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miguelangelrobles

RICITOS DE ORO

RICITOS DE ORO

 

Deambulaba sola por la plaza del pueblo, su hermana jugaba al lado con unos niños, sus padres en el bar. En ningún momento salieron a ver como estaban, no les preocupaba que un coche pudiese pillarlas o que se hicieran daño o tuviesen frío o que la  más pequeña necesitase pañales limpios. La escena no era nueve en el pueblo y los vecinos estaban acostumbrados a vigilar a los niños con un gesto de fastidio, hartos de asumir una responsabilidad que no les corresponde y resignados a la fatalidad de que cualquier día les sucediera algo terrible: un atropello, un secuestro. No sé, lo que a cualquier padre le preocupa, no en vano las niñas son una monería y una tentación para cualquier sádico o para una pareja desesperada ansiosa de tener un hijo que no llega. Esta última posibilidad, quizá, la mejor que les podía suceder.

Ese día habían venido unos forasteros, contemplaban con estupor a ricitos de oro, un calco de Leonor, la hija del príncipe de Asturias. Rubia, despierta, jovial, preciosa. Un cromo de niña, el tesoro de cualquier casa normal, pero la suya no es una casa normal.

Uno de los forasteros se puso a jugar con la niña, la tarde primaveral empezaba a enfriarse y ricitos reía confiada. Tras un rato de deliciosas carcajadas tropezó y se lastimó, para consolarla el hombre que correteaba con ella la cogió en sus brazos, al poco dejó de llorar y sintió que pesaba cada vez un poco más. Recostaba su cabecita en el hombro sorprendido del hombre y de repente sus amigos le mostraron cómo la niña metía las gordezuelas manecitas entre la chaqueta. Tenía frió y le dolían los dedos, su cabecita completamente abandonada al calor del desconocido buscaba refugio de la ya gélida tarde y del corazón helado de sus padres. Se durmió en los brazos protectores y el desconocido comentó, pesaroso y enternecido, que se había hecho caca. Durante todo ese tiempo ninguno de sus padres asomó para ver si se encontraban bien, en el bar tenían lo que querían.

El forastero sintió que esa niña era más suya que de aquellos desalmados y pugnaba por llevarla a casa, con sus otros hijos, un deseo que sabía muerto y que le dejó un sabor amargo en esa tarde de domingo que tan bien había empezado. ¿ Se preguntaba cuál era mayor delito, dejarla otra vez en la plaza expuesta al frío y a los coches y a unos padres irresponsables, o llevarla a casa y hacerla hija suya, así sin más condiciones que el amor que ya sentía por ella? Se decía en su interior que en ocasiones actuar correctamente era un pecado. Finalmente, uno de los amigos separó a ricitos de oro de los brazos que le servían de eventual refugio; pataleó y lloró al sentir que la arrancaban de aquel extraño que le brindaba el calor que le niegan en casa. Se quedó con su bella hermana, tan sola como ella, con los pañales sucios y los dedos ateridos. El forastero se alejaba herido en el alma, reprochándose su falta de valor y lamentando unas leyes que priman un hecho biológico sobre un sentimiento sincero.

No necesitaba más hijos, estaba feliz con los suyos, hermosos y sanos, pero le parecía injusto que ricitos de oro no tuviese la misma suerte. Durante varios días la niña, la preciosa niña que había tenido en sus brazos, le dejó una herida en el pecho protector y cobarde que no se rebeló contra las normas de los hombres, que no resistió la profunda injusticia que significaba devolver la niña a su mundo sin calor ni caricias, a unos padres sin interés por ella ni por su hermana, a una vida desvalida y helada.

Aun se pregunta si no sería posible que las instituciones actuasen de oficio en esos casos, si no sería factible acogerlos en familias bien estructuradas hasta que unos padres de adopción los demandaran, o bien se quedasen definitivamente, si así lo decidían,  con los padres de acogida. ¿Qué peligro mayor habría? El forastero siempre decía que ser padres no tiene nada que ver con engendrar hijos, que sólo se era si uno actuaba como tal, que la fuerza de la sangre es un mito y que solo cuenta el cariño que día a día de da, el cuidado que se procura y el esfuerzo por asegurar la felicidad de los pequeños. Lo decía él, que tenía tres hijos naturales, y lo decía así porque lo creía de veras. Pero ricitos de oro se quedó en la plaza y él no pudo bañarla ese día, ni darle el biberón, ni acostarse con ella hasta que se durmiese, ni velarla por la noche, ni besarla por la mañana. Y lloró a solas y ya no puede escribir más.

