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miguelangelrobles

ALGUIEN TIENE QUE HACER ALGO

Inocente

 

El otro día, y no es la primera vez, un conocido personaje de Orihuela dedicado al periodismo dijo en una emisora cosas gravísimas: que la concesión de las basuras, un negocio de más de treinta mil millones de las antiguas pesetas, era una pastelá que ya estaba repartida; que el plan de residuos comarcal, que aumenta el negociete, forma parte del mismo chanchullo; y que, y esto es lo más grave, los políticos que nos gobiernan no pueden, aunque quieran, tomar sus decisiones libremente por estar hipotecados, rematando la faena con un arrepentimiento, las ganas que tenía de dar nombres y apellidos para demostrar la veracidad de lo afirmado y su profundo conocimiento de lo dicho.

No sé ustedes, pero a mí me parece estupefaciente que se pueda decir esto y nadie se querelle. Insistió, con impecable sentido democrático, que debemos hacer una limpia en el consistorio, no porque lo hagan mal, que lo hacen abundó, sino porque no pueden gobernar conforme al bien común y sí al dictado de unos poderes distintos del mandato ciudadano.

En esos mismos momentos se reunía la comisión de contratación sin los grupos de la oposición, a pesar de la promesa verbal de contar con ellos en aras de la transparencia, demostrando que esconderse no, pero hacerlo fuera de todo control sí. Para ello se prestaba el catedrático de la politécnica que hace informes de valoración a la carta, como así expuso el contertulio citado, dejando a la universidad en una posición bastante indecorosa. Las valoraciones posteriores no nos han dejado muy tranquilos, la verdad.

Es más, llegó a afirmar que hasta para pasar el cazo los concejales deben pedir permiso a quienes controlan el tomate. Honrados no, pero organizados sí; cada uno a su turno. Esto, que parece propio de una película de mafiosos o de Berlanga, es lo que, según este informado informador tenemos en casa y mientras tanto el caso Brugal, que podría pillar a algunos de los que no quiso nombrar, según le oímos, sigue en el limbo, y que yo sepa nadie le ha llamado a declarar para que pueda soltar la lista que tanto le quema en la boca.

Alguien debe hacer algo, y no podemos contar con lo políticos pues parece que existe un pacto de no agresión que sólo se rompe en periodo electoral y de forma leve. Tampoco con los ciudadanos, que elegimos sin rubor al 70% de los alcaldes encausados por corrupción en las últimas elecciones, lo que no nos deja en muy buen lugar. Alguien tiene que hacer algo y deben ser los jueces utilizando los mecanismos que la Constitución nos otorga para defendernos de nosotros mismos y para limitar nuestras propias elecciones. Si sigue este desmadre la joven democracia dejará de tener sentido y los atropellos pasaran a ser la única forma posible de gobernar, como en los países bananeros.

La oposición, suponiendo que sean mejores, está atada de pies y manos, predica en el desierto y carece de la fuerza suficiente para cambiar algo, aunque lo intente. A lo mejor Educación para la Ciudadanía es más necesaria de lo que estimamos, o quizá no sirva para nada si el ejemplo que ven es el que he expuesto y que, desgraciadamente, todos comentamos en bares y tertulias. Este señor, con gran valentía y bastante gracia, lo ha contado muy bien, ahora, a quien corresponda, que actúe si es cierto o procese a cuantos se atrevan a opinar tan a la ligera. Si no es verdad, difamaciones así no son tolerables, ambas cosas son incompatibles con un sistema democrático sano. ¿ O es que todos estamos en el ajo?

IMPROCEDENTE PETICIÓN

Enfadado

Ya ha salido la sentencia y la agente oriolana ha sido absuelta de los graves cargos de los que fue acusada. No hay atentado a la autoridad sino una simple algarada en una noche de fiesta donde ella estaba junto a varios amigos como se producen a miles cada jornada, por ello no entendemos la exigencia de explicaciones a la alcaldesa sobre el particular, sobre todo porque ya las ha dado el juez, la concejala y los compañeros sindicales de la policía. ¿ O buscamos otras cosas aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid?

