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miguelangelrobles

LA VERDAD DUELE

LA VERDAD DUELE

LA VERDAD DUELE

La última película de Will Smith cuenta la odisea de un gran científico para lograr que se aceptara, por parte de la liga profesional de rugby (fútbol americano) y de la sociedad en general, el grave riesgo neuronal que sufren los practicantes de este deporte. Todo un negocio, un sistema de vida, muchos puestos de trabajo, una seña de identidad se tambaleaban en caso de que se admitiese la tesis del doctor, que para colmo no era americano ni afroamericano, era un simple africano. Lejos de agradecer el esfuerzo de investigación, la mayor parte de la gente apostó por desacreditarlo, insultarlo, negar sus conclusiones y hacer frente común con el poder establecido.

Si reaccionamos así ante verdades científicas cómo pretendemos que las opiniones sean más moderadas cuando se trata de cuestiones contingentes como el pacto entre PSOE y C’s. Que el PP es un partido en descomposición y caracterizado por los cuerpos de seguridad, que ellos mismos controlan ahora en funciones, como banda criminal no admite mucho debate. Que PODEMOS o IU plantean posiciones de máximos que no tienen en cuenta a prácticamente la mitad del electorado y lo hacen arrogándose una falsa mayoría social, tampoco parece muy discutible; como que algunas de sus condiciones van directamente contra las reglas del juego en aras de un concepto de la democracia que se permite establecer una soberanía de geometría variable. Quienes están fuera del pacto entre Sánchez y Rivera lo hacen por táctica electoral.

Lo que se critica de este acuerdo, seguramente mejorable, es que renuncia a algunas cosas básicas del programa de cada uno, además de dejar abierta la puerta a C’s como miembro de un gobierno que ellos no presidan, acusándolos de oportunistas o veletas. Bien, son estos defectos las mejores galas del acuerdo. En general las posiciones extremas, maximalistas, que exhiben los partidos suelen ser erróneas o inconvenientes, por lo tanto los acuerdos donde se cede o matizan ofrecen mejores resultados a los gobernantes y gobernados que los muros de hormigón ideológico o estratégico.

El PP debería reflexionar sobre su papel en este momento, entender que no está en condiciones de gobernar porque nadie quiere ser socio de un partido al que cada día le sale un escándalo nuevo, pero del que se espera un mínimo de sentido de Estado. Basta con que se abstenga y haga una oposición constructiva mientras limpia las cuadras. Aferrarse a unas nuevas elecciones es hacerle el caldo gordo a PODEMOS, que precisa de un tiempo en las instituciones para pulir sus políticas, eliminar grasa sectaria y aprender cómo se comporta uno cuando sus decisiones tienen consecuencias concretas. No sería desechable un pacto amplio, pero exigiría bastantes sacrificios a los populares y es posible que España no esté preparada para estos acuerdos,  no obstante las encuestas apuntan a que la mayoría detesta la idea de nuevos comicios y ve cada vez con mayor complacencia un entendimiento a la europea que modere aspiraciones y saque lo mejor de cada uno. La forma en que esto se resuelva marcará la dinámica de fuerzas a medio plazo.

 

 

LA VERDAD DUELE

LA VERDAD DUELE

 

La última película de Will Smith cuenta la odisea de un gran científico para lograr que se aceptara, por parte de la liga profesional de rugby (fútbol americano) y de la sociedad en general, el grave riesgo neuronal que sufren los practicantes de este deporte. Todo un negocio, un sistema de vida, muchos puestos de trabajo, una seña de identidad se tambaleaban en caso de que se admitiese la tesis del doctor, que para colmo no era americano ni afroamericano, era un simple africano. Lejos de agradecer el esfuerzo de investigación, la mayor parte de la gente apostó por desacreditarlo, insultarlo, negar sus conclusiones y hacer frente común con el poder establecido.

Si reaccionamos así ante verdades científicas cómo pretendemos que las opiniones sean más moderadas cuando se trata de cuestiones contingentes como el pacto entre PSOE y C’s. Que el PP es un partido en descomposición y caracterizado por los cuerpos de seguridad, que ellos mismos controlan ahora en funciones, como banda criminal no admite mucho debate. Que PODEMOS o IU plantean posiciones de máximos que no tienen en cuenta a prácticamente la mitad del electorado y lo hacen arrogándose una falsa mayoría social, tampoco parece muy discutible; como que algunas de sus condiciones van directamente contra las reglas del juego en aras de un concepto de la democracia que se permite establecer una soberanía de geometría variable. Quienes están fuera del pacto entre Sánchez y Rivera lo hacen por táctica electoral.