 

 

ORIHUELA ES UN PUEBLUCHO.

ORIHUELA ES UN PUEBLUCHO.



El pasado jueves José Antonio Muñoz Grao le puso el cascabel al gato de la fundación Miguel Hernández, para ello tuvo que contar con la valiente, emotiva y sincera intervención de Lucía Izquierdo, la nuera del poeta, le pese a quien le pese.
La entrevista es un documento de valor incalculable, en ella, sin rencor ni ensañamiento, Lucía desenmascara a todos los tramposos que han intentado evitar que el legado del universal poeta llegue a su ciudad. La mayoría de los culpables son de Orihuela.
Lucía, entre otras muchas cosas, contó con implacable memoria y dulce habla como llamó al ayuntamiento de Orihuela y le ofreció más del 60% de la herencia a principios de los noventa; todo aquello que no estaba publicado, lo inédito, lo más valioso. Hasta su casa fueron miembros del consistorio acompañados de representantes de instituciones financieras que, asombrados ante lo que se les daba ..., no volvieron a molestarse más por el asunto. Era alcalde Cartagena.
Nos recordó que la fundación se iba a constituir sin Orihuela, por desidia de sus gobernantes, y que, con todas las administraciones socialistas ya de acuerdo, ella puso como condición que solo si declaraba por escrito no querer pertenecer a la misma aceptaría su funcionamiento sin el municipio natal de Miguel. Y logró forzarnos, a pesar de los gobernantes, a entrar en ella, aunque fuese para estorbar.
Volvió a demostrar con pelos y señales como para darle vida a la misma tuvo que intervenir personalmente Aznar a petición de ella, que tanto desprecia a nuestro pueblo, según algunos. Que este instó a Zaplana a hacerla realidad en Orihuela porque Lucía entendía que ese sería el deseo del cabrero universal, y cómo aquel, a través del conseller Tarancón, intentó, ante la dejadez del alcalde Medina, llevarla a Valencia, puesto que, al fin y al cabo, Orihuela es un pueblucho según palabras de tan ínclito consejero.
Cada trozo de la entrevista era un desgarro, una demostración del desprecio de las autoridades políticas por la obra hernandiana y de la pasividad despectiva del pueblo, a quien, en su gran mayoría, esto ni le va ni le viene. Ella disculpó a la gente, yo no; ni una milésima parte de la energía empleada para salvar al equipo de fútbol se ha puesto en conservar un legado universal.
Uno de los jirones más conmovedores fue cuando relató que el gobierno valenciano de Eduardo, al ver que no podía llevarse el legado Hernandiano a la capital, bloqueó toda actividad de la incipiente fundación y que Orihuela en lugar de tomar el toro por los cuernos, secundó tan mezquina decisión. Ella tuvo que costear gastos de la Senda del Poeta o del premio literario. Nuestros dirigentes, siempre atentos a su crecimiento político, apostaron por dinamitar aquello que otros soñaban tener. De cuando dejamos los cuadros cedidos en un altillo del museo San Juan de Dios a la intemperie para que se pudrieran, entre ellos el retrato que le hizo Buero Vallejo, no quiero ni hablar por pura vergüenza y en su día denuncié tan criminal comportamiento.
El último capítulo de esta historia de despropósitos contra los herederos se cuajó en la famosa fiesta de inicio del centenario. En aquella ceremonia se firmó un protocolo que obligaba a las autoridades a trabajar de acuerdo con los legítimos propietarios de la herencia, y con expresa autorización de los mismos. En el mismo acto se presentó un logotipo que infringía los acuerdos firmados y que se saltaba los pasos administrativos mínimos, una adjudicación a los colegas de espaldas a la familia en lugar de un concurso. Ahora ni para consumo local vale, pero qué más da, paga el pueblo. Orihuela no puede usar el nombre del poeta porque no cumple lo que firma y porque setenta años más tarde sus autoridades siguen viendo a su familia como sospechosa.
El alcalde de Elche, atento solo a los réditos políticos ha ofendido a la familia al llamar al ayuntamiento de Orihuela para coordinar los actos del Centenario como si los acuerdos con la familia no contasen. Sin los herederos el nombre de Miguel Hernández no puede usarse. Mónica se equivoca gravemente si sigue esa ruta. En abril vence el compromiso con Elche sobre la custodia de parte del legado; Lucía ofreció por tres veces a Orihuela la posibilidad de recibirlo, pero se deben dar unas mínimas garantías. Nuestra alcaldesa debería hablar ya con la familia, comprometerse en acuerdo plenario a cumplir las condiciones estipuladas y buscar una persona capaz, de consenso, para gestionar el centenario, o hacerlo ella misma. Lo siento, pero la actual concejal de cultura solo asegura enfrentamientos. Es la última oportunidad, en abril vence el plazo. ¿Aprovecharemos esta postrera ocasión o vencerá el sectarismo?