La policía detenida ha sufrido un calvario y una condena previa como consecuencia del contencioso que mantiene la guardia civil con los agentes locales de Torrevieja, al menos eso es lo que parece.

Al hilo de tan desgraciado acontecimiento se han disparado las informaciones interesadas que han pretendido mancillar la irreprochable conducta de su padre por un lado y justificar lo que a todas luces se presume como una actuación desmedida impropia de la Benemérita.

Si fuera mi hija, y a la luz de la sentencia, yo estaría ahora ponderando el porqué se resistieron a darle el libro de reclamaciones; o por qué no querían cobrarle rápidamente para que desalojaran el local ella y sus amigos; o por qué se sirvieron de varios clientes para impedir que se fueran una vez pagada la cuenta; o por qué fue precisa la presencia de tantos guardias civiles si no hubo denuncia ni violencia contra nadie; o por qué se detuvo a quien no había cometido falta alguna y solo deseaba irse de un local donde, parece, no fueron tratados correctamente; o por qué se abalanzaron de modo brutal contra una chica que  no es especialista en artes marciales, como se ha dicho, y en ningún momento agredió a nadie. Lo normal es que si la policía llega a un local y no hay denuncia, ni hechos violentos y la deuda está saldada y los clientes con ganas de abandonar el sitio, lo normal digo, es que saluden y se vayan pues no hay caso; es el típico follón que se resuelve solo sin daño para nadie. Pero aquí se ha actuado con  irresponsable ferocidad contra una persona joven por el hecho de ser policía y se la ha perseguido posteriormente porque uno de sus superiores es su padre. ¿ Vamos a actuar contra los que les impidieron irse una vez pagadas las consumiciones en razón de no se sabe qué autoridad ni que cargos?¿ Se intentó por parte de la camarera dar una lección sirviéndose de ciertas amistades personales, con lo que estaríamos frente a una posible prevaricación de funcionario público? La sentencia  huele a decisión salomónica, de un lado se condena a la afectada a algo testimonial, una multa, reprobando un comportamiento más allá de lo razonable, pero nada más, y de otro se salva la cara de los guardias intervinientes cuyas lesiones habría que ver. Bien por el juez.

Ahora es el momento de reflexionar sobre cómo se da la información, las consecuencias que tiene, si se puede amparar la opinión de cualquiera desde el anonimato de un blog o si todo vale sin tener en cuenta las repercusiones. Gran parte de la basura extendida ha venido de dentro dirigida por personas que tienen aspiraciones que se verían, según su criterio, favorecidas si desacreditan al padre de la afectada, o que se justificarían en un supuesto comportamiento mafioso de los policías locales de Orihuela de los que la afectada y su conducta serían epítome. Ninguno de ellos merece la pena, por cobardes y desleales, por sucios y disolventes, pues no han dudado en manchar el crédito de la institución ni en perjudicar a una joven ajena a sus manejos.

Los grupos de la oposición que han reclamado explicaciones se equivocan, la sentencia las da sobradas, estamos ante un hecho trivial que no compete al ayuntamiento ni supone alarma alguna. Dar a entender que de tan estúpido enredo se deducen comportamientos ilícitos tipo Coslada es comportarse con desmesura e irresponsabilidad, cuando no con mala intención. Hacer oposición es otra cosa, si hay sospechas de malas prácticas se deben denunciar y no mezclarlas con un malentendido de unos jóvenes de juerga. En mi opinión solo cabe apoyar a la policía local de Orihuela, trabajar por recuperar el juicio y contribuir a la normalización de relaciones entre todos los cuerpos de seguridad. Lo demás es rapiña y los ciudadanos no desean que quien se conduce con tales armas les gobiernen.

