ELECCIONES MUNICIPALES O EL MERCADO PERSA ORIOLANO.
A falta de dos semanas para que comience la campaña electoral, los municipios ya tienen sus numerosos listados preparados para imprimir las papeletas. Si miramos los municipios de la comarca, el número de candidaturas en cada municipio es desorbitado. En Orihuela, sin ir más lejos, son 13 las candidaturas presentadas. Un clásico del mercado persa que hace años es la política municipal por estos lares. Los ciudadanos ya conocen el pelaje de algunos que encabezan candidaturas de siglas novedosas aunque antes ya representaran a otras. Esto de cambiar de piel o de chaqueta es propio de quienes no cambian de intereses. Sólo cuando se persigue un interés particular, sean concursos de basuras o jornal alimenticio, se puede cambiar de palo con la misma facilidad que se cambia de banco.
Porque para ellos, la política es un negocio. Una partida donde pillar pasta tras la que se esconden empresarios siniestros. Es el caso de CIUDADANOS en Orihuela. El empresario Alcántara, dueño del CLR y ahora en franquicia con la marca de Albert Rivera, pretende colocar a su peón en un sillón del Ayuntamiento para volver a tararear aquello de " yo tengo la llave de la gobernabilidad" que hace cuatro años entonara el defenestrado Mancebo.
Ejemplos como éste los encontramos por doquier. Personajes que aparecen con el carnet de un partido en otro, personajes que concurrieron bajo unas siglas y ahora encabezan otras, expulsadas de un partido que en dos días fundan otro...lo que digo, un mercado persa lleno de timadores, negociantes y pillos ofreciendo mercancía podrida.
Hay cientos de razones para votar a unas siglas o a otras, incluso para no votar. La democracia es perfecta en su diseño pero imperfecta en sus resultados. Y su imperfección reside precisamente en nosotros, en sus protagonistas. A todos nos gustaría que cada uno de los votos que emitimos fuera el resultado de un proceso de análisis, reflexión y conocimiento real de lo que esconde su trastienda. Sin embargo, es una utopía pensar que algún día esto vaya a ser así. Por eso, cuando se abomina de las ideologías, se está abominando de la auténtica razón que debe asistir a un candidato. La ideología, de izquierdas o de derechas, es la garantía contra el advenedizo, el político mutante y el pillastre. Tengan cuidado con los que afirman que no son ni de derechas ni de izquierda. Tengan cuidado con los que afirman que están " centrados", y sobre todo, tengan cuidado con los que afirman que vienen a gestionar sin ideología....porque nunca acaban la frase. Lo único que uno gestiona sin ideología es su propio bolsillo. Ojito!
ANTONIA MORENO
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