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miguelangelrobles

NECESITAMOS UN PLAN PARA EL PLAN GENERAL

NECESITAMOS UN PLAN PARA EL PLAN GENERAL

Todo bien

 

En estos momentos de crisis se están barajando múltiples medidas paliativas por parte de los poderes públicos orientadas a inversiones que incentiven el empleo a través de las obras e infraestructuras. No es el principal cometido ni el más recomendable, pues el empleo debe ser impulsado por los empresarios, pero puede resultar conveniente en estas circunstancias. Asimismo estamos en la encrucijada del AVE y más fácil lo tendríamos si tuviéramos el plan general nuevo redactado y vivo, pero no hemos hecho los deberes a pesar de las múltiples mayorías que el pueblo ha dado al gobierno municipal.

¿Pero cómo debe ser el plan general? ¿Basta con encargarlo a un gabinete de especialistas o tenemos antes que marcar unas directrices generales? Sostengo desde hace años que es preciso hacer lo segundo y ello exige consenso político o al menos asunción de responsabilidades por parte del equipo de gobierno. Por tanto,  debemos contemplar y definir lo primero el modelo de ciudad: si queremos una urbe zonificada (modelo americano expansivo y/o desarrollista) o una ciudad mediterránea como mandan las tendencias apoyadas en la sostenibilidad ecológica y social, y como hemos heredado de nuestros antepasados. Esto último, que es lo que apoyo, supone apostar por la compactación, por la recuperación del casco viejo para que vuelva ser histórico, por generar servicios e infraestructuras que permitan la peatonalización de amplias zonas con valor añadido y lograr que Orihuela sea una ciudad vivible, segura, bella, transitable, atractiva y atrayente que capte esa fuga de compradores que está hundiendo el comercio y alterando la estampa tradicional de Orihuela.

El plan general debe contemplar la regeneración de la margen izquierda del río, repoblar esa zona, llena de casas viejas, deshabitadas o en claro desahucio. Debemos retomar la idea del ilustrado concejal Juan Bellod y diferenciar valientemente entre edificaciones tradicionales o con valor histórico y casas viejas. A continuación fijar unas normas de edificabilidad con mayores aprovechamientos, permitiendo alturas donde sea posible y siempre en los entornos de expansión donde la llanura de la huerta nos lo hace fácil, a la vez que ampliamos la anchura e incluso el tipo de calle, sin olvidar la conjunción de áreas verdes extensas junto con bulevares, pequeñas plazuelas y rincones con sabor que faciliten la convivencia, el paseo, la tertulia y la proliferación de bares, cafeterías y locales que incluyan entre sus mejores atractivos el lugar donde se ubican.

La planificación debe tener en cuenta los hitos geográficos, arquitectónicos y naturales de la ciudad, sin olvidar los históricos y culturales. La nueva ciudad debe potenciarlos, hacerlos visibles, más accesibles y rodearlos de actividades y vecinos para que sean espacios vivos, llenos de bullicio y económicamente atrayentes. Sin ser exhaustivo, debemos hacer que la orientación de calles favorezca la visión de la montaña, que el río no sea un obstáculo sino un estímulo, que los monumentos no parezcan islotes en una población fantasma y mortecina, que los entornos hernandianos adquieran sabor y olor a poesía y lleguemos a ellos sin querer (ahora ni buscándolos), que el palmeral se transforme en un punto de encuentro para nosotros y las poblaciones vecinas que carecen de nada similar... Y los hitos climáticos, debemos de llenar de árboles frondosos las calles y plazas; embellecen, refrescan, eliminan ruidos y hacen más amable el paseo, que ahora es heroico cuando calienta el sol.

El plan debe prever los aparcamientos precisos en superficie y cubiertos (subterráneos o no), la plena accesibilidad, la imbricación de colegios, zonas culturales, de ocio o administrativas en la trama urbana; no alejarlos de los barrios, para que se pueda ir andando a ellos, para que fluya la vida y los negocios, que formen parte de la trama y marquen puntos neurálgicos; su recuperación o nueva construcción debe hacerse con visión de largo plazo y excelencia arquitectónica, pues son obras para perdurar . Y la costa necesita un plan de regeneración integral, con reparación de cuanto hemos dejado mal por negligencia o complacencia, de protección de terrenos con valor natural, preservando las manchas de árboles que milagrosamente persisten y buscando un nuevo paradigma constructivo menos dañoso, y menos consumista de suelo. Más basado en los servicios, los equipamientos culturales, de ocio y deportivos, la calidad de oferta y menos en la vivienda residencial de baja calidad.