Bien por el mercado medieval

Bien por el mercado medieval

Sonrisa

Son muchas las ocasiones que escribo para criticar al equipo de gobierno, y lo lamento. Hoy tengo una buena excusa para dar mi enhorabuena a todos, sin excepción. La ciudad ha vivido unos días de abigarrado ajetreo y las gentes de las partidas rurales, pueblos vecinos y la costa han tenido la oportunidad de solazarse en una actividad que sólo Orihuela puede brindar en toda su magnitud, pues además de la potencia como cabecera comarcal, algo que Torrevieja le discute ya, tiene un casco histórico ni de lejos comparable. Y lo hemos gozado y nos hemos sentido orgullosos. Lástima que no tengamos las condiciones para que a la gente le apetezca venir más el resto del año. Nuestra asignatura pendiente.

Al hilo de esta grata noticia, se me ocurren varias reflexiones, algunas de ellas ya comentadas en diversos artículos:

1º- ¿Por qué no hacer coincidir el medio año festero, que muchas veces queda desaborío para los que no participamos directamente, y el mercado medieval, ya fijo en nuestro calendario?. Además, la introducción de la figura de la Armengola, con el pregón, le confiere unidad de acto y, al fin y al cabo, las fiestas de moros y cristianos corresponden a nuestra edad media. Mayor coherencia imposible. Esto mismo se lo comenté a un festero de pro, como es Domingo, mientras imaginaba a las comparsas en medio de esa multitud desfilando entre herreros, mercaderes, bailarinas, tragafuegos, bufones y cómicos.

2º- ¿Qué razón manejan desde el gobierno para no acceder a los consejos del Consell Valenciá de Cultura que nos exhorta a ampliar la protección y catalogación del casco histórico?. Hemos visto que las calles conservan la urdimbre medieval y barroca, que extender el mercado le ha dado magnificencia, añadido atractivo y que en absoluto los nuevos entornos han parecido postizos. Si amamos la ciudad debemos ahormarla a lo que fue y debe ser, dejemos ya el urbanismo desarrollista y recuperemos la urbe antigua transformándola en una ciudad del siglo XXI con todas sus señas de identidad, que conviva sin ruptura con la nueva que se inicia en la margen derecha básicamente.

3º- ¿Por qué no repensar nuestro calendario de actividades, festejos y eventos de manera que les demos significado y dejen de ser simples ocurrencias? Tenemos múltiples razones históricas, culturales y tradicionales para establecer un hilo conductor. Varias fechas de neto contenido cultural deben ligarse a la figura de Miguel Hernández, a su nacimiento y muerte; el mercado medieval y el medio año festero han de ir juntos potenciando el papel de la Armengola, que con una figura nueva o alternando años podía recaer ocasionalmente en mujeres destacadas más allá de la fiesta en sí, aunque no sean de Orihuela, al modo como se hace con el síndico, pero evitando la politización y dando aire cosmopolita a la figura; la feria y fiestas milenaria es una oportunidad especial para unirla a la desangelada patrona y preparar un regreso de vacaciones repleto de acontecimientos festivos, culturales y artísticos, de modo que nuestra patrona sea motivo de orgullo, tanto si somos creyentes como si no. Todo ello supondría tener un proyecto, unificar esfuerzos y aumentaría las ocasiones en las que merece la pena venir a esta ciudad que se dice de servicios, sin olvidar la Semana Santa, cuyo valor no voy a descubrir ahora. Saborearte, con un marcado carácter de repostería conventual puede ser un atractivo más dentro de la semana de pasión y, como antesala o alrededor del mercado medieval, recuperar la semana gastronómica que tan bien llevaba el padre de la actual alcaldesa, con platos tan épicamente sonoros como el hartabellacos, los “cucurrones” (nuestro cuscus particular) y otras delicias que tenemos medio olvidadas. Prácticamente llenamos todo el calendario y dejamos un hueco en verano para las partidas rurales y la costa, donde hemos de ser imaginativos, originales y, por qué no , glamorosos.