Lo que se critica de este acuerdo, seguramente mejorable, es que renuncia a algunas cosas básicas del programa de cada uno, además de dejar abierta la puerta a C’s como miembro de un gobierno que ellos no presidan, acusándolos de oportunistas o veletas. Bien, son estos defectos las mejores galas del acuerdo. En general las posiciones extremas, maximalistas, que exhiben los partidos suelen ser erróneas o inconvenientes, por lo tanto los acuerdos donde se cede o matizan ofrecen mejores resultados a los gobernantes y gobernados que los muros de hormigón ideológico o estratégico.

El PP debería reflexionar sobre su papel en este momento, entender que no está en condiciones de gobernar porque nadie quiere ser socio de un partido al que cada día le sale un escándalo nuevo, pero del que se espera un mínimo de sentido de Estado. Basta con que se abstenga y haga una oposición constructiva mientras limpia las cuadras. Aferrarse a unas nuevas elecciones es hacerle el caldo gordo a PODEMOS, que precisa de un tiempo en las instituciones para pulir sus políticas, eliminar grasa sectaria y aprender cómo se comporta uno cuando sus decisiones tienen consecuencias concretas. No sería desechable un pacto amplio, pero exigiría bastantes sacrificios a los populares y es posible que España no esté preparada para estos acuerdos,  no obstante las encuestas apuntan a que la mayoría detesta la idea de nuevos comicios y ve cada vez con mayor complacencia un entendimiento a la europea que modere aspiraciones y saque lo mejor de cada uno. La forma en que esto se resuelva marcará la dinámica de fuerzas a medio plazo.

 

ELECCIONES MUNICIPALES O EL MERCADO PERSA ORIOLANO.

 

A falta de dos semanas para que comience la campaña electoral, los municipios ya tienen sus numerosos listados preparados para imprimir las papeletas. Si miramos los municipios de la comarca, el número de candidaturas en cada municipio es desorbitado. En Orihuela, sin ir más lejos, son 13 las candidaturas presentadas. Un clásico del mercado persa que hace años es la política municipal por estos lares. Los ciudadanos ya conocen el pelaje de algunos que encabezan candidaturas de siglas novedosas aunque antes ya representaran a otras. Esto de cambiar de piel o de chaqueta es propio de quienes no cambian de intereses. Sólo cuando se persigue un interés particular, sean concursos de basuras o jornal alimenticio, se puede cambiar de palo con la misma facilidad que se cambia de banco.
Porque para ellos, la política es un negocio. Una partida donde pillar pasta tras la que se esconden empresarios siniestros. Es el caso de CIUDADANOS en Orihuela. El empresario Alcántara, dueño del CLR y ahora en franquicia con la marca de Albert Rivera, pretende colocar a su peón en un sillón del Ayuntamiento para volver a tararear aquello de " yo tengo la llave de la gobernabilidad" que hace cuatro años entonara el defenestrado Mancebo.
Ejemplos como éste los encontramos por doquier. Personajes que aparecen con el carnet de un partido en otro, personajes que concurrieron bajo unas siglas y ahora encabezan otras, expulsadas de un partido que en dos días fundan otro...lo que digo, un mercado persa lleno de timadores, negociantes y pillos ofreciendo mercancía podrida.
Hay cientos de razones para votar a unas siglas o a otras, incluso para no votar. La democracia es perfecta en su diseño pero imperfecta en sus resultados. Y su imperfección reside precisamente en nosotros, en sus protagonistas. A todos nos gustaría que cada uno de los votos que emitimos fuera el resultado de un proceso de análisis, reflexión y conocimiento real de lo que esconde su trastienda. Sin embargo, es una utopía pensar que algún día esto vaya a ser así. Por eso, cuando se abomina de las ideologías, se está abominando de la auténtica razón que debe asistir a un candidato. La ideología, de izquierdas o de derechas, es la garantía contra el advenedizo, el político mutante y el pillastre. Tengan cuidado con los que afirman que no son ni de derechas ni de izquierda. Tengan cuidado con los que afirman que están " centrados", y sobre todo, tengan cuidado con los que afirman que vienen a gestionar sin ideología....porque nunca acaban la frase. Lo único que uno gestiona sin ideología es su propio bolsillo. Ojito!