 Una ciudad a la medida de los ancianos, niños, minusválidos o mamás embarazadas.

 

 

 

EL ALCALDE GUAPO

Enfadado

 

En otra circunstancia me habría encantado la elección de Raúl Valerio, buen jugador de baloncesto y joven promesa de la política comarcal. En esta no. El PSOE se ha cubierto de gloria con su apoyo y él ha desperdiciado, con tan solo treinta años, una oportunidad inmejorable para dar un ejemplo a todos. Raúl, el alcalde guapo, debería haber dimitido desde el mismo momento que fue imputado, y su compañera también.

El argumento esgrimido, de que una imputación tiene más trascendencia mediática que importancia real, sólo demuestra dos cosas: ignorancia máxima sobre los fundamentos de la vida política en democracia o una cara dura de la que no le creí capaz. Una imputación, no es una ocurrencia de Aurelio Murcia, fundada o no, es producto de una investigación judicial de la que se deducen indicios delictivos y los jueces son extremadamente prudentes antes de tomar decisiones de tal calibre. Una imputación señala la posible vinculación con conductas irregulares y viene avalada por criterios jurídicos, al margen de la lucha partidista. Significa que se aprecian evidencias significativas desde un punto de vista legal.

En la ceremonia de proclamación también me ha llamado la atención la postura del grupo popular, que se ha mostrado conciliador. Si se han dejado la salud intentando apartar al mejor alcalde de la democracia y del mundo mundial por traspasar la línea de la legalidad, no entendemos que ahora ni siquiera afeen el atrevimiento de Inmaculada Martínez y Raúl, pues su situación, actual, no es mucho mejor ni más defendible que la de su mentor y ejemplo, el inabarcable Moya. Da a entender que contra el anterior edil, ahora enchironado, nada más que encono personal animaba la feroz oposición, pues de lo contrario habrían denunciado el nombramiento de un nuevo alcalde encausado por las mismas razones que su ex – jefe permanece a la sombra.

El PSOE ha desandado todo el camino de legitimidad que había avanzado al desvincularse y apartar de militancia a muchos de los señalados por la justicia, conducta que choca con la connivencia y apoyo que presta el PP valenciano a sus ediles y concejales sospechosos. A ambos lo único que les preocupa es el poder y la labor de ejemplaridad la toman a título de inventario. Ninguna credibilidad poseen en materia de corrupción.

La presencia de Marilene Albentosa ni me sorprende ni me importa, pero la de Bascuñana en representación del socialismo oriolano me fastidia, en mi modesta opinión se trata de uno de los mejores concejales del ayuntamiento, de los más honrados y cabales, luego esta aparición, siendo perito en leyes, no deja de resultar improcedente además de asaz inadecuada. Un error que le recordaran siempre desde el otro bando, y con razón.

Raúl, para que el baloncesto se pueda jugar mejor se inventó la zona, ahí no se puede permanecer más de tres segundos, es una infracción. En democracia existe otra zona que no se debe pisar ni un segundo para evitar la colusión de intereses: si la justicia dice que, ahora, insisto, eres sospechoso, aceptar el nombramiento y no dejar temporalmente el cargo, es violación del reglamento de juego; yo me atrevería a decir que equivale a una antideportiva y que es descalificante.

El profesor Asencio nos ha ilustrado sobre las implicaciones que esto trae, no resulta de recibo que un imputado pueda acceder al cargo por el que se sustancian las razones de tal imputación con el poder de manipulación, ocultación y reincidencia que supone.

Raúl, además del alcalde guapo, me gustaría que fueras el político ejemplar, dimite hasta que se resuelva, espero y estoy convencido que a favor tuyo, y luego, si es así, preséntate lleno de legitimidad y autoridad. Y si ya es tarde, entonces es que no merecía la pena. Aún estás a tiempo.