FONDOS DE EMPLEO LOCAL Y PARO

FONDOS DE EMPLEO LOCAL Y PARO

Sorprendido

 

En general los ayuntamientos han recibido como agua de mayo los ocho mil millones de euros destinados por el gobierno socialista a infraestructuras municipales que sirvan para mitigar el gran problema de España en este momento: el paro. A él se han sumado algunas autonomías, como la valenciana, con suplementos nada desdeñables, aunque el síndico de cuentas haya reclamado la financiación de los mismos, pues parece que carecen de partida presupuestaria.

Como una voz se insiste desde los ayuntamientos, sea gobierno u oposición, en vigilar que se cumplan las condiciones de rescatar gente del paro y se busca, en lo posible, que se premie a quienes acrediten tal condición como si eso supusiese un mejor instrumento contra el desempleo. ¿Pero es así?

En absoluto, de hecho me parece un error. Primar a empresas con expedientes de regulación de empleo y al obrero en las colas del INEM resulta discriminatorio, ineficaz y demagógico. Como lo es la permanente cantinela sobre los proyectos que mayor mano de obra demanden. ¿ Y por qué?

Porque tanto vale, si no más, conservar un puesto vivo como recuperar uno perdido. Estamos hablando de personas que van a tener o no trabajo.

Porque las empresas que mantienen sus trabajadores, seguramente, lo han hecho por ser más eficientes, por haber capitalizado mejor su rendimientos, por ser mejores en definitiva. Las crisis tienen una función de purga importante aunque dolorosa.

Porque evitamos la picaresca de echar a los trabajadores antes del concurso para recuperarlos después, lo que solo garantiza fraude, gastos y excluye a los empresarios honestos.

Porque muchas empresas que sobreviven tras la debacle están al límite, presionados por la falta de crédito, y precisan de estas obras para consolidarse, pudiendo perder las oportunidades justamente ganadas en manos de unas condiciones que favorecen a los pícaros o ineficaces. Los contratos deben llevárselos las empresas capaces, tengan o no gente que sacar del paro o estén pendientes de concursos de acreedores.

Casi más demagógico y antieconómico resulta el segundo presupuesto: que los proyectos aprobados se dirijan a obras consumidoras de mucha mano obra. Esto solo conduce a plantear ofertas de bajo valor añadido y algo así como talleres de inserción laboral que priman el consumo de mano extensiva, o sea, la baja tecnificación, la menor calidad, la nula cualificación y la trampa; dejando fuera de mercado obras de verdadero interés, despilfarrando el dinero en proyectos ridículos y apartando a las compañías capaces de dar calidad. Si construimos como se hicieron las pirámides acabamos con el paro, pero no creo que sea el objetivo. Además nuestra salida está en buscar la excelencia, el valor añadido y el diseño innovador, incompatible con estos presupuestos. ¿ Por qué la obra pública debe ser ineficaz, ineficiente y despilfarradora?

Reconozco la buena voluntad, pero este dinero sale de cada uno de nosotros, es dinero que se detrae de otros menesteres, que se nos hurta en beneficio de todos, luego debemos tener un criterio claro sobre su utilidad. Las partidas aprobadas deben lograr la eficiencia, acudir a las empresas competitivas y dejar servicios necesarios sobre los que cimentar la escalada que seguirá a la crisis, para que lo hagamos sobre suelo firme.

Más que la demagogia de sacar gente de las listas de desempleo, los ayuntamientos deben ser diligentes en el pago de las deudas con las empresas, que ahora especialmente están hundiendo a muchos pequeños y no tan pequeños emprendedores. Esto seguro que lo agradecen de verdad los interesados. Y sin entrar al detalle, algunos proyectos presentados en esta comarca han salido a nivel nacional como ejemplo de improvisación y apuesta ridícula sobre la que emplear los dineros de todos, como dedicarlos a construir unas pistas de petanca. ¿ No había nada mejor que hacer?