ANTONIA MORENO

CAROLINA PUNSET, NO VOY A VOTAR A SU PARTIDO

CAROLINA PUNSET, NO VOY A VOTAR A SU PARTIDO

Enfadado

En mi pueblo sería poner el ayuntamiento en manos de José Alcántara, por eso el 25 de enero le envié una nota advirtiendo del error que suponía colocar a J.I. López Bas como candidato a la alcaldía de Orihuela. Le explicaba que se trata de uno de los políticos más capaces, inteligentes y trabajadores, pero que había equivocado sus compañías y estaba al servicio de su mentor y apoderado de CLr, el empresario más perturbador de los que pueblan la fauna local. Me respondió, el mismo día, que ella no entraba en  cuestiones orgánicas remitiéndome al señor (con perdón) Argüeso, coordinador de la Comunidad Valenciana. Este, también de forma rauda, me respondía que no se daba tal circunstancia ya que no era afiliado y los estatutos impedían que encabezara la lista. Yo no me oculto. Ciudadanos utiliza los mismos esquemas de los partidos que afirma combatir, decir una cosa y hacer la que le convenga, sea o no coherente con sus principios.

Digo esto para que nadie dude de que la colonización por parte de lo que queda de CLr estaba predeterminada al margen de los militantes locales, entre los que no estoy. Egmidio Tormo y su compinche están constituyendo listas de amigotes sabedores de que la gente, de momento, vota a Albert Rivera. Como denuncian varios medios, C´s ha aplicado el dedazo en la provincia de Alicante y ha realizado primarias trucadas, imponiendo candidatos de partidos ajenos, algunos escondidos hasta última hora como en Orihuela o Torrevieja.

La non nata agrupación oriolana ha estado infestada de intrusos que han ido saliendo a destinos más seguros a la vez que sembraban la discordia interna. Actuaban movidos por personas afines al PP, como me reconocía un alto cargo. Estos advenedizos han impedido la consolidación orgánica del partido, lastrado por el amateurismo de sus impulsores, facilitando la labor de zapa de esa pareja de tunantes que son Argüeso y Tormo.

En Orihuela el PP maneja casi todo movimiento político, lo suyo, más allá de ganar elecciones, es el poder. Si repasamos las listas nuevas de centro derecha vemos como están colonizadas por gentes del Partido Popular. Ex-alcaldes, viejos concejales y empresarios amigos traman para garantizarse el control y los necesarios pactos de modo que, aunque todo cambie, siga igual. Lo más grotesco se da en C´s, una lista encabezada por familiares o empleados del empresario que horas antes decía no saber nada al respecto y trufada de militantes gavioteros. Tipos que sirven para rellenar una lista de Centro Liberal, participar en unas primarias del PP o asaltar Ciudadanos. El partido de Rivera se ha pasado por el forro todos sus códigos éticos en esta jugada: dedazo, nepotismo, mangoneo y falta de transparencia. Un grupo a la medida de Tormo, acostumbrado a los modos caciquiles y mafiosillos del zaplanismo, que comenzó su carrera asegurándole la vida a una tránsfuga benidormí con los dineros de todos.

Carolina, no voy a votar a su partido, sus mensajes ecologistas y de separación de poderes son incompatibles con esta casta casposa que dirige el partido en Alicante. Una pena, igual UPyD, además del personalismo de Rosa Díez, temía estas indecencias, como aquel pacto con Libertas, un grupo fascista irlandés. No aprendemos, la atracción del poder nos ciega.

JUNTOS PODEMOS

JUNTOS PODEMOS

 

La lectura del libro que lleva el título de mi artículo, escrito por Albert Rivera, presidente de Ciudadanos, me confirma aún más mi frustración por la falta de acuerdo con UPyD. Algunos de los promotores e ideólogos que tomaron parte en la formación del partido de Rosa Díez, como el filósofo Savater o el cómico Albert Boadella, estuvieron también en la génesis de CIUDADANOS. Es decir, hablamos de proyectos casi idénticos en lo esencial, de una respuesta cívica responsable ante la deriva que tomaba la política española de la mano de los dos principales actores y de los nacionalistas periféricos, los grandes chantajistas de la democracia patria. Algo en lo que se adelantaron varios años a Pablo Iglesias.

