LA EDUCACIÓN SEGÚN ESPERANZA AGUIRRE
Comparto con tan singular presidenta muchos conceptos e ideas liberales, pero me parece que disiento de otros. El otro día nos sorprendió a todos afirmando que la labor de la escuela y de los institutos se debe limitar a "instruir", que según el diccionario significa: " Comunicar sistemáticamente [conocimientos o doctrinas]; enseñar, adoctrinar". Por lo que declaro mi ignorancia hacia qué parte de la instrucción debemos volcar nuestra tarea. Me imagino que se refería a comunicar sistemáticamente conocimientos, pues lo de adoctrinar es más propio de ideologías totalitarias y de religiones excluyentes que de liberales de pro como ella. Pero hago esta reflexión, diccionario en mano, para que vea lo riesgoso que es hacer afirmaciones para llenar titulares que aplauda el personal afín. Por cierto, un sinónimo es adiestrar.
Como sé que es muy inteligente y dado que van a gobernar los suyos con un poder casi desconocido en nuestra democracia, me permito compartir con ella algunas ideas, para que nos aclare realmente qué persiguen verdaderamente. Muchas de la ideas liberales que defiende, sin matices, nos llevarían a una sociedad completamente insolidaria donde los desfavorecidos tendrían pocas oportunidades, una especie de: que cada cual se las apañe como pueda. Y ello no es justo, por tanto la sociedad no sería buena. Afirmar que los profesores debemos limitarnos a instruir, entendiendo impartir solo conocimientos de modo neutral, significa desconocer qué sociedad tenemos. Basa su eslogan en una familia genuinamente perfecta, con padres comprensivos y preocupados por sus hijos, integrados social y económicamente, pero eso no es así en muchos casos, en el mío sí, seguramente en el de usted también. Su criterio precisa de un entorno estable, homogéneo y favorable. No valdría para una zona marginal donde el niño crezca rodeado de miseria, violencia y desórdenes de conducta como las drogas, las bandas o el integrismo. Y eso, desgraciadamente, se da más a menudo de lo deseable. Las sociedades son cada vez más complejas y la educación también. Los viejos principios liberales hay que actualizarlos. Señora Aguirre, la familia no siempre es lo mejor que tiene uno.
Su titular, no es más que eso, pero es tan peligroso como eso si conlleva un programa detrás, pretende indicarnos que la crianza es un cometido de los padres principalmente, y no le quito razón, pero también, inevitablemente. Es decir, un niño puede nacer en una familia desestructurada, con graves problemas económicos, ayuna de estímulos culturales y afectivos. En una familia integrista que margina a las niñas o incluso las mutila. En una familia, donde la educación principal es ser famosa al modo de Salvamé. Y en ese ambiente, con esos problemas, con tales ideas, al niño difícilmente le van a interesar los conocimientos que le queramos impartir, contando con que sean del agrado de sus padres, pues, entre muchas familias, se está dando un auge anti - científico y se plantean problemas a la enseñanza de la evolución (que contradice la patraña creacionista, tan del gusto del Tea Party), de la educación sexual, y a la educación conjunta de chicos y chicas, a la educación física igualitaria, en fin, a cualquier cosa. Hoy educar es más difícil que hace 50 años y la mera instrucción imposible.
¿O quiere que no intervengamos cuando se produce un acoso cruel contra los discapacitados, los tímidos, los raros, los empollones, ...limitándonos a simples amonestaciones disciplinarias si ha habido violencia punible?¿No debemos alentar el respeto al otro, a los mayores, a las normas, al centro, a los bienes comunes, aunque en su casa no lo hagan?¿Debemos abstenernos de orientar en la higiene, el orden, el uso correcto del lenguaje, el trabajo honrado y bien hecho, aunque en casa eso no se trate?¿O cree que en todos los hogares cuidan a los niños con cariño, con respeto, con consideración?¿Piensa que llegan todos limpitos, disciplinados, ordenados, atentos, deseosos de aprender, dispuestos a compartir y ayudarse, inquietos intelectualmente, hablando el mismo idioma, con valores semejantes? Mire señora presidenta, en muchos centros mantener un orden elemental y frustrante es más de lo que se puede pedir. Yo no sé si instruir o educar conlleva llamar la atención cuando tiran papeles al suelo o comen en clase y la biblioteca o hablan a gritos y se insultan, pero normalmente lo hago, aunque a mí eso me lo enseñaron en casa, como a usted, pero a otros no.
Uno de mis alumnos más inteligentes me dijo una vez que lo que más le gustó de mi y de mi compañero Rafa, es que no nos limitábamos a darles clase, sino que procurábamos enseñarles valores para ser mejores. Mejores que nosotros. Y termino, en esto, el ejemplo es lo principal, nosotros como ustedes somos referentes, repase la conducta que ha tenido la clase política y dígame si ha ayudado mucho a la educación de nuestros hijos, porque instruirles sí que les ha instruido. Enhorabuena y ojalá que esta mayoría sirva para que cuando un cargo caiga en la corrupción el partido lo aparte sin contemplaciones, sería muy educativo.
Por cierto, suscribo totalmente el eslogan de la camiseta que porta tan valientemente la presidenta de Madrid.
1 comentario
rastafari -
¿Lo primero, tan dificil es pactar un sistema entre PPSOE? La LOE y la LOCE no son diametralmente opuestas, bastaría con acercar posturas entre ambas y llegar a un consenso para unificar la educación durante la próxima decada. ¿Que razón hay para derogar/publicar una nueva Ley a cada legislatura?
Es necesario dotar de más poder a los docentes, ahora mismo la mayoría se encuentran con las manos atadas, sobre todo en centros problematicas de zonas marginales donde incluso pueden llegar a insultarles o lo que es peor a agredirles.
Y una opinión muy personal, vincular ayudas sociales al comportamiento del alumno, si te dedicas a hacer el mal en el colegio no puedes quedarte en el comedor gratis por poner un ejemplo. Solo así, tocandoles el bolsillo, algunos padres toman las riendas y se involucran sobre lo que hacen sus hijos en el colegio.
Asi a bote pronto, es lo primero que se le ocurre a un estudiante de 3º de Magisterio.