EL PLAN GENERAL

 

Hace unos días con motivo de una reunión con responsables de turismo la atractiva alcaldesa de Orihuela nos anunció para septiembre el encargo del nuevo plan general de urbanismo. La noticia buena adolece de un mal comienzo. Pocas cosas conciernen tanto a una comunidad como las normas que van a guiar su futuro desarrollo en los próximos años y nada se ha hablado de ello.

Un plan general es algo más que la posibilidad de hacer casas, establece las condiciones en que se van a construir, iguales para todos, es decir, las reglas que hemos de cumplir y que  nos sitúan en la misma posición a todos para hacer valer nuestros derechos de propiedad y aprovechar las circunstancias en nuestro favor con la vigilancia de los poderes públicos. También dictamina qué terrenos son edificables y cuáles no, qué se puede y qué no. Por ejemplo establece si nuestra tierra será urbana o no, si en nuestra pedanía se reserva territorio para establecer industrias o las zonas verdes y equipamientos que tendremos.

Cuando se hace un plan de urbanismo se apuesta por un modelo de desarrollo y en un municipio como el nuestro tan grande y variado caben muchos matices. No es lo mismo lo que proponemos para la ciudad que para las pedanías, lo que esperamos de la costa que de la huerta. En definitiva estamos abriendo o limitando las expectativas y apuntamos a un futuro deseable.

Vamos a llegar a la adjudicación del mismo sin ningún debate serio, sin que los ciudadanos sepan qué se puede o no hacer, las alternativas que serían posibles y las consecuencias de nuestras decisiones. Los redactores obedecen normalmente a unos criterios generales y estos, una vez acomodados a la legislación pertinente, pueden y deben ser fijados desde un conocimiento cabal. Para ello el asesoramiento de expertos en urbanismo, medio ambiente, infraestructuras o crecimiento poblacional es indispensable, y en nuestro caso el de especialistas en turismo o conservación del patrimonio. A eso debe sumarse la opinión informada de los vecinos y tras ello los políticos tomar las decisiones de carácter estratégico que deben guiar el documento.

He dicho varias veces que este equipo de gobierno no tiene una idea, un plan para el municipio, pero insisten en acercar la administración a los ciudadanos, aunque hurtan la información a la oposición lo que no deja de ser una contradicción. Bien, si es así, tienen una oportunidad inmejorable de demostrarlo: que organicen unas jornadas multidisciplinares con la participación de los expertos dichos, con la presencia de la cámara de comercio, las asociaciones de comerciantes, los agricultores, educadores, deportistas, etc., y que se hable de las necesidades del municipio, lo que nos falta y dónde y que se recojan en un libro blanco para su estudio y análisis político. Al final, los que tienen la responsabilidad de gobernar, que tomen las decisiones y las expliquen. Hay algo peor que tener un mal plan y es no tener ninguno, a Mónica debía preocuparle esto y encabezar, que eso lo hace muy bien, una iniciativa de este tipo. Seguro que sale un proyecto de municipio valioso y ella muy reforzada. ¿ O tememos que tal cantidad de información en manos del público malogre alguna expectativa no exactamente dirigida al bien común?Indeciso

UNA, GRANDE Y LIBRE

A Pepa Ferrando se le olvidó un adjetivo, España con Franco era grande y libre, pero además una, no el pandemoniun que tenemos ahora. Esta chica es un filón, los medios de comunicación deberían mimarla para que nada la aparte de su concejalía. El problema es para la oposición, a la que saca de quicio y distrae de lo esencial con sus comentarios de niña precoz un tanto incontinente.