En este desencuentro parece que la mayor parte de culpa la tiene Rosa Díez y la respuesta de la gente es evidente, se están decantando por Rivera quienes optan por una tercera vía pero no ven que la solución sea PODEMOS. España necesita quitar, al menos temporalmente, al PSOE y al PP de en medio. No corremos ningún riesgo por ello, al contrario, el peligro es continuar dependiendo de unas formaciones que han aplicado una razia (incursión, correría, sin más objeto que el botín) al país y han degradado sus instituciones hasta límites vergonzantes. El desencuentro es un mal servicio a España, un ejemplo de enanismo político y una prueba de que, quizá, algunos no están en esto por lo que dicen o no tienen la altura suficiente para encabezar una alternativa creíble.

El PP se propone descalificar a CIUDADANOS nombrándolo en catalán, en una especie de exorcismo que agita el miedo a que gobiernen los catalanes, dejando en tan patética estrategia la marca que siempre han negado y que bien merecen muchos de sus dirigentes: su acendrado nacionalismo español. No son patriotas, son el anverso de los separatistas vascos y catalanes. Son, por tanto, excluyentes y perjudican la convivencia. Me preguntaba a menudo, molesto, por qué el partido popular tenía tan poco arraigo en Cataluña y ahora encuentro la explicación.

Me parece una bella metáfora que dos partidos con raíces  vascas, como UPyD, o catalanas, Ciutadans, como le gusta decir ahora al PP, sean la respuesta moderada, centrista y democrática a la corrupción que anega nuestro sistema político y a la deslealtad constitucional que exhiben y explotan los independentistas de ambas comunidades. Por ello el desacuerdo resulta más doloroso y va a ser penalizado por los votantes dando aire, predominantemente, al partido de Rajoy, sobre el que las noticias cada día revelan más asuntos sucios, hasta el punto de que no sabemos si se trata de una formación política o una asociación delictiva (espionaje, concursos amañados, financiación ilegal, volquetes de putas, prevaricaciones, cohechos, obstrucción a la justicia, enriquecimiento con las ayudas al tercer mundo, ...). Una democracia sana no puede estar en manos de bribones, pero eso exige humildad, renuncias y pactos no del todo fáciles.

El crecimiento vertiginoso que está experimentando C´s y espero que los magenta también, permite la invasión de arribistas y la llegada de desencantados de otros partidos. Habrá que estar muy atento a la formación de candidaturas y a la respuesta que se da en los casos, que los habrá, de malas prácticas. La ejemplaridad es básica, de lo contrario sería un quítate tú que me ponga yo.

Los españoles debemos meditar sobre lo que nos jugamos en las próximas dos elecciones; los partidos son instrumentos de participación, no deben ser tratados como el equipo de fútbol ni como herencias; hay que estar con los afines mientras no traicionen gravemente nuestra confianza. Se abre una etapa de ilusión donde recuperar el interés por la discusión política y en la que las posibilidades de acción ciudadana son más amplias que en elecciones anteriores; de algún modo estamos en un momento fundacional casi tan apasionante como lo fue la transición. Saquemos lo mejor de cada uno al servicio de España, "juntos podemos".

¿QUIÉN TIENE LA CULPA DEL ASCENSO DE PODEMOS?

¿QUIÉN TIENE  LA CULPA DEL ASCENSO DE PODEMOS?

 

Nosotros, los ciudadanos, nadie más. Nos quejamos a menudo de los comportamientos de nuestros representantes, pero les avalamos con mandatos renovados; eso, sencillamente, en política se traduce por un "vamos bien". Lo he repetido multitud de veces, lo único que entiende un partido es el apoyo electoral, los votos, si obtiene suficientes no encuentra razón para cambiar. Nuestro empecinamiento ha sido la causa de llegar hasta aquí.