Cómo pude ser que tengan el mismo discurso todos los partidos, salvo la loa al afín o la suspicacia por provenir del contrario. Estamos hablando de una idea de la economía que puede o no justificar el estar en uno u otro lado del espectro político. Pensamiento único, pensamiento débil, falta de pensamiento: Algo pasa con los partidos en España.

 

 

DE VUELTA CON MIGUEL

DE VUELTA CON MIGUEL

Vergüenza

 

De esperpento podemos calificar la presentación del centenario del poeta en Madrid. Olvidamos un logotipo, mostrado a bombo y platillo, que sirvió para escenificar la reconciliación con la familia y acto seguido, la concejala de cultura inicia una serie de actos y manifestaciones dirigidas a reabrir heridas, pisar derechos y postergar presencias.

Dos alcaldes del mismo apellido se disputan la medalla del sectarismo anti – Hernandiano: uno dijo que haría un homenaje al poeta cuando en Rusia le hiciesen otro a José Antonio; el otro, ya en democracia, mandó a sus concejales de cultura a poner palos en las ruedas de la fundación Miguel Hernández, al parecer con el beneplácito de su amigo y presidente de la Generalitat, aunque de signo contrario. Ahora rematamos la faena humillando a la familia y teniendo a cambio que renunciar al homenajeado, que no puede ni aparecer en los carteles víctima de la burricie, de un sentido del poder absolutista y de un desprecio por el pueblo, con el que se dijo contar y al que ahora se le hurta hasta los actos más emblemáticos. Casi a escondidas, para el propio autobombo y con mentiras vergonzantes se cambia en FITUR y nos enteramos de que ni sale Miguel, ni su nombre y ello adobado con un logo nada original, nada significativo y perfectamente inútil.

Mientras se gestaba este despropósito, la penúltima patada al más importante hombre que ha dado Orihuela, se humillaba a otro de los grandes, Bernardo Ruiz, denegándole una etapa de la vuelta ciclista a España que sirviese a los intereses promocionales del municipio y del centenario. Les parecía cara (120.000€), y entre tanto preparaban las maletas para irse a Madrid un montón de concejales, que no sabemos bien qué pintan allí, para pasarse unos días de lujo a costa del dinero de los oriolanos, en una cantidad nada despreciable, pues se pueden hacer dos etapas con lo que se van a gastar, y casi seguro otra con los flecos finales.

 Que se sepa bien, la mayoría no pinta nada allí, van a pasarlo bien, a comer de gorra y a tomar copas, sin importarles la crisis ni el paro ni los recortes presupuestarios. Pero cómo van a quedarse si aquí les obligan a pagar las mariscadas que se zampan para trepar por el partido y ganar congresos. Estos cortesanos de manga ancha y rostro pétreo, acusan a ZP de no hacer nada para evitar la crisis, y con toda la razón, pues ellos sí que toman medidas ejemplares manteniendo alto el consumo para que no baje la demanda y evitando así el retroceso de la economía, aunque sea sobre nuestras costillas y contra nuestra cartera, pero eso son menudencias técnicas.

En Madrid se han pasado media semana promocionando un municipio que no existe, que tiene abandonado todo lo que de ellos depende y que huele a venganza, cara dura e inoperancia. Si cuela pagamos las gambas del PP, si cuela les pisamos los derechos legales a la familia del poeta, si cuela le chafamos la vuelta para que se enteren de quien manda aquí y que lo que no se nos ocurra a nosotros no se hace y lo que se hace se hace como a nosotros nos de la gana. Y si cuelan, seguimos pagando facturas irregulares o manifiestamente improcedentes, de nuestros amigos claro, por mucho que protesten en intervención.

¡Vaya semanitas que llevan!

¿ALFONSO VEGARA, POR QUÉ NO?

¿ALFONSO VEGARA, POR QUÉ NO?