Sin entrar en profundidades históricas, de las que no sabría salir, sí que me atrevo a corregir a nuestra ínclita edil. España durante cuarenta años no fue grande porque era una autarquía aislada del mundo occidental al que se incorporó plenamente con la democracia que permite que gente como ella nos gobierne y aleccione. España, en esos mismos cuarenta años, no fue libre en ningún momento, pues se carecía de libertad de expresión y no teníamos elecciones; hubo cosas buenas, claro está, pero el precio no compensaba y comparando con los vecinos salíamos perdiendo en todos los sentidos. Usted igual la echa de menos, ya que sabrá que no existía oposición y si la había estaba callada o en la cárcel; todos eran partidarios del gobierno, como en Rusia. Y es que los extremos se tocan.

No obstante estoy de acuerdo con usted en lo fundamental, la ley de Memoria Histórica no debe aplicarse por ser una mala ley. Innecesaria, maniquea, revanchista y sectaria. Supongo que no hace falta repetir los argumentos que eximios historiadores han dado para explicar que una cosa es la historia y otra la memoria. La primera se basa en los hechos conocidos y aplica métodos científicos de estudio, la segunda es subjetiva y personal. Lean el monumental libro Los hundidos y no tendrán duda de lo que diferencia una de otra.

No defiendo ningún crimen de ningún lado, pero decidir por ley quién es víctima y quién asesino en una guerra donde el heroísmo y la vesania se repartieron equitativamente, donde los paseos y los fusilamientos sumarios se produjeron con bastante equilibrio, me parece un desatino que rezuma manipulación, una hermana menor y avergonzada de la Revolución Cultural de Mao, un rescribir la historia al gusto de un señor de León que se acuerda de su abuelo. Yo también del mío.

Apostaría por cambiar alguna calle, tras sosegadas valoraciones, si ello contribuye a una mejor comprensión de la ciudad y completamente al margen de ley tan improcedente y dictatorial y si no, pues cojamos los archivos municipales y leamos la expropiaciones, encarcelamientos y ejecuciones sumarias a simples vecinos de esta ciudad por el mero hecho de ir a misa o ser amigos de los que iban o por ser fascistas según la opinión de algún comisario político con ganas de venganza, casi siempre al margen de la política; el acta de 22 de diciembre del 36, donde intervienen el ayuntamiento, el Frente Popular y las Sociedades Obreras, hace un largo listado de personas declaradas insurrectas por motivos tan graves como el de Carmen Moreno Cirer, “extremada derechista organizadora de las cofradías de N. Señora de Monserrate, recadera de frailes y actualmente detenida”. ¿ Tendrán su calle y su acto de desagravio, o los malos solo están en un bando? Desde el poder no se debe escribir la historia salvo que queramos copiar al régimen del que ahora justamente nos avergonzamos. Y es que los extremos se tocan... y nos tocan los ...

 Sonrisa

FELIZ CUMPLEAÑOS MÓNICA

Beso

 

Mónica lleva un año gobernando sin trabas serias y ha contestado a las preguntas que el pleno le ha planteado en una entrevista de un periódico con autoridad pero sin sentimiento. Quizá involuntariamente, pero la impresión es que ahora su trabajo y su proyección no va  encaminado a permanecer mucho en Orihuela, sino que se está abriendo paso entre sus compañeros para un asalto futuro a cotas más altas.

Es una lástima que así piense, joven y preparada, todo un animal político, tiene tiempo de madurar en uno de los espacios más reales donde se fragua la vida pública. En el ayuntamiento cada decisión o indecisión tiene una plasmación evidente en la vida de los ciudadanos, nada que ver con las discusiones más o menos etéreas de los parlamentos. Aquí en cada esquina y calle te paran para elogiarte o demandarte, eres testigo directo de tu propio trabajo. Ser alcalde de un municipio como este te concede mucho poder y enormes responsabilidades, madurar en un banco de pruebas tan valioso para llegar a ser un político realista y con experiencia es una oportunidad que casi nadie obtiene y ella da la sensación de encontrarse de paso, tira de manual para justificarse, ataca con el libro de estilo del partido y propone de un modo profesional y distante. Le falta el calor de alumbrar un proyecto inaplazable, la ilusión de un objetivo sincero, la tensión que da querer hacer algo grande y la urgencia por contagiar a todos.