Durante años hemos aplaudido, alabado y admirado la pompa con la que se presentaban los cargos públicos, coches oficiales, cohortes de asesores y  pelotas a sueldo, mítines que parecían el festival de Eurovisión, comidas pantagruélicas de trabajo, actos con ágapes de lujo para cualquier milonga, discursos vacíos adobados de trajes carísimos, publicidad institucional a chorro y una política especulativa sin el menor respeto por la propiedad ajena en favor de empresarios sin alma. Todos parecíamos invitados a la fiesta, pero se la pegaron unos cuantos, con nuestro dinero, dejándonos las migajas e hipotecando nuestro futuro y el de nuestros hijos. Aprovecharon la fascinación del oropel que la visión desde la verja nos producía. El gran pastel  se cocinó a base de robar dinero público de todas las maneras posibles mientras nos estimulaban a hipotecarnos en una especie de estafa piramidal que, al final, nos dejó igual que al jugador compulsivo que  echa de nuevo el premio obtenido minutos antes. No quisimos ver que era escandaloso y que los delitos que conocíamos tendrían consecuencias. Esperábamos beneficiarnos del banquete al que no fuimos llamados.

Las crisis son periodos de cambio y de ajuste, es el momento donde todo estalla, los farsantes y los incompetentes se hunden y con ellos, a veces, algunos o muchos que trabajaron bien. Es el momento de reducir grasa, de eliminar chupópteros, de acabar con los pícaros. Se terminaron los días de vino y rosas. Esta larga recesión ha tenido como posible epitafio del sistema surgido tras la transición, la dialéctica de la casta. PP y PSOE al principio pensaron que sus trapacerías no tendrían consecuencias letales, ahora están alarmados por el ascenso fulminante de PODEMOS. Todo son alegatos de pureza, expulsiones ejemplares, stripteases fiscales y fingidos arrepentimientos. Ven las orejas al lobo, pero la gente, demasiado resabiada parece que no se los toma en serio, quiere castigarles por primera vez severamente, por sinvergüenzas.

Nos alarman con mil desgracias si gana PODEMOS y puede que tengan razón, nos amenazan con la ruina del país si son los más votados y cada día inspeccionan con lupa el comportamiento de cada uno de los chicos del coletas para demostrarnos que son tan golfos como ellos. Pero, de momento, no cuela. Y no lo hace porque comparado con los innumerables robos, cohechos, prevaricaciones, trampas y amaños, la irregularidad fiscal de un señor con gafitas (que debería estar fuera ya) es peccata minuta. No quieren asumir que han organizado un sistema mafioso a gran escala, desde los ayuntamientos hasta la Moncloa, desde las sedes de pueblo hasta las centrales de Madrid. España ha sido un festival de corrupción, un baile de bribones, un sarao de petimetres oportunistas que casi consiguen que perdamos la fe en la democracia.

De todo esto tiene la culpa el pueblo por permitirlo durante mucho tiempo. Y del ascenso fulgurante de PODEMOS también, se llama hartazgo. Nos hemos dejado encantar por el discurso justificadamente furioso de unos tipos bien formados intelectualmente, pero orientados hacia posiciones peligrosas cuando no ridículas o trasnochadas, como su admiración hacia el corrupto gobierno venezolano, su simpatía castrista o su énfasis antiliberal que los lleva a pedir la disolución de nuestro sistema, en lugar de su saneamiento, en aras de una verdadera democracia donde se cuestionaría la libertad de expresión, pues, como dijo su líder, no puede estar un derecho esencial en manos privadas (televisiones, radios, periódicos, blogs,...) para evitar su mal uso. ¿No suena a totalitarismo? Y hemos despreciado a partidos que nacieron antes como respuesta a esto: UPyD o Ciudadanos. Alternativas serias, razonables, que nunca han llegado a ser significativas porque apostamos siempre a caballo ganador.

PODEMOS es una forma de populismo, antesala del marasmo y la represión, pero espero que obtenga un gran resultado para vergüenza de los grandes partidos y por higiene democrática. Sólo una hecatombe puede hacer reaccionar de verdad a estos elefantes estragados de vanidad. Si alguien ha intentado en serio, hasta el momento, cargarse la democracia española han sido PPSOE y la triste IU de las tarjetas black. ¡Al banquillo! sea tribunal o el de los suplentes.