Sonrisa

 

La crisis actual es un buen momento para replantearse el modelo de desarrollo. La Vega Baja ha tenido un crecimiento espectacular gracias a la construcción, con un florecimiento de la industria auxiliar que ahora ve con desesperación como las listas de paro se disparan. Durante años las llamadas a la diversificación, a la innovación, a la formación humana, a la protección de los entornos con alto valor estratégico tuvieron mala acogida. De nada vale seguir con la construcción de escaso valor añadido, hemos de reconducir el paradigma de desarrollo, lo que supone repensar el territorio y sus potencialidades.

El perfil de nuestros políticos es bastante bajo en general, pero tenemos gente muy preparada que además es de aquí. Uno de los más cimeros es Alfonso Vegara, que durante unas jornadas, junto a un equipo excelente, explicó el proyecto Alicante – Elche – Santa Pola y las repercusiones que podía tener para la comarca y en especial para Orihuela. De eso hace casi veinte años y poco se tuvo en cuenta.

Alfonso Vegara, arquitecto, economista y sociólogo, y uno de los urbanistas de mayor prestigio en todo el mundo ha sido galardonado con el Premio Jaume I en la categoría de Urbanismo, Paisaje y Sostenibilidad, está considerado uno de los españoles más influyentes en los Estados Unidos de América, es miembro del Comité Internacional de la Fundación Eisenhower (por cierto, para fastidiar a Pedreño, que era mal visto por Zaplana, no fue ningún representante municipal a una cena en Alicante con tan selecto club y dejamos perder un proyecto con la ciudad de Bath que proponía la Universidad de Alicante. Esa es nuestra política de campanario.) y asesor para diferentes ciudades como Singapur, Dublín y Curitiba. Además lleva tiempo trabajando en un estudio para descubrir las excelencias de la provincia y su potencial de desarrollo, en dicho proyecto la Vega Baja puede tener y debe tener un lugar central. ¿ Pero lo vamos a tener?

Por qué hablo de él. Pues porque creo que teniendo el talento tan próximo no entiendo el olvido y que no nos aprovechemos al máximo. Nuestro territorio tiene ante si unos retos formidables: el deterioro de la huerta como economía y paisaje; la degradación urbana y la pérdida de una imagen propia; el agua que nos quitan y la que nos quieren cortar (trasvase Tajo – Segura, acuerdo PP y PSOE sobre su caducidad en el 2015); la degeneración de la línea costera, a lo que se suma un retroceso de la línea litoral brutal denunciado por Manuel Aldeguer, que puede dejarnos sin el principal atractivo turístico; la integración dentro de unos polos de desarrollo de los que podemos quedar excluidos ( el sistema Alicante – Elche y Murcia – Cartagena); la baja cualificación de nuestros trabajadores; la inmigración que se está quedando en paro; el nulo impacto de la universidad, el AVE...

Ante estos formidables problemas, con todos los respetos, la mayoría de los asesores de Mónica tendrían dificultades para entender de qué se trata y por lo que veo el resto de municipios lo mismo. ¿Sería mucho pedir que destinásemos tiempo y dinero a saber cuál es la situación de partida, qué problemas hay y qué soluciones se pueden tomar? Si ciudades tan lejanas como las nombradas arriba confían en este señor, qué nos hace a nosotros distintos para dejar pasar su talento. ¿No sería razonable usar su experiencia en el mismo terreno que le vio nacer? Creo que no le costaría mucho mostrarnos algunos caminos para establecer líneas coherentes de actuación integrada en la comarca, que muy bien pudieran ser lideradas desde Orihuela y establecer, como propone para la provincia, agendas cero, puntos de partida desde los que actuar, así como elementos de excelencia en los planes iniciados o en lo ya realizado.

Debemos entender que algunos saben de esto más que los políticos, que estos deben asesorarse por los mejores, que en ese trabajo tienen sitio los agentes sociales, que sólo desde la excelencia, la innovación, la diversificación y el respeto al medio ambiente podemos recuperar el rumbo del progreso y que eso no se hace desde la improvisación. Si tiramos del talento probado de don Alfonso, seguro que nos sale una agenda de proyectos capaz de galvanizar las enormes energías que nuestros empresarios, jóvenes y hasta políticos tienen. Y nos quedaría un plan general, de paso, de lo más mono.

