CAROLINA PUNSET, NO VOY A VOTAR A SU PARTIDO

En mi pueblo sería poner el ayuntamiento en manos de José Alcántara, por eso el 25 de enero le envié una nota advirtiendo del error que suponía colocar a J.I. López Bas como candidato a la alcaldía de Orihuela. Le explicaba que se trata de uno de los políticos más capaces, inteligentes y trabajadores, pero que había equivocado sus compañías y estaba al servicio de su mentor y apoderado de CLr, el empresario más perturbador de los que pueblan la fauna local. Me respondió, el mismo día, que ella no entraba en cuestiones orgánicas remitiéndome al señor (con perdón) Argüeso, coordinador de la Comunidad Valenciana. Este, también de forma rauda, me respondía que no se daba tal circunstancia ya que no era afiliado y los estatutos impedían que encabezara la lista. Yo no me oculto. Ciudadanos utiliza los mismos esquemas de los partidos que afirma combatir, decir una cosa y hacer la que le convenga, sea o no coherente con sus principios.
Digo esto para que nadie dude de que la colonización por parte de lo que queda de CLr estaba predeterminada al margen de los militantes locales, entre los que no estoy. Egmidio Tormo y su compinche están constituyendo listas de amigotes sabedores de que la gente, de momento, vota a Albert Rivera. Como denuncian varios medios, C´s ha aplicado el dedazo en la provincia de Alicante y ha realizado primarias trucadas, imponiendo candidatos de partidos ajenos, algunos escondidos hasta última hora como en Orihuela o Torrevieja.
La non nata agrupación oriolana ha estado infestada de intrusos que han ido saliendo a destinos más seguros a la vez que sembraban la discordia interna. Actuaban movidos por personas afines al PP, como me reconocía un alto cargo. Estos advenedizos han impedido la consolidación orgánica del partido, lastrado por el amateurismo de sus impulsores, facilitando la labor de zapa de esa pareja de tunantes que son Argüeso y Tormo.
En Orihuela el PP maneja casi todo movimiento político, lo suyo, más allá de ganar elecciones, es el poder. Si repasamos las listas nuevas de centro derecha vemos como están colonizadas por gentes del Partido Popular. Ex-alcaldes, viejos concejales y empresarios amigos traman para garantizarse el control y los necesarios pactos de modo que, aunque todo cambie, siga igual. Lo más grotesco se da en C´s, una lista encabezada por familiares o empleados del empresario que horas antes decía no saber nada al respecto y trufada de militantes gavioteros. Tipos que sirven para rellenar una lista de Centro Liberal, participar en unas primarias del PP o asaltar Ciudadanos. El partido de Rivera se ha pasado por el forro todos sus códigos éticos en esta jugada: dedazo, nepotismo, mangoneo y falta de transparencia. Un grupo a la medida de Tormo, acostumbrado a los modos caciquiles y mafiosillos del zaplanismo, que comenzó su carrera asegurándole la vida a una tránsfuga benidormí con los dineros de todos.
Carolina, no voy a votar a su partido, sus mensajes ecologistas y de separación de poderes son incompatibles con esta casta casposa que dirige el partido en Alicante. Una pena, igual UPyD, además del personalismo de Rosa Díez, temía estas indecencias, como aquel pacto con Libertas, un grupo fascista irlandés. No aprendemos, la atracción del poder nos ciega.
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