HAY ALTERNATIVA A PODEMOS

HAY ALTERNATIVA A PODEMOS

Indeciso

Parece que PODEMOS ha descubierto que en España la corrupción es estructural y que ellos son los únicos que pueden regenerar las instituciones. No es cierto, su mérito es haberlo denunciado cuando el país estaba dispuesto a creerlo. De hecho, UPy D nació como respuesta al sistema de reparto que el PSOE y PP habían creado con la colaboración de IU y los partidos nacionalistas, prestos a arañar competencias y dinero al Estado a cambio de apoyos al partido gobernante de turno. En Cataluña, CIUDADANOS, hacía lo propio contra el sistema caciquil, cuasi totalitario, que impuso CIU, pero no había llegado su momento. Hasta la verdad tiene que madurar para ser atendida y quienes se adelantan aparecen como simples oportunistas o resentidos, especialmente si han pertenecido a alguno de los partidos que luego combaten.

Digámoslo claro, durante las vacas gordas a casi nadie le interesaba si había corrupción y no reparábamos en las consecuencias que ello podría tener. Ahora sabemos que gran parte de nuestro dolor proviene de esas prácticas indecentes que enriquecían ilegalmente a partidos y personas con nuestro dinero. La impunidad de que gozaban nuestros dirigentes formaba parte del clima social imperante y de ello eran cómplices todos los engranajes del poder. Ni los jueces perseguían con la misma ferocidad ni los medios de comunicación trataban con similar dureza lo que hoy parece una cruzada contra el desfalco al que nos ha llevado una casta de impresentables sin discurso ni vergüenza. Los partidos afectados, especialmente el PP, no han hecho nada al respecto hasta que las encuestas empezaron a vaticinar su desastre. No es por tanto una cuestión de ética pública ni de verdadero arrepentimiento, es pura táctica para perpetuarse. No debemos dejarnos seducir fácilmente ni por los mensajes, falsamente contritos de unos, ni por las soflamas incendiarias de los otros. Iglesias y sus chicos son un poco de aire fresco, un desatascador necesario, pero su ideario político no es compatible con una concepción avanzada de la política, son marxistas envueltos en celofán digital y quienes no compartan esa ideología trasnochada deben buscar  otras aguas de las que beber, sin caer necesariamente en "lo de siempre". Simplemente porque eso evitaría la insoslayable depuración, casi refundación, de los grandes partidos nacionales, particularmente del popular.

Ciudadanos ha emergido en los últimos días como el gran beneficiario por el lado contrario y su líder, Albert Rivera, ofrece todos los atractivos que se pueden pedir a un político: inteligencia, preparación, discurso claro, valentía, energía y atractivo personal. Aparenta ser un tipo normal, pero nada más lejos y se ha preparado a conciencia. Quizá pese sobre él la falta de experiencia de gobierno, aunque de la mayoría de quienes nos gobiernan sabemos por experiencia de su toxicidad.

Ha intentado en cuatro ocasiones unir su proyecto con el de UPyD, lo que daría un impulso enorme a ambos, con la ventaja de que en lo fundamental son coincidentes, hasta el punto de que para los potenciales votantes resultan casi indistinguibles. Sólo se aprecian diferencias en el liderazgo, y esa, creo, es la razón de que no se haya producido el ansiado acuerdo. Si se llegase a un pacto, Albert Rivera tiene una imagen mucho más vendible que Rosa Díez, que da la sensación de querer estar a toda costa y sea como sea. Esto, claro, es injusto con Rosa, pero sus rivales y ciertos tics personales hacen inevitable tal percepción. No hay, por tanto, unión porque ello supondría ceder en favor de Rivera la cabeza de cartel. Una pena. Todo el esfuerzo realizado puede caer en saco roto por esa ambición que no va a satisfacerse nunca.

Los jueces intuyen en sus investigaciones que el PP se ha comportado demasiadas veces como una banda mafiosa; la estrategia, sin embargo, es negar la mayor. No podemos darles nuestra confianza en estas circunstancias, nos recuerdan al drogadicto que dice cualquier cosa con tal de conseguir el dinero para un nuevo chute, que en el caso de un partido son cuatro años más de poltrona. Sí hay alternativa y conviene tanto a España como al propio PP, votar a CIUDADANOS, aunque es insuficiente. La formación magenta debe reconsiderar el acudir sola a las elecciones y perder una gran oportunidad y toda la credibilidad o ceder en aras de un gran objetivo. Los del catalán, dejar su orgullo herido a un lado e intentarlo honestamente una vez más. No hacerlo, quizá, sea la señal inequívoca de que, efectivamente, no se merecen nuestra confianza. A mí me gustaría ver juntas a Irene Lozano y Carolina Punset.

