DE LISTAS Y RARITOS, en recuerdo de Harvey Milk
No ha empezado la batalla y los amigos miden armas con mayor agresividad o desprecio que los supuestos rivales. Nadie piensa que lo del PP llegue a ningún lado, el aparato es demasiado fuerte como para que cuatro expedáneos puedan hacer daño. Si han dejado ir a Cascos qué le van a decir al Rajao si sus supuestos beneficiarios se quitan de en medio.
Lo sucedido en el PSOE huele peor. No es un problema de puestos, ni de familias, es el reflejo de una sociedad mucho más antigua de lo que pensamos, instalada en el prejuicio e incapaz de ver algo más lejos del propio ombligo, que solo muestra pelusilla rancia. El rechazo que parece desprenderse en algún histórico por la inclusión en las listas de un homosexual denota lo poco que hemos avanzado en nuestra forma íntima de pensar.
Recuerdo que cuando yo era pequeño a los zurdos intentaban corregirles el defecto, unos pocos maestros, médicos y padres liberales lucharon por erradicar esa barbarie, por demostrar que no era un error de la naturaleza y poco a poco esto dejó de ser un mal para contemplarse como lo que es, una expresión de la variabilidad humana incapaz de ocultar la esencial igualdad. Parece que con los “mariquitas” la cosa sigue. No quiero ni pensar que el candidato además sea zurdo.
No hago esto por dármelas de moderno ni por el afectado, al que aprecio pero con quien no tengo demasiado trato, aunque si el suficiente para saber “que merece la pena aun siendo gay”. Hago esto para demostrarles a mis alumnos que lo que les dije un día lo siento de verdad, que las personas no se miden por su orientación sexual y que marginarlas o denigrarlas nos deshumaniza a todos. Por cierto qué lejos esta conducta de la verdadera izquierda o de la derecha liberal y qué cerca de la horda, de los inquisidores, del censor, del dictador. Si ser homosexual es una aberración risible y degradante por el mero hecho de serlo, al margen de que seas una buena persona, cuánto falta para hacer lo mismo con los gordos, o los feos, o los viejos, o los negros, o los gitanos, o los rojos, o los fachas o… tenía razón el poeta, al final no nos salvamos ninguno.
Mis alumnos se acosan e insultan por estas razones y se hacen infelices unos a otros, no creo que sea exclusivamente instintivo, han debido de aprenderlo y los culpables principales somos quienes nos hemos ocupado de su crianza, padres, profesores y la tribu necesaria a la que alude Marina, la sociedad aferrada al odio a lo diferente.
Si tengo que elegir entre este concejal” rarito” y sus descalificadores lo tengo claro, él me representa mucho mejor y los que me conocen saben que no estoy diciendo esto porque quiera salir del armario, aunque Brad Pitt en Troya tiene su punto. Antonia ha hecho muy bien colocándolo tan arriba, no por distinto, sino porque se va a esforzar a tope por hacerlo bien.
PD.Como mucho malintencionado me acusa de homófobo por usar términos coloquiales con un sentido irónico, los entrecomillo para dejar aun más patente mi postura, pues los inquisidores se agarran a lo que sea para descalificar, pero desde luego no los suprimo.Por cierto,el uso de la metáfora sirve para poner en evidencia el contrasentido o lo ridículo y como yo no me la cojo con papel de fumar, pues pongo lo que me sale de las narices.
PD.2
Donde dice mariquita o rarito entiéndase sujeto con orientación sexual predominantemente homosexual, incluso se puede sustituir lo de predominantemente por manifiestamente o absolutamente o eventualmente.
PD 3.Habrá que leer más a Pérez Reverte, sino en este país no va a caber un tonto más.
5 comentarios
miguel angel -
loca -
un rarito -
miguel angel -
Si alguien ve algo más que un ejercicio de estilo en el uso, aparentemente contradictorio, de términos vulgares o coloquiales, es que es un imbécil, un malasombra o un enfermo.A veces las tres cosas.El argumento principal, que todos somos básicamente iguales, está más que claro.
Gracias por tu comentario.
Pepe López -