LA FAMILIA DE MIGUEL HERNÁNDEZ

Vergüenza

 

En estos días ha sonado como el trueno que sigue al rayo que no cesa la declaración de la familia de Miguel Hernández sobre su desvinculación con todo lo que venga del ayuntamiento de Orihuela y su deseo de que se abstengan de utilizar ilegítimamente el nombre del poeta, sobre el que, parece, tienen todos los derechos. La respuesta ciudadana ha sido muy inferior a la que hemos visto ante un hecho tan intrascendente como la elección de compromisarios del PP. Lo poco oído o leído se ha limitado a escurrir el bulto por parte del equipo de gobierno por un lado, y los consabidos comentarios patrioteros, al estilo Carod Rovira, denigrando a la familia aduciendo que el poeta es oriolano, cuando esto no tiene la menor trascendencia a tenor de nuestro comportamiento público e institucional, y la tibieza mostrada ante el centenario que se avecina. Ser de Orihuela no nos concede legitimidad alguna pues su obra es patrimonio de la humanidad, salvo que nos esforcemos en hacernos acreedores a su legado. Y no lo estamos haciendo.

Las voces más destempladas acusan a Lucía Izquierdo y su familia de avaras, enemigas de nuestro pueblo y de haber actuado siempre en contra de la ciudad que le vio nacer. Yo voy a recordar algunas cosas sucedidas tras la concesión del premio a don José Hierro, poeta dilecto de nuestro anterior presidente, el señor Aznar, consecuencia de una polémica similar, la misma de siempre, y en la que intervino personalmente. Esto que voy a rememorar lo publiqué en su día gracias al periódico Información y parece oportuno refrescar algunos párrafos.

En aquella época también mancillábamos a Lucía y familia por peseteros y quisquillosos, sin embargo el entonces presidente del gobierno quiso comer con ella y saber el estado de cosas, por ello yo le decía en un artículo titulado “Carta abierta al presidente” lo siguiente:... Sé que atendió con delicada curiosidad a su nuera y que promovió a instancia de ella la construcción de la futura sede en nuestra ciudad. Sé que se comprometió a venir para inaugurarla y que hizo de ello una cuestión casi personal. Sé que encomendó a Zaplana la tarea de que todo se gestionase con inmediatez y escrupuloso respeto. Sé que nada tiene que ver mi alcalde en tal logro y también sé de su dejadez permitiendo la degradación de las obras en un almacenaje indecente que obligó a los herederos a retirarlas a hurtadillas en evitación de mayores escándalos y por simple seguridad. O ya no recordamos como se almacenaron las obras legadas desinteresadamente por la familia, en el altillo del museo San Juan de Dios, sin proteger de la luz, ni de la humedad ni las ratas, lo que llevó a un deterioro lamentable del retrato que Buero Vallejo le hizo, la imagen más conocida de M. Hernández.

Cuando todos acusamos de pesetera y anti-oriolana  a Lucía deberíamos saber que fue ella quien se batió el cobre personalmente por lograr para nosotros lo que nosotros despreciamos, por ello continuaba recordándole al señor Aznar, a su pueblo y el mío la verdad de las cosas... La familia del poeta quiso que la sede estuviese en Orihuela y así se lo expuso; la familia quiso que el legado quedara en Orihuela y lo entregó, yo lo traje en diciembre del 97; la familia quiso que se relanzara la obra e influencia de su suegro y abuelo, pero poco o nada se ha hecho. Es su pueblo el más rácano en ayudas, el más descuidado en la conservación de su obra, el más mentiroso a la hora de asumir responsabilidades. Y a día de hoy también.

Le decía al presidente, para escarnio de nuestros gobernantes, en párrafos posteriores ... Sin embargo, nadie le puede regatear que defendió sola la innegociable ubicación del legado en la fundación de Orihuela cuando las autoridades autonómicas(del PP) pretendían llevarlo en penosas condiciones a la biblioteca de Valencia, estando presente el mismo alcalde que ahora le dice públicamente que sirve intereses extraños contrarios a la biografía del autor de la nana de la cebolla. ¡Cuánta miseria!. Y ahora más de lo mismo.¡Qué asco!