 

AVE PENÚLTIMA ESTACIÓN

AVE PENÚLTIMA ESTACIÓN

Pie en la boca

 

Diga lo que diga ahora el alcalde de Callosa los políticos en general no han hecho los deberes. Han sido malos alumnos y han dejado el trabajo para el final... y claro, como supongo que él les explicará a sus hijos, no da tiempo. Te pilla el tren.

A los dirigentes no se les elige para hacer lo mismo que los demás, sino para que lo hagan mejor. Se supone que deben tener una visión  a largo plazo de lo que necesitan sus pueblos y si no es así, es que no valen para el cargo al que se presentan, por muchas excusas basadas en tecnicismos que se quieran dar ahora .                                                       

El AVE no es una infraestructura que se improvise y el gobierno Aznar hizo una apuesta que fue tragada sin más, por pura disciplina de partido y sin mirar de qué modo nos afectaba: era el progreso y oponerse o discutirla propio de ecologistas sandía o renegados. Pues no, era lo más razonable ya que su impacto podía, como así va a ser, dañar la comarca en su totalidad.

Que el alcalde de Callosa, del PP, y creo que ripollista de pro, como Mónica, haya estado haciendo la guerra por su cuenta indica que mínima capacidad estratégica tiene. Las condiciones de la alta velocidad no permiten modificaciones de perfiles ni radios como si estuviésemos construyendo un camino vecinal. Si de  verdad pretendía modificar un trazado adverso para su pueblo, debería haber intentado públicamente involucrar a los alcaldes limítrofes (especialmente a los afines) y a su presidente autonómico, de manera que este lo hiciese asunto electoral y eje de su política en la Vega Baja, en lugar de usarnos como tablado donde subirse para reclamar un agua que permite nos robe el gobierno de su amigo Valcarcel.

El caso de nuestra entusiasta alcaldesa, doña Mónica Lorente, es aún peor, pues ha compaginado cargos municipales y autonómicos y desconocemos que haya hecho nada para evitar que lleguemos al fin del viaje sin esperanzas. No tiene excusas sobre que ha sido algo que nos ha cogido a todos por sorpresa. En el año 98 un grupo de concejales que salió de su propia formación hizo un vídeo donde mostraba las ventajas del soterramiento y alertó del riesgo de no actuar. En el PP la respuesta fue el desdén. Unos alarmistas. Diez años después todos están de acuerdo, pero claro han pasado diez años y la administración tiene sus reglas y modificar ahora es costoso en tiempo y dinero y Camps no tiene ganas de enredarse en este lío. Y el pueblo sabía que esto podía ocurrir y siguió apoyando a quienes desde el gobierno dejaban pasar el tiempo o se empeñaban alrededor de oscuras alternativas en turbia connivencia con el excarcelado Moya, como la opción super- sur. Y todos sabían porqué, les movía el dinero del ladrillo.

También los verdes llevan años incidiendo en que lo realmente rentable para nosotros era la modernización de las vía actuales y transformarlas en algo parecido a la velocidad alta, que no es lo mismo que la alta velocidad. Desdoblamiento de vías, electrificación y modernización. Tenían razón, pero el PP tuvo que apoyar el pacto de los tenores: Gallardón, Valcárcel y Zaplana, cuando el trazado resultaba absurdo. Mejor un AVE que llegue a Murcia y Alicante en “Y” desde Albacete y que el corredor mediterráneo, hasta Cádiz, se complete con velocidad alta y buenas condiciones logísticas para las mercancías y lo pasajeros. Ninguno de estos momentos ni ningún otro fue aprovechado por los políticos para hacer un planteamiento riguroso y exponerlo. Si se ahorcaba Orihuela o Callosa, si se destruía la huerta o si nos dejaba aislados de por vida no les afectaba; como hemos visto con las redes de carreteras que se están proyectando (CV-91, CV-95, la autovía del Reguerón).

Incluso los movimientos ciudadanos y asociativos han llegado tarde y en todo momento los  veo tentados de aparentar un apoliticismo y una neutralidad que sugiere que esto es nuevo y nadie es responsable y todos estamos en el mismo carro. Y no es así.

Hemos llegado tarde porque los responsables políticos han fallado a conciencia y el pueblo les ha apoyado en su incompetencia. Pero a Mónica esto no le supone problema alguno, se beneficiará en cualquier caso: si no soterran, es cosa de Zapatero, si soterran es cosa suya que encabeza las protestas como si hasta este instante hubiese estado al margen de la política. Una suerte haber nacido con estrella porque, aunque diga esto, a mi me cae bien y la prefiero a otros.

