos casos de corrupción  que surgen como hongos o las ramificaciones que se van descubriendo nos afianzan en la idea de que la casta estaba podrida hasta el tuétano y  que las prácticas delictivas eran la norma. No es posible defender que la mayoría de los gobernantes son honrados porque resulta materialmente inabarcable el recuento de bribones que con sus trapacerías han vaciado las arcas públicas en su obsceno provecho. Nuestra democracia precisa de una urgente catarsis y una regeneración radical. Este mensaje quien mejor lo ha sabido llevar al ciudadano es el movimiento PODEMOS. Hemos de darles las gracias pues han conseguido frenar la desafección por la política y hacer que una gran parte de los ciudadanos siga confiando en ella como el único instrumento pacífico de resolución de los problemas sociales. Si España cree en la democracia como forma de gobierno todavía, en parte es gracias a estos tipos que, paradójicamente, proponen modelos antipolíticos (Ecuador o Venezuela) y estrategias que son inviables en las grandes cifras de la democracia moderna, válidas únicamente  para colectivos reducidos (círculos y asambleas); de hecho, su éxito les está poniendo en evidencia.

Antes que PODEMOS estuvo UPyD, pero nació como partido tradicional y aunque su mensaje era regenerador, amparado en personas de enorme valía intelectual y profesional, encontró un clima menos propicio puesto que la situación económica nos hacía aun impermeables a los avisos fundados sobre la deriva delictiva de unos partidos que habían hecho del Estado su cortijo. En cierto modo como sociedad éramos cómplices y sólo la ruina y la desigualdad (¿envidia?) nos ha despertado el sentido ético y cívico. Sin embargo  UPyD ocupa un espacio ideológico necesario, como CIUDADANOS, que ha sido abandonado por el PP y el PSOE, poco fiables en sus proclamas depuradoras. Tanto uno como otro abogan por limpiar la política, por recuperar el sentido nacional, por limitar la locura expansiva de las autonomías, por separar los poderes del Estado, por reformar la ley electoral y por rescatar la responsabilidad del ejercicio público. El problema es que su tamaño los hace sospechosos de no servir para nada y en lugar de aprovechar el optimismo que las últimas europeas han generado para unir fuerzas y ser más grandes que las suma de las partes han decidido tirarse los trastos, al menos el partido "magenta".

Resulta tortuoso fundar un partido y son muchos los oportunistas que se suman, los amateur que lo lastran y demasiados los escaldados de otros grupos que buscan su acomodo como forma de perpetuación sin haber cambiado sus hábitos depredadores de élites extractivas. La corrupción nos cuesta más de 10.000 millones de € al año, además de las disfunciones que origina. Que un partido relativamente nuevo con escasa implantación fuera de Madrid cuide su afiliación es comprensible, pero que asesine a una de sus figuras más capaces, elegida democráticamente tanto dentro de la organización como fuera, se parece bastante al modelo que deseamos erradicar de tiralevitas, pasamanos y correlindes sin relieve. Rosa Díez puede ser su peor enemigo si sigue manteniendo un liderazgo de botafumeiro. Si no rectifica, las esperanzas de ser una alternativa de quienes desean un cambio pero no una ruptura, como sería el triunfo de PODEMOS, se verán marchitas y dirigirán sus votos a lo de siempre sin que estos hayan escarmentado suficientemente, dejando a España en una posición bastante desairada.

Rosa Díez y quienes la han apoyado en su defenestración a Sosa Wagner por alentar un pacto con Ciudadanos, han dado un golpe casi mortal a la organización. Ahora todos desconfiamos de sus propuestas, de sus objetivos, de sus modos. Quizá esté a tiempo de arreglarlo, pero si no rectifica y ambos compiten por separado su fin es obtener menos que la suma de las partes. La gente no quiere desperdiciar su voto. Ya dije en un anterior artículo que seguramente Rosa Díez pasará, si actúa correctamente, como esa gran política que supo acabar con un bipartidismo podrido sin llegar ella a la meta en primera posición, como esos gregarios de lujo que nunca ganan un "tour" pero que figuran entre los más grandes. Resulta creíble que anticipe que un pacto le puede costar el liderazgo y eso la haga conducirse con esa ferocidad ofuscada, ella sabrá si quiere pasar a la historia política de este país o al anonimato culpable de los mediocres. Tan admirable señora no debe engañarse, controla la organización tanto como se aleja del objetivo. Rectifique.

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