Pero insistiendo en lo de pesetera, avara y demás lindezas, recuerdo otra anécdota que refleja el nivel de utilización que las instituciones valencianas, con el ayuntamiento de Orihuela a la cabeza, han hecho de Miguel, de su obra y de su familia... Este señor, que ante su pueblo le representa a usted, no se privó de acudir como peregrino en la ruta hernandiana a su paso por la ciudad, aunque luego dejara sin cumplir el compromiso con Lucía de abonarle los gastos de la marcha que ella asumió ante la imprevisión de un ayuntamiento presto a la utilización de la figura, pero tardo a saldar los gastos que conlleva. Y se atreve a denigrar a quien se esfuerza, sin más razones que el respeto a la memoria de su suegro, por mantener lo mejor en la tierra ingrata que le vio nacer. Hasta pagar los compromisos nuestros ha llegado la familia para evitarnos el sonrojo y sólo se nos ocurre llamarles aprovechados.¿Pero de quién es la herencia? ¿Quién sistemáticamente incumple, engaña, difama y utiliza la figura del poeta?

No quiero entrar en otras cuestiones, pero es urgente que Mónica explique el estado real del desencuentro, que retire a la concejal de cultura del centenario, que busque un comisario competente que dé confianza a la familia y que nos pongamos a trabajar sin desmayo. Hemos mordido la mano que nos traía lo mejor que dio esta tierra, hemos escarnecido y despreciado a sus herederos, y encima nos ofendemos porque se han hartado. No tenemos remedio y no nos merecemos ni su perdón, aunque creo que aún es posible, porque han demostrado ser mejores que nosotros. Al menos que quienes nos representan. Por cierto, señor Camps, esto también pertenece a la nostra identitat y no le oímos ni respirar.

 

 

 

NOSOTROS TAMBIÉN NECESITAMOS UN CAMBIO

Indeciso

 

Desde hace semanas me llegan rumores sobre movimientos a favor de impulsar en la comarca el partido que encabeza Rosa Díez. Numerosas personas llevan tiempo mostrando su hastío por la política que protagonizan los dos partidos que cuentan en España, ambos enfrascados en un enfrentamiento estéril y enconado, pero ajenos al sentir de una gran mayoría que está dejando de interesarse por la política, lo cual es grave, o por ellos, lo que no es tan peligroso.

Tanto el PSOE como el PP han abdicado de su condición de partidos nacionales y se muestran igualmente insolidarios y contradictorios en las grandes cuestiones, otorgando un peso cada vez mayor a los barones regionales, a la vez que agilizan el vaciamiento del gobierno central, ayuno de competencias y presupuesto. Estos reyezuelos de taifas, con mayor o menor insistencia o radicalismo, apelan al leguaje vicitimista, al agravio permanente respecto de Madrid como ejemplo del mal, y nos abruman con discursos o polémicas indentitarias que sólo sirven para perturbar la vida, perder el tiempo y apartarse de las cosas que se deben hacer, además de gastar mucho dinero. Los dos principales partidos han caído en el aldeanismo rancio y resulta imposible saber qué proponen en materias capitales como la educación, la sanidad, el agua o la justicia. Y lo peor es que los ciudadanos no somos iguales ante la ley, pues, en contra del mandato constitucional, sistemáticamente nos discriminan por razones lingüísticas impidiendo la movilidad laboral y condenando a las universidades, al funcionariado o, incluso, el comercio a una mediocridad basada en el predominio de una lengua, falsamente llamada propia que se usa como arma arrojadiza y cedazo para separar el grano bueno (los nacionalistas y asimilados) del malo (quienes no vemos identidades, sino personas con derechos, o sea ciudadanos). La presión es cada vez más agobiante y tiene tintes totalitarios como la obligación de rotular en lengua vernácula, que siempre es la minoritaria, como si el castellano fuese de un invasor exterior.