Digo que es una lástima porque los alcaldes anteriores han supuesto una decepción que ha sumido al municipio en un retraso de años. Mónica tiene condiciones para hacer algo distinto y ha dejado que el primer año transcurra entre la improvisación y el escándalo de las basuras, con mayor o menor fundamento, pero sin acometer los temas esenciales que ella misma reconoció en la campaña.

Tras un año de gobierno seguimos sin antecedentes del Plan General, ni el consecuente debate ciudadano; carecemos de una imagen de municipio a corto y medio plazo; no sabemos qué hacer con la costa ni las pedanías que cada vez se sienten más lejos de nosotros; la gestión municipal despierta resquemor y el servicio a penas ha mejorado.

Tras su paso por el ayuntamiento y las cortes valencianas confiábamos en que tendría un aparato mejor engrasado, más capaz y con los criterios de actuación claros. No es así o no ha sabido plasmarlo. Estamos ante un año perdido, confuso y polémico, y alguno esperábamos que vendría con una idea de ciudad y de municipio atrayente y posible, una idea de la gestión pública que perfilara unas actuaciones tan apasionantes como para que le apeteciese estar dos o tres mandatos con el fin de ver su obra, la transformación tan urgente que precisa Orihuela. No existe un planteamiento estratégico y todo se vive como un activismo descabezado sin correlación alguna y ajeno a un plan. Para esto bastaba Medina, yo, que no niego su mayor capacidad respecto al predecesor, simplemente digo que no está a la altura de si misma ni de los retos que tiene el municipio.

Ojalá reaccione.

 

LA POLÍTICA DEL AGUA

Vergüenza

 

Tras la reunión de alcaldes en Orihuela para reclamar agua el PSOE ha quedado más en entredicho ante los ciudadanos por su errático discurso y la desafección de muchos dirigentes con mando en plaza como el alcalde de Benferri. Sin embargo las cosas no son tan sencillas como el eslogan, agua para todos, y ambas formaciones han caído en la trampa de su demagogia en varias ocasiones. Al PP solo le salva la contumacia y la ignorancia general sobre un tema peliagudo, complejo y difícil. Y le da juego para rato.

Lo primero en todo caso es salir del victimismo, pues llevamos décadas disfrutando de un trasvase, Tajo – Segura, cuando hay zonas más pobres que nosotros que carecen de tal infraestructura, y nadie ha clamado por la igualdad de oportunidades de las mujeres de esos territorios; quizá por ser una estupidez. Además ahora se suma el del Jucar – Vinalopó, lo que nos hace más afortunados y doblemente desiguales respecto de las mujeres de otros lugares.

En segundo término, descartar que las reclamaciones tengan por objeto la agricultura, y menos la tradicional. La experiencia nos señala como los derechos históricos no se respetan por dos razones de valor incuestionable: a/ porque no pagan y por tanto no les llega el agua, salvo que sobre. b/ porque el objetivo es fundamentalmente urbanístico y para la agricultura intensiva industrial, además de que es dudoso que deban mantenerse esos privilegios, por muy históricos que sean. Pero si fuera verdad que importa la huerta, los mismos que reclaman agua para el pobre agricultor no estarían aprobando planes de desprotección de la misma ni permitiendo o alentando la construcción masiva en un paraje que debiera tener la catalogación de patrimonio de la humanidad y que lleva camino de convertirse en una gigantesca conurbación de cientos de miles de viviendas.

