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miguelangelrobles

LA OBESIDAD, LA ESCUELA Y LA CIUDAD.

LA OBESIDAD, LA ESCUELA Y LA CIUDAD.

Enfadado

De modo cada vez más frecuente aparecen noticias referidas al moderno y creciente problema de la obesidad, una patología ligada antaño a las clases pudientes y hoy paradigma de una clase baja, inculta y consumista. No voy a entrar en las causas alimenticias, salvo para insistir en que los últimos estudios revelan que va ligada más a la falta de actividad física que a los malos hábitos comiendo. La plaga o epidemia está afectando cada vez con mayor fuerza a los niños y cada vez más pronto. Como profesor de Educación Física detecto con pesar las carencias motrices elementales con que llegan al instituto la mayoría de los jóvenes y en especial los gorditos. Y esto dificulta la solución.

Como sociedad tenemos la obligación de facilitar las mejores condiciones para el desarrollo de nuestros alevines, pasando por varias decisiones básicas que a todos nos comprometen:

La primera en casa. Los padres debemos predicar con el ejemplo, tenemos que intentar ser activos, propiciar el ocio al aire libre, dedicar horas a pasear, montar en bicicleta, salir al parque con ellos cuando son muy pequeños y dejarles, ayudarles y motivarles en sus conquistas físicas, en sus proezas, en lugar de cercenar toda iniciativa motriz porque nos parece peligrosa. Según crecen nuestra vigilancia debe ser más difusa, permitiendo que el juego entre iguales, con riñas y peleas, se dirima en su ámbito propio. En general los papás, y en especial el papá moderno y motivado que ha leído algún artículo pseudocientífico, son un poco coñazo y muy pelmas. Nuestra misión es que el niño juegue, a ser posible con otros niños, al aire libre y sin nuestra intromisión. Y que el peque nos pida la merienda; si los dejamos en paz, cuando hayan consumido su energía, ellos nos lo reclamaran con desesperada impaciencia. Yo enviaría a galeras a esos papás que dan la merienda mientras el niño se columpia… porque “mi hijo no me come”, es otro el que te debería de comer so paliza.

En segundo lugar la ciudad. Nuestros chavales están gordos y son torpones porque no juegan casi de niños. La ciudad, hasta los pueblos, los hemos construido a la medida del coche; apenas hay espacios adecuados para ellos, la mayoría están mal diseñados, y, en casi todos, los accesos exigen cruzar calles con tráfico peligroso lo que impide que les dejemos salir solos, luego nada más pueden ir de la mano de un adulto enfurruñado, tenso y con ganas de volver a casa. Debemos repensar la ciudad, cambiar el paradigma, reconstruirla para ser paseada, vivida, segura, accesible, abigarrada, a la medida del niño, del anciano o de la mujer embarazada. El coche tiene que dejar de ser el dueño del urbanismo. Nuestros hijos casi no saben montar en bici. No es la tecnología el problema, es simplemente que esta se ha convertido en la única alternativa posible.

Por último, la educación. En lugar de proponer excentricidades como el mandarín, las autoridades educativas deben pensar que estas carencias pueden aminorarse construyendo colegios mejores. Con más espacios verdes, con instalaciones deportivas adecuadas, que luego sirvan al resto de la comunidad y con una planificación docente más acorde con los cachorros humanos. Los niños deberían tener hasta los doce años dos horas diarias de deportes y/o actividades psicomotrices (bailes, juegos tradicionales, ritmo, etc) en su horario escolar. A partir de ahí, no menos de cuatro horas de educación física. Por si era poco estabulamiento, ahora cuando falta un profesor, en lugar de dejarles ir al patio como antes, se les obliga a permanecer en el aula, no sea que se lesionen y vengan sus padres a reclamar. ¿Qué estamos haciendo?

Damos mucha importancia a los conocimientos y poca a lo verdaderamente importante, los sentimientos, la salud corporal y mental, la integración personal y emocional. Cada vez estamos mejor preparados para el trabajo y peor equipados para la vida.

 

2 comentarios

miguel angel -

Siempre quisiste tener esa espala, reconócelo.
Me alegro que lo de la limpieza lo digas tú, porque luego me dicen guarro a mi.
Y ganábamos de calle...Si quieres probamos ahora.

Rastafari -

Mejores instalaciones deportivas en los colegios e IES?
Primero Robles vamos a pensar en pagar la luz y el agua y luego vemos las inversiones en mejorar infraestructuras.
Has pensado que de aqui a dos días a lo mejor empiezan a faltar a vuestras nominas?
Yo no lo veo tan lejano.

Respecto al articulo tienes toda la razon, yo a los 5 años me cruzaba solo Callosa de punta a punta, iba solo al colegio y jugaba todo el día por la calle, vamos se puede decir que era un gitano y llegaba a casa lleno mierda, lo cual me ha servido para desarrollar unas defensas que la mayoría de niños de hoy en día no tienen, con esa obsesion de las madres con tanta limpieza ahora todos los niños tienen atopia y otras alergias. Siempre he tenido la suerte de no engordar comiese lo que comiese y me alegro de haber callejeado en lugar de aprender a tocar un instrumento u otras actividades mas sedentarias.

Luego, llegue al instituto y me dejaba ganar al basket cuando jugaba contra el equipo del profe de ed física, que vacilaba estirando la espalda colgado de la canasta, jajajaja.

Saludos... y recuerdos.