Sin embargo no es simplemente este despego del día a día lo que aparta a la gente de los grandes partidos, también es la desfachatez con que han tomado los resortes del poder, constituidos en casta y asumiendo la política como empleo permanente, en lugar de cómo una etapa eventual de servicio público. Los partidos se han transformado en superestructuras que exigen ingentes dosis de dinero, imposible de lograr con las cuotas y aportaciones ordinarias. Como dice el profesor Alejandro Nieto, el sistema se basa en la corrupción, por ello de nada sirven las leyes, pues se hacen voluntariamente inaplicables y sin deseo de que sean eficaces. La regeneración que se suponía vendría de la mano del señor Aznar quedó en mera promesa rota

La política está plagada de malos políticos, o al menos de políticos que han desistido de su función para dedicarse a una suerte de bandolerismo de cuello blanco inaceptable. Este hartazgo, permitido por nosotros, los votantes, resulta menos digerible en tiempos de crisis y el desamparo que algunos tienen acosados por las inmersiones lingüísticas resulta más lacerante, pues veda el acceso a determinados puestos, fomenta la exclusión en según qué poblaciones y hurta nuestros impuestos para destinarlos a lamentables políticas de normalización, mientras la educación se imparte en barracones o se derrocha en unas televisiones autonómicas que, lejos de su valor social y cultural, son un calco de las privadas, un monumento a la zafiedad y un instrumento de sectarismo vergonzante.

Con un Zapatero en busca de sillón en los foros internacionales y un Rajoy en franca decadencia, son los líderes regionales quienes dictan la agenda, convertida esta en un pozo de reclamaciones insolidarias, caprichosas, cuando no dementes. Cada vez más se nos hace evidente la necesidad de un partido nacional sensato, moderado, socialmente progresista y liberal respecto a su concepción del Estado, que evite los pactos bajo amenaza de los nacionalistas y atenúe las ansias “estatales” de los gobiernos autonómicos. España es un gran país y se merece volver a tener esperanza y debe recuperar la confianza en su sistema, quizá por ello muchos empiezan a mirar hacia otro lado, ¿Será Rosa Díez el motor de ese cambio? Hace falta alguien que nos diga como Obama, ¡Sí, podemos!

GORRONEARTE

Indeciso

 

No oculto que el no haber sido invitado lastre mis palabras, pero no por ello voy a dejar de expresar mi opinión. Al igual que defendí que la cena del inicio de actos del centenario Hernandiano no podía hacerse sino como se hizo, lo que disgustó a la leal oposición, ahora he de darles la razón y reconocer que las comidas de Saborearte eran un dispendio injustificado, inútil y exclusivo para el autobombo del PP gobernante.

Se supone que el objetivo no era pagarle a tres destacados cocineros una pasta para su lucimiento personal, sino buscar un atractivo más que mejorase la oferta de servicios de Orihuela de modo que atraigamos más visitas. Pues no sé de nadie que vaya a venir porque aquí un día estuviese un chef reputado, así sin más, ni que ningún operador se vaya a molestar en organizar viajes por la sencilla razón de que muchos alcaldes de la comarca se pegaran un homenaje a costa de los impuestos de los oriolanos.

Si efectivamente había un proyecto, este debía enmarcarse dentro de unas fechas significativas, usando un pretexto válido y simbólico. Nada de eso he percibido, por pura torpeza o por mala comunicación; en el segundo caso error grave que malbarata el objetivo.

Si es la repostería donde tenemos la singularidad y la Semana Santa cuando aflora su máximo esplendor, a qué hacerlo en un octubre deslucido y en plena crisis. Mejor documentar la figura del patiser  , o pastelero municipal, y preparar unas jornadas como aperitivo, nunca mejor dicho, que publiciten nuestras tradiciones y las fusionen, palabra clave en gastronomía, con las tendencias más modernas alrededor de un congreso o de un proyecto coherente con los fines turísticos y comerciales, que seguro son los que animan el origen de esta francachela. Esa figura, igual que el síndico, puede ser endulzada como premio o distinción a recaer en preeminentes figuras del arte de cocinar y lograr así unas jornadas gastronómicas de calidad, de carácter internacional, como queremos que sea nuestra semana de pasión. Todo volcado a conseguir una gran difusión nacional e internacional, que sirva para exportar a las grandes ferias turísticas como reclamo y dotado de un sentido del que ahora carece. Tal y como ha sido concebida, parece un capricho.