Otro asunto llamativo es el de los excedentes del Ebro. Como afirma Pedro Arrojo y confirma la Directiva Marco del Agua, o sea la legislación europea de aplicación a España, decir que a un río le sobra agua es como afirmar que una persona tiene exceso de salud, una majadería o una trampa, aunque muy útil. La ciencia muestra hoy que los ríos son  sistemas generales cuya repercusión en la vida de los territorios se extiende más allá de sus riberas, por tanto habría que hablar de caudales máximos detraíbles, pues la calidad de los ecosistemas representa un valor, a veces mayor, que el propio agua. Y hablo también en términos económicos como son los ligados al turismo de aventura o en la naturaleza, cuyos rendimientos superan los destinos agrícolas; en muchos casos con un potencial creciente y sobre territorios con riesgo de despoblación. ¿ O para esos no cuenta la solidaridad que nos llena la boca?

Una de las falacias más lamentables es la de que queremos el agua que se pierde en el mar. ¿ Se pierde? ¿ En qué sentido? ¿Debemos seguir construyendo embalses y restando recursos para un urbanismo desaforado que esquilma nuestros parajes naturales, como la huerta o Sierra Escalona, sin pensar que la falta de aportes arruinará el delta del Ebro, un entorno de interés mundial, el segundo en biodiversidad de España tras Doñana, con toda la riqueza que atesora? ¿ Debemos seguir matando los ríos con las consecuencias que tiene para el litoral, como la regresión de playas por falta de arenas, o la reducción de las pesquerías, especialmente el boquerón y la sardina, sin contar los miles de kilómetros de playas de ribera que perdemos o el uso deportivo y pesquero que tanto dinero mueve cada año? ¿ No son buenos ejemplos la presa de Asuan o la tragedia del mar de Aral para saber que los resultados no arrojan saldos siempre positivos? Y digo yo, por qué nadie recuerda, ni siquiera el probo alcalde de Benferri, al señor Valcarcel el robo sistemático del agua con trama judicial incluida ni la contaminación aberrante que nos mandan. ¿ Un problema de doble moral o una farsa para obtener votos?

Se me objetará que las riadas sí son un desperdicio inadmisible. Admitiendo eso, que es  mucho admitir, les recordaría a los talibanes del trasvase que las obras sólo servían en caso de avalancha para recuperar 31 hectómetros cúbicos, es decir, casi todo el caudal iría al mar o anegaría las tierras colindantes, lo cual no siempre les viene mal.

Podemos coincidir en que las desaladoras no son la panacea, pero eso también es ignorar que su evolución las hace cada vez más competitivas y que, en contra del mensaje apocalíptico del PP, el coste energético del trasvase es superior al de la desalación debido a los tres bombeos que son precisos ( Ebro – Castellón, Tous – Villena y Cartagena – Almanzora), que deben sumarse a los costes de construcción del trasvase, como indican las directrices europeas. ¿ Esos trescientos aguerridos defensores del agua van a seguir boicoteando la construcción de desaladoras con tal de perjudicar al contrario? ¿ Esas obras faraónicas no tenían costes energéticos ni ambientales ni humanos? ¿ Hemos pensado que tras algunos embalses, como la presa de Itoiz, el coste por puesto de trabajo creado ha supuesto una inversión media de un millón de euros? Tales disparates debieran movernos a reflexión.

El problema es que efectivamente necesitamos agua para seguir creciendo y esto es una lucha por el poder. El PSOE presentó cuando gobernaba un anteproyecto, el plan Borrell, que era más duro que el PHN aprobado por Aznar, y sus posiciones, ahora maximalistas a favor de un uso sostenible del agua, les hacen hacer el ridículo cuando falta en el grifo anulando toda credibilidad. Pero el PP, encabezado por Loyola de Palacio, redactó un libro blanco del agua contando con muchos expertos próximos a la nueva cultura del agua que abominaba del plan Borrell. Hasta que la posibilidad de victoria hizo tomar partido a la patronal del ladrillo SEOPAM y apartaron a tan valiosa diputada del puesto casi seguro de ministra de medio ambiente para colocar a Benigno Blanco, alto ejecutivo de IBERDROLA, de Secretario de Estado, y cumplir con las aspiraciones de las constructoras y eléctricas. Ambos partidos han defendido posturas antagónicas con las que mantienen actualmente, simplemente ocurre que al PP le ha venido mejor estratégicamente. Ambos dicen cosas diferente en según que sitios, e incluso los populares tuvieron que quitar del programa las alusiones directas al Ebro para evitar un motín, por no hablar de las demandas en Castilla – La Mancha para la derogación del trasvase del Tajo, donde populares y socialistas se dan la mano.