 

NECESITAMOS UN PLAN PARA EL PLAN GENERAL II

NECESITAMOS UN PLAN PARA EL PLAN GENERAL II

Todo bien

 

Me incita el infatigable Jesús Ruiz a que escriba algo o que lo haga más a menudo, lo que agradezco, aunque no sé si el resto de lectores hará lo mismo. Aprovechando este periodo de fiestas que ralentiza la disputa política insisto en el tema, que debería estar resuelto, del plan general. Apuntaba en el anterior la necesidad urgente de un debate colectivo sobre qué debemos hacer los próximos años con nuestro municipio. Mi criterio, humildemente, iba dirigido a lo conveniente que sería redactar un documento previo de necesidades, de objetivos a conseguir y sobre ese estudio, suscrito por especialistas, confeccionar el nuevo plan urbanístico.

No creo que sea especialmente difícil entender que un plan general es mucho más que pintar en papel donde se puede y donde no hacer casas. Orihuela tiene un término muy complejo, la propia ciudad presenta una trama rara y descompensada: un casco histórico mal conservado y en vías de desintegrarse definitivamente; un río que dificulta la comunicación intraurbana, que afea en lugar de embellecer y al que hemos de dar algún tipo de solución; el monte de San Miguel, donde se halla el Seminario, que obstaculiza el desarrollo, aunque como hito geográfico sea muy aprovechable para mejorar los atractivos arquitectónicos si sabemos utilizarlo; una huerta en retroceso carcomida por miles de casas legales e ilegales con el problema de la inundabilidad y por donde deben ir futuros desarrollos, tanto de la ciudad como de las pedanías, además de las rondas periurbanas, que por costumbre solemos hacer insuficientes y demasiado próximas, sin olvidar su uso como ejes de comunicación con la costa – pedanías y el resto de poblaciones.

En ese documento hemos de decidir cuánta huerta queremos proteger y cómo darle valor añadido; debemos tomar una postura valiente e ingeniosa sobre el río para hacerlo un espacio habitable y que deje de ser una cicatriz maloliente, ello conlleva contemplar toda la fachada al mismo a ambos lados para dotarla de belleza, funcionalidad y coherencia paisajística. En las grades ciudades los ríos ayudan a crear espacios hermosos y las postales se ceban en las fachadas que dan a sus márgenes.

Debemos replantearnos el sistema de circulación o flujos de tráfico que soporta la ciudad y potenciar la peatonalización, equilibrando en cada sector y en función de sus características los equipamientos públicos, plazas, jardines, colegios, centros de salud, deportivos o sociales, más los grandes equipamientos: plaza de toros, campo nuevo o centro ferial. Asimismo organizar un plan de promoción de ocupación de casas con valor arquitectónico por empresas poderosas, de modo que la rehabilitación vaya de la mano de un uso permanente.

El documento a redactar antes del plan general debe contemplar un cambio de paradigma y analizar dónde sí y dónde no debe haber polígonos industriales, qué zonas pueden ser mejores para establecer vías parque que unan nuestras partidas rurales. Hemos de apostar también por un gran parque tecnológico y logístico, y eso supone buenas comunicaciones, mejores servicios y un respeto por el medio ambiente y el medio urbano que hasta ahora no hemos ni contemplado. El actual  polígono es justo lo contrario de lo que propongo.

Por último, tenemos que lograr que se reflejen qué zonas requieren actuaciones en alcantarillado, conducciones eléctricas, telefónicas, de gas o del tipo que sea y acometer un proyecto de plazos que lo resuelva de una vez o lo deje pre- instalado, de manera que acabemos con esa vergüenza de cables colgando, postes de madera en medio de cualquier sitio y la rutina de abrir las calles cada dos por tres. Todos los equipamientos deben ir por debajo, con trampillas de acometida que faciliten las obras sin romper las calles y de modo que las conexiones con las casas se haga sin afectar a la imagen urbana general.

Hay tanto que prever antes de encargar un plan general que no sé a qué dedica el tiempo el grupo de gobierno. Como con el AVE nos pillará el tren.