No menos grave parece el hecho de contar con una especialidad en enología y que la presencia de la universidad haya pasado inadvertida, en lugar de haber buscado un escenario para ponerla en valor, como gustan decir, y de promover la dimensión científica, empresarial y económica que esta modalidad puede tener para nuestra comarca. O yo no me entero o en lo realizado, de esto, poco se ha tratado. Más parecía un cursillo elitista para privilegiados o afines a las mamandurrias del poder de modo que puedan comentar en las mesas la bondad de los caldos con soltura y cosmopolitismo propio de gentes leídas y viajadas. Supongo que ningún concejal echará gaseosa al vino caro después de contar con los consejos de la mejor nariz de España, aunque sea por no estropear el retrogusto a frutas del bosque con aromas de vainilla y ese toque final a maderas exóticas. Sin olvidarme de los taninos, esa banda que unas veces ahorma el sabor y otras lo jeringa.

Es una lástima que una idea potencialmente valiosa, apoyada por personas conocedoras del asunto pase sin pena ni gloria y vuelva a dejar la ciudad sin referentes que eviten esa fuga de millones que deja de ingresar el comercio local según reconocen desde el ayuntamiento. Improvisación, activismo descabezado, descoordinación y pocos escrúpulos a la hora de gastar el dinero, en definitiva, una mala gestión.

Orihuela es la ciudad que más sufre la fuga de compradores, según publicidad institucional del consistorio, ¿es casual o la política del gobierno del PP, que está desde el 86 tiene algo que ver? Una ciudad sucia, mal urbanizada, con el centro histórico degradado, con la costa sin luz o con fecales inundando las calles, mal comunicada, con ajardinamientos deficientes, pésimamente señalizada, conocida por los casos de corrupción permanentes y enfrentada a la familia del poeta a un año del centenario del que nada sabemos. ¡ Cuántas oportunidades perdidas!

 

 

VERDADES Y MENTIRAS DE MEDINA

Vergüenza

 

El ex – alcalde tiene razón en algunas cosas y en otras no. Tiene razón en que a él se le condenó cuando se produjo la segunda denuncia, quizá porque el ambiente de corrupción que se respiraba en el ayuntamiento invitaba a ello , esa era la impresión ciudadana y del propio partido popular. Por eso la justicia tiene una responsabilidad enorme cuando dilata casos de tanta trascendencia pública, pues permite que el posible culpable siga delinquiendo y tapando pruebas, como ocurre con demasiados alcaldes y concejales, o, peor aún, favorece la condena popular de quien, a lo mejor, no es culpable.

Tiene razón en que sí se ha investigado, pero no en que se haya hecho adecuadamente. Se ha ido por la línea política marcada por García Ortuño con el aparente beneplácito y la ayuda de algunos miembros del PP, como se intuye por el comportamiento del inefable ex – concejal y las consecuencias posteriores. Pero en fin, esto es la fontanería política, o mejor dicho, las alcantarillas que llevan al poder o las prebendas. Quizá hubiese sido más sensato dirigir la instrucción a partir de un documento que presenté mediante registro, dirigido al señor alcalde, informándole de que se estaban realizando reformas que superaban lo permitido por la ley de contratos del Estado, que no se encontraban suficientemente justificadas, que no se seguían los procedimientos correctos y que ello pudiera derivar en sobrecostes lesivos para el municipio y en irregularidades administrativas o penales, como la prevaricación. Esto es más aburrido que especular con que si los excesos presupuestados fueron a parar a Zaplana o a bolsillos particulares, pero se ajusta más al funcionamiento legal y administrativo.

Tiene razón Medina en que es llamativo que el anterior interventor declare como testigo en lugar de imputado. Es cierto, cualquier irregularidad tuvo que ser avalada por este y por el secretario, de cuyo historial mejor no hablar. No tiene razón cuando dice que tras el archivo de la denuncia presentada por Centro Liberal, de la que no formé parte ni sé bien cuándo se presentó pues ya me había ido por razones que luego conoció toda España en boca de sus protagonistas, se reabre el caso sin que haya nada nuevo. ¿ Cómo que no? ¿Que el interventor, responsable de parte del proceso, declare públicamente que todo se hizo de modo irregular no supone un hecho nuevo y relevante? ¿Qué en un caso archivado por falta de pruebas alguien se declare partícipe y aporte pruebas y explique el procedimiento, no añade nada?¿Qué más razones que una confesión de parte?