El agua reclama una auténtica política de Estado y ambos interlocutores están mintiendo, a lo que se suma el integrismo autonómico, donde cada taifa tira para casa por absurdo o anticonstitucional que sea el planteamiento. Esto es demasiado serio para dejarlo en manos de los políticos, exclusivamente.

 

ESQUIZOFRENIA EN TORREMENDO

SorprendidoNo sabía bien Ripoll con quién se la jugaba, los vecinos de Torremendo no son muy listos políticamente, pero testarudos más que una mula. Es esquizofrénico el comportamiento pues no se corresponden su aparente unidad contra la instalación de los vertederos y sus decisiones electorales avalando a quienes, esta vez sin mentir, les indicaban que si ganaban llevarían el vertedero al pueblo. Dar su apoyo con los votos al PP significaba, en términos políticos, que estaban de acuerdo con tales determinaciones, que no les fueron ocultadas y que exclusivamente proponían quienes ellos votaron mayoritariamente. Como en todo uno debe ser coherente con sus actos y saber que conllevan consecuencias, si además te han avisado darse por sorprendido es cinismo o estupidez. Votar lo que votaron era apoyar lo que ha sucedido, digan lo que digan.

 Llevan  razón en la irregularidad del procedimiento y en el inaceptable ocultamiento de documentos. No es de recibo un concurso en donde las condiciones pueden cambiar, entre ellas algo tan sustancial como el  lugar de vertido. Esto es de locos y a mi corto entender algo más que irregular. Tampoco se entiende que el anuncio de máxima transparencia de la alcaldesa y del presidente de la Diputación de Alicante tras el acuerdo, aun no sabemos de qué exactamente, se haya trocado en un silencio hostil y, viendo las imágenes de Alicante, un desprecio olímpico. ¿Resuelto el trato da igual el cabreo de unos pocos inconformistas que en nada van a condicionar las elecciones, por otro lado tan lejanas? Discutible sentido de la democracia, de la responsabilidad y del simple respeto humano. La salida de la Diputación de Ripoll ignorando a los manifiestantes fue todo un ejemplo de lo que uno no debe hacer en política, sobretodo si eres el principal responsable de las reivindicaciones y te has comprometido públicamente a dar todo tipo de explicaciones. Soberbia, arrogancia, altanería, desdén, que ha comprobado no le son gravados luego donde verdaderamente le importa, en las urnas. Miren, no se trata de fastidiar ni de estar o no con un partido o con otro, se trata de dignidad y sentido de la decencia. Si me pisan, me humillan y me fastidian, ni a los míos se lo consiento. Nos quejamos de la impostura y desvergüenza de los políticos, pero luego nos manifestamos a favor de alcaldes acusados de robar y les multiplicamos los votos, como ha sucedido en la región de Murcia, por no ir a lugares más conocidos. Los ciudadanos tenemos gran parte de culpa de lo que nos pasa, por ignorantes, acomodaticios, interesados o cómplices.

Y yo me pregunto, ¿ por qué no enseñan la documentación como exige la Constitución? Es increíble que la justicia permita que los alcaldes, de cualquier color, hurten la información, que la Generalitat se niegue a dar datos de sus empresas que gastan dineros públicos o que en Orihuela se siga con la práctica de hacer de las juntas de gobierno, donde se cuecen los panes grandes y pequeños, un misterio cuando lo único secreto es la deliberación. Antes era la leona, ¿ahora qué es? De verdad que tengo ganas de apoyar y felicitar, pero si no se respetan las reglas lo demás sobra.