ALBERTO FABRA...

ALBERTO FABRA...

 

El mensaje que ofrece el PP con su actitud hostil hacia el presidente valenciano, que lo es también del partido, no puede ser más claro: No es de los nuestros. Durante años han venerado, ensalzado y loado hasta el vómito las políticas de Zaplana y Camps, sin mencionar al prescindible Olivas, obviando que gobernaban con un estilo claramente contrario a la supuesta política liberal que decía encabezar la formación de centro derecha de la que fui parte. Mientras el ideario apuntaba a un uso discreto y práctico del dinero público, con una administración reducida y muy profesional, independiente del poder político, estos líderes iniciaron un periodo de grandes fastos - todos fracasados- ajenos a los verdaderos intereses sociales, cimentados en actuaciones oscuras cuando no manifiestamente ilegales y protegidos por una red clientelar de empresarios venales y amigotes devenidos en asesores, cargos de confianza o miembros de innumerables entes público - privados, agencias e institutos diseñados para ocultar las cuentas, para saquear el erario público y para el propio enriquecimiento personal. Tomaron la administración al asalto y la arruinaron; entretanto, hicieron carrera política, aseguraron salidas en puertas giratorias, colocaron afines y convirtieron la Comunidad Valenciana en símbolo de la corrupción a todos los niveles. Nada que ver con la supuesta desconfianza del poder liberal ni con la pretendida austeridad de la derecha conservadora. Los predecesores de Fabra alimentaron el culto al líder, el faraonismo y lo adobaron de un regionalismo mostrenco, apelando permanentemente a lo más rancio de la cultura popular, con un falso tic anticatalanista que justificase una identidad ficticia sobre la que lograban confundir las críticas a su gestión o sus modos con ataques a todos los valencianos. Populismo puro y duro como el que ahora critican de Podemos.

Mariano Rajoy venía a Valencia a coger moral aupado en actos multitudinarios pagados con las trampas que les permitían a los bigotes de turno. Cuando la justicia toma cartas en el asunto y declara abiertamente que esto era el puerto de Arrebatacapas, cuando decenas de cargos están imputados y se hace insostenible la presidencia de Camps, surge Alberto Fabra, apolíneo e insulso sustituto, que ha resultado más resistente que sus innumerables enemigos y, mal que bien, ha iniciado una purga desde la más insondable soledad y debilidad. Políticos ajados por el abuso del poder (el tiempo es una forma de abuso) como Rita Barberá o Cotino, señalados por la corrupción que todo lo enfanga, se atreven a desacreditar al único que ha dado muestras de sensatez, de honradez y de mesura. Alguien capaz de cerrar Canal 9 a pesar de que podía utilizarlo para su proyección personal a imagen de sus predecesores, pero que ha considerado inadmisible mantener gastos superfluos y manifiestamente sectarios ante el espectáculo de una administración autonómica devastada y al borde permanente del rescate. Ese Mariano, tan presto a visitar Valencia, luego huía como de la peste, pero nunca renegó de quienes habían traicionado el ideal del partido en el que tantos confiamos; sin embargo orilla con su desgana gallega al único que se ha atrevido a hacer algo de lo que había que hacer y además con ejemplar suavidad, elegancia y paciencia.

El PP de Rajoy sí paga traidores y premia a los tramposos, a este partido que él preside con indolente desdén no le importa la corrupción que daña la vida de los españoles en forma de paro, sueldos miserables, educación jibarizada o sanidad depauperada, no. Solo le importa mantener el poder aferrándose a la lealtad mafiosa del compadre o la aborregada del fanático. Las personas decentes, prudentes y valientes no son de su partida. Vaya por Dios! cuan distintos somos de lo que fuimos y qué gran decepción.

Pd: Don Alberto no tiene quien le escriba, nadie en la Comunidad sale en su defensa, los que debieran ser su guardia fiel le abandonan dejándolo más solo que a Calimero. Esos mismos que se abalanzan en busca de una foto o una palmadita cuando huelen un poder consistente. Está usted rodeado de mediocres, correlindes y oportunistas. Y a mí me gustaría que saliese vencedor, no veo en los sustitutos posibles nadie que haya demostrado mayor valía.