Tiene razón José Manuel en que el informe del titulado medio aportado por Ortuño pueda ser chapucero, pero no en que sea fiable el suyo, pues no es imparcial. La Justicia no ha investigado debidamente la justificación de sobrecostes, que a todo Orihuela alarmó aunque ya estemos aburridos de esto, reconoce en su archivo la posibilidad de irregularidades administrativas, pero se tapa los ojos ante estas escudándose en la endeblez de las pruebas que sugieren enriquecimientos penales. No es eso lo primero, eso es espectáculo político, antes hay que ver si se ha cometido irregularidad, si esta es casual o premeditada, puntual o continua y sí las cifras sugieren o no aprovechamientos ilícitos, y en ese caso perseguirlos.

En fin, para concluir, el proyecto originario no se parece en nada al final, los cambios superan en mucho lo permitido por la ley, las decisiones se tomaron conscientemente de que ello era así, se saltaron todos los controles con la ayuda de los técnicos municipales, según desveló uno de ellos, y el resultado fue escandalosamente caro. No sé, ustedes juzguen. Orihuela está a la cabeza de municipios opacos y hostiles, triste liderazgo propio de consistorios corruptos o sospechosos de serlo; lo mejor, por tanto, es dar carpetazo.

EL URBANISMO DE TORREVIEJA

Guiño

 

Se ha comentado con escándalo la modificación tipológica que propone el alcalde de Torrevieja, cuando a mi me parece simplemente que llega tarde. Cualquiera que visite la ciudad verá que está muy desaprovechada y que han dejado pasar los mejores años para promover un urbanismo lucrativo para todos, no solo para el promotor, a la vez que sostenible y adecuado para la creación de empleo estable. La apuesta por la construcción horizontal, de baja calidad en muchos casos, ha conducido a una ocupación masiva del espacio y a un turismo de reducido poder adquisitivo. Hasta ahora todo bien, pero el colapso del modelo es evidente.

No olvido el descuido en equipamientos y servicios, aunque eso parece un mal endémico. La vaca no das más leche porque no hay pasto donde alimentarla, por eso hay que empezar a construir hacia arriba. Bueno, y qué.

El modelo Benidorm se ha demostrado mucho mejor que el que tenemos por aquí, y su mayor densidad, la apuesta por los servicios y la rotación genera, son estudios de la universidad, hasta ocho veces más empleo que el de la Vega Baja.

Desde mi punto de vista el problema es que se usa un instrumento tramposo, inadecuado e insuficiente. No es una modificación lo que precisa la salinera urbe, sino un nuevo plan general, consensuado si es posible, donde la apuesta por la edificabilidad vertical se complemente con una reordenación de servicios básicos, vías de comunicación, jardines, infraestructuras vecinales y, como se ha realizado en otros lugares similares, un plan de esponjamiento que ponga en valor la primera línea de playa, los límites de las salinas y lagunas y comience a eliminar edificaciones perniciosas, feas y poco rentables. Ya sé que no es fácil lograr tirar una casa, pero esa es la función del político, ofrecer alternativas que convenzan a los propietarios, dar incentivos que animen a seguir el proyecto explicando las ventajas generales que se pueden obtener. Quizá la situación de crisis pueda otorgar un tiempo para la reflexión y la tranquilidad necesaria para desarrollar la pedagogía que estas grades transformaciones exigen. Estamos hablando de cambiar la ciudad, de apostar por un modelo diametralmente opuesto al actual, que en absoluto comparto.

Si el equipo de gobierno cree en la bondad de la edificación en altura debe abandonar las modificaciones del plan general, que conllevan un grado de arbitrariedad y oportunismo evidente, y apostar fuerte por un nuevo paradigma con datos socio – económicos rigurosos que ilusionen a la gente y que sirvan para revitalizar la economía local. Un nuevo documento urbanístico sitúa a todo el mundo en las mismas condiciones, lo otro huele a improvisación o apañijo, que es peor. No sé a ustedes, pero a mí me gusta más la primera línea de Miami, que la de Torrevieja. Tienen mayoría absoluta, la oposición está dividida, pueden hacer lo que quieran y hacerlo bien y con el visto bueno de sus ciudadanos. Yo apuesto por darle la vuelta, si es posible, claro.