 

sanidad privada, la gran estafa

Boca sellada

La crisis que atraviesa el hospital de Orihuela tiene en el fondo el debate sobre qué modelo de sanidad queremos. El PP apuesta cada vez más abiertamente por la opción privada en diferentes formas. El PSOE hace lo propio con la pública. ¿ Cuál es la mejor y la más barata para el contribuyente?

Veamos lo que nos dice uno de los economistas más influyentes, Tim Harford: según un sondeo reciente sólo el 17% de los estadounidenses está satisfecho con su modelo privado de seguro médico. En cualquier caso el porcentaje de satisfacción en los lugares con cobertura universal pública como Gran Bretaña , aun siendo superior, no suele pasar del 25% debido a la masificación. Pero lo más significativo es que EEUU es el país del mundo que más gasta en sanidad por persona, o sea que la sanidad basada en el seguro privado es la más cara para el estado,  a la vez que la que menos satisfacción da al ciudadano. Hay otros modelos, pero he querido utilizar los más significativos.

Según el autor, los modelos de varios premios Nóbel, como J. Stigliz, Akerlof y Spence, predicen que esa oferta sanitaria sólo puede ser cara, burocrática(más de 1000 dólares por persona y año gasta el gobierno americano en cuestiones administrativas vinculadas a la salud frente a los 300 de Inglaterra) e irregular ( el 15% carece de cualquier tipo de cobertura ). Y los datos, como vemos, así lo ratifican respondiendo fielmente a las intuiciones de los economistas.

Si esto es lo que corroboran apasionados defensores del libre mercado como Harford, en qué falla la oferta privada. Pues básicamente en un problema de información privilegiada; en el contrato de seguros la empresa tiene pocos medios de saber cómo está su cliente, pero este conoce bien si va a utilizar o no esas coberturas, con lo cual las aseguradoras establecen leoninos contratos con minuciosas excepciones. La opción pública por el contrario provoca masificación, ya que al ser gratis..., aumentando el riesgo moral, o sea el que nos hagamos descuidados o abusemos del sistema colapsándolo.

Con estos farragosos comentarios extraídos de un delicioso libro, El economista camuflado, pretendo apartar ese debate de donde no debe estar. Con los números en la mano, la sanidad privada no tiene necesariamente que ser más barata. Por tanto no es esa la cuestión sobre el hospital de Orihuela, sobre el que se plantearía exclusivamente una gestión privada de un servicio público, universal y gratuito sobre el criterio de su idoneidad y menor coste. No desaparece la sanidad pública, sino que busca fórmulas más eficientes de ofrecerse; con éxito o no, ya veremos.

Por tanto, la verdadera cuestión es qué modelo de hospital comarcal queremos: un moridero de crónicos y terminales como San Vicente o un hospital puntero aprovechando la descongestión que supone el de Torrevieja. Una gestión desganada o ineficaz apunta al primer objetivo, pero debemos reaccionar y luchar por lo segundo. El mismo argumento que sirve al presidente Camps para reclamar mayor financiación me vale para apostar por una sanidad pública de calidad, es irrenunciable si queremos estar en la Europa del siglo XXI, si deseamos dar una atención puntera a los turistas e inversores, si pretendemos cuidar como se merecen a los habitantes de una comarca que no deja de crecer. Esta es la lucha, lograr un hospital con crédito, apetecible para los profesionales, eficiente, innovador, humano, mejor cada día, que resuelva disparates como las urgencias y que recupere el prestigio que tuvo en algunas áreas, ajeno al nepotismo que lo ha lastrado, próximo a las universidades para favorecer la formación y la investigación y que aúne rigor con atención. ¿Una habitación por enfermo es mucho pedir? Un hospital al que no dé miedo ir por culpa de los contagios en quirófano, un centro del que todos estemos orgullosos. Y Orihuela tiene mucho que decir sobre esto, pero, ¿nos importa realmente?