EDUCACIÓN PARA LA CACOFONÍA

Vergüenza

 

El presidente Camps tuvo una ocurrencia para desacreditar el intento del gobierno de implantar Educación para la Ciudadanía. Desde el poder que le daba la Comunidad Valenciana dispuso que esta asignatura, aborrecida por la derecha ante el riesgo previsible de adoctrinamiento, se diese en inglés. Una idea graciosa que le ha llevado a una deriva que está colapsando el sistema educativo valenciano y que se percibe como una frivolidad partidista que afecta a la calidad de enseñanza y al funcionamiento de los institutos.

El otro día en el claustro se nos informó de que la asignatura la impartirán los profesores de inglés asesorados por los de filosofía, que habrán de estar presentes en la clase, en una reedición del clásico de Tip y Coll sobre cómo llenar un vaso de agua. Una lección por colleras como los rejoneadores.

Tuvimos que votar si el examen se haría en valenciano, español o inglés, y claro la pregunta era inevitable, ¿si contestan en valenciano, quién corrige?, el de valenciano por supuesto, salvo que los otros tengan la competencia lingüística suficiente, pero lo que no sabemos es si este tiene los conocimientos adecuados. Esto supone que un tercer profesor debe sumarse a la feria, salvo que lo hagan en  inglés, que le correspondería al profesor del área, el cual deberá traducir al de filosofía para objetivar la nota, pues su conocimiento es menor que el del asesor y entre ambos tienen que filtrar las deficiencias atribuibles a la impericia en la lengua de Oscar Wilde de las imputables a la falta de conocimientos. Si por el contrario se opta por el castellano, escaso interés tiene darla en inglés, aunque nos asaltaba la duda de si los alumnos van a entender una clase en esa lengua, o  si por el contrario precisarán de aclaraciones y traducciones al español, que desconocemos de qué modo y en qué casos se harán, pues el profe de inglés, escasamente perito en la materia, puede cometer errores de bulto que pasarán desapercibidos para los profesores ayudantes de filosofía, salvo que sepan la lengua extranjera, en cuyo caso por qué tiene que darla el de inglés. Si los alumnos, como parece natural, no reclaman traducción al castellano o valenciano, puesto que les trae al pairo, cómo sabe el asesor lo que se dice. Una solución es que lo explique el docente en ambas lenguas, pero si la mayoría no domina la de allende nuestras fronteras seguro que desconecta en la parte donde tiene dificultad y esperará, en el mejor de los casos, a que llegue el turno en su lengua materna, eso si no se dedica a alborotar ante tanta desvergüenza y despilfarro.

No acabaron ahí nuestras tribulaciones, y si el alumno ha elegido como primer idioma el francés, ¿ debe sumarse un cuarto profesor a atender la diversidad?. Eso sin contar a los que no saben ninguna de las enumeradas porque vienen de países, como dirían los de Gomaespuma, muy extranjeros. En fin un panorama absurdo en donde se demuestra la desfachatez con que se está tratando el asunto y la poca valoración que merece la labor docente. El fracaso escolar no es por casualidad. La mayoría nos abstuvimos como muestra de nuestro rechazo a participar en este enredo, que con su pan se los coman los que nos utilizan como títeres de sus cuitas políticas. A todo esto hemos de sufrir la amenaza de las visitas por sorpresa de los inspectores, convertidos en comisarios políticos. Una norma ridícula y contraria al sentido común debe ser respondida con la insumisión, una ley injusta no debe ser cumplida señor Font de Mora.

Por otra parte se nos olvida que EpC es una materia impuesta en casi todos los países europeos y que algunos como Inglaterra han seguido un proceso impecable dirigido por un comité de expertos presidido por Bernard Crick, tan afecto a Zapatero, algo que no ha ocurrido aquí donde el PSOE ha pecado de improvisación, sectarismo, arbitrariedad y ausencia casi absoluta de documentación, como denunciaba el profesor Laporta, poco dudoso de afinidades peperiles. Esta asignatura fue desarrollada por la Unión Europea en el Informe Euridice “como medio de hacer frente a los desafíos del siglo XXI”.

Déjense de mandangas, retiren la asignatura, busquen el acuerdo, imiten el modelo inglés de implantación, atiendan las recomendaciones europeas, implementen medios, formen al profesorado, aporten recursos y luego a dar la maldita materia, que hoy, tal y como la plantea el gobierno de España, no es más que Formación del Espíritu Nacional versión zocata. Y los alumnos y sus maestros acorralados por los hunos y los hotros, que